Hispania Nostra incluye en su Lista Roja la iglesia de Santa Eulalia de Mérida, en Arconada de Bureba
Alarma por el deterioro de una iglesia románica en Burgos tras el colaptso del tejado
Hispania Nostra incluye en su Lista Roja la iglesia de Santa Eulalia de Mérida, en Arconada de Bureba
La iglesia de Santa Eulalia de Mérida, situada en la pequeña localidad burgalesa de Arconada de Bureba, lucha contra el tiempo. El histórico templo, levantado en el siglo XII y considerado uno de los ejemplos del románico rural de la provincia, acaba de ser incorporado a la Lista Roja del Patrimonio de la asociación Hispania Nostra debido al grave deterioro de su cubierta, cuyo hundimiento amenaza con provocar la ruina total del edificio.
La organización patrimonial ha lanzado un serio aviso: "si se salva el tejado, se salva la iglesia". El problema principal se concentra en la techumbre, que se encuentra "al borde del colapso completo" tras décadas sin mantenimiento y abandono. De hecho, varias zonas ya se han venido abajo, especialmente en el pórtico, haciendo imposible un acceso seguro tanto al interior del templo como a la sacristía.
Pese a la situación crítica, los expertos consideran que todavía hay margen para actuar. Según explica Hispania Nostra, los muros conservan estabilidad y el interior permanece en un estado "relativamente bueno", algo que permitiría recuperar el edificio con una intervención rápida y no excesivamente costosa.
Propiedad del Arzobispado de Burgos y sin uso religioso desde hace años, la iglesia combina elementos románicos y góticos que reflejan las distintas etapas de su construcción y ampliación. Levantada en piedra de sillería, cuenta con una torre rectangular, un ábside reforzado con contrafuertes y una portada románica decorada con ajedrezado y capiteles sencillos.
En su interior aún sobreviven elementos de gran valor histórico y artístico. Destacan las bóvedas de crucería y los arcos góticos, así como algunas reminiscencias románicas, entre ellas un Pantocrátor empotrado en uno de los muros. También se conserva el coro de madera situado a los pies del templo y las campanas originales del campanario.
Otro de los elementos más singulares es la pila bautismal, protegida actualmente por una reja. El retablo principal, por su parte, fue trasladado en 1992 al Museo del Retablo de Burgos para garantizar su conservación, aunque todavía permanecen restos policromados de la estructura original sobre el altar.
El deterioro de la cubierta se ha agravado en los últimos años debido a las inclemencias meteorológicas y a las aberturas aparecidas en los muros cercanos al tejado. Hispania Nostra alerta de que el duro clima invernal de la provincia burgalesa acelera el deterioro de vigas y cubiertas, lo que podría desencadenar un colapso irreversible de toda la estructura si no se actúa con rapidez.
Con su inclusión en la Lista Roja, la asociación busca llamar la atención de instituciones y administraciones públicas para impulsar una actuación urgente que permita conservar este templo histórico antes de que sea demasiado tarde. Porque, según advierten los especialistas, la pérdida de la techumbre no supondría únicamente el derrumbe de un edificio, sino también la desaparición de una parte del patrimonio histórico y cultural de la España rural.
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