La segunda vida de una joya románica en Burgos

La ermita de San Juan Bautista en Revilla del Campo sale de la Lista Roja tras una rehabilitación impulsada por vecinos, instituciones y fondos europeos

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La segunda vida de una joya románica en Burgos
El autor esTeresa Sánchez
Teresa Sánchez
Lectura estimada: 2 min.

La ermita de San Juan Bautista, en el municipio burgalés de Revilla del Campo, vuelve a respirar tras años de deterioro y riesgo estructural. El templo románico ha sido completamente restaurado y ya no forma parte de la Lista Roja de patrimonio en peligro de Hispania Nostra, después de una intervención que ha supuesto una inversión cercana a los 100.000 euros.

El proyecto ha sido posible gracias a una iniciativa colectiva que ha combinado la implicación vecinal con la gestión institucional. El Ayuntamiento de Revilla del Campo asumió el impulso de la actuación tras obtener la titularidad del templo mediante acuerdo con el Arzobispado de Burgos, lo que permitió abrir la puerta a la búsqueda de financiación.

Para hacer realidad la rehabilitación se han sumado distintas fuentes de financiación, incluyendo la Diputación de Burgos, fondos europeos y aportaciones de vecinos y colaboradores, hasta reunir el presupuesto necesario para la obra.

La actuación se ha centrado principalmente en la reconstrucción completa de la cubierta, que se había desplomado en 2021, situación que motivó la inclusión del edificio en la Lista Roja en 2022. En esta intervención se han utilizado vigas de madera de pino de Soria y teja nueva, además de trabajos de consolidación en los muros mediante el rejuntado de la piedra.

También se han renovado elementos como puertas y ventanas, con el objetivo de mejorar la estabilidad y garantizar la estanqueidad del edificio, según ha informado Hispania Nostra.

La ermita, datada entre los siglos XI y XIII, formaba parte del antiguo despoblado de Revillasuso, un enclave medieval que quedó abandonado a finales del siglo XVI y que con el tiempo fue absorbido por la actual Revilla del Campo. A pesar del abandono del núcleo original, el templo se mantuvo como referencia religiosa hasta su clausura por el mal estado de conservación.

Arquitectónicamente, se trata de un edificio de estilo románico con una sola nave, cabecera semicircular y presbiterio recto. En su interior conserva elementos originales como parte del banco corrido de piedra, mientras que en el exterior destacan sus canecillos decorados con figuras humanas y motivos geométricos.

La recuperación de la ermita no solo supone la salvación de un bien patrimonial, sino también el resultado de un esfuerzo conjunto que ha permitido devolver a la vida uno de los testimonios históricos más singulares del entorno rural burgalés.

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