De Angrois a Urda: las tragedias que han marcado la historia ferroviaria de España

Accidentes de tren en España: las claves del siniestro de Urda , el choque de Adamuz y las mayores catástrofes ferroviarias, desde Angrois hasta Torre del Bierzo

De Angrois a Urda: las tragedias que han marcado la historia ferroviaria de España
El autor esTeresa Sánchez
Teresa Sánchez
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La red ferroviaria española vuelve a estar de luto tras el accidente ocurrido este miércoles cerca de la estación de Urda, en Toledo, en el que se han visto implicados un tren AVE de Renfe y otro de Iryo. El balance asciende a decenas de muertos, en un siniestro que vuelve a poner el foco en la seguridad ferroviaria y que llega apenas unos meses después de la tragedia de Adamuz, en Córdoba, donde murieron 46 personas el pasado 18 de enero.

Los dos accidentes han golpeado a la alta velocidad española en un mismo año y han dejado una coincidencia que agrava la conmoción: en ambos casos estuvieron implicados trenes de Renfe e Iryo. La investigación deberá determinar las causas de cada siniestro, sin que por ahora pueda establecerse una relación entre ellos.

Aunque estos dos sucesos concentran la atención por su proximidad en el tiempo, la historia ferroviaria española registra otras catástrofes con un número elevado de víctimas. Algunas ocurrieron en líneas convencionales y otras en servicios que circulaban a velocidades inferiores a las de la alta velocidad actual.

Adamuz y Urda, dos tragedias en el mismo año

El accidente de Adamuz se produjo el 18 de enero, cuando un tren de Iryo que cubría el trayecto entre Málaga y Madrid descarriló y ocupó la vía contigua. Por ella circulaba un Alvia de Renfe que realizaba el recorrido entre Madrid y Huelva. El choque causó 46 muertos y se convirtió en uno de los siniestros ferroviarios más graves de las últimas décadas en España.

Meses después, el accidente de Urda vuelve a sacudir al sector ferroviario. La colisión entre los dos trenes ha dejado, por el momento, 30 víctimas mortales, aunque el balance podría cambiar a medida que avancen las labores de emergencia y se conozcan nuevos datos oficiales.

Ambos sucesos se han producido en un contexto en el que la alta velocidad se había consolidado como uno de los principales medios de transporte de larga distancia en España. Para comprender su dimensión, conviene distinguir entre los accidentes registrados en las líneas de alta velocidad y las grandes tragedias de la historia del ferrocarril, que incluyen siniestros anteriores a la expansión de esta infraestructura.

Angrois, el accidente ferroviario más mortal de la España reciente

El 24 de julio de 2013, un tren Alvia que cubría la ruta entre Madrid y Ferrol descarriló en la curva de A Grandeira, en Angrois, a las afueras de Santiago de Compostela. El accidente causó 80 muertos y 143 heridos.

El tren circulaba a una velocidad muy superior a la permitida para ese tramo, una circunstancia determinante en el siniestro. La tragedia conmocionó al país y abrió un largo proceso judicial y un debate sobre los sistemas de seguridad, la señalización y la responsabilidad en la prevención de accidentes.

A diferencia de los siniestros de Adamuz y Urda, el de Angrois ocurrió en una línea de velocidad alta, no en una línea de alta velocidad en sentido estricto. Esta distinción técnica depende de las características de la infraestructura y de la velocidad para la que está diseñada, no únicamente de la velocidad que alcanza un tren durante el recorrido.

Torre del Bierzo, la gran catástrofe ferroviaria de 1944

Mucho antes de la llegada de la alta velocidad, España sufrió uno de los accidentes ferroviarios más graves de su historia. El 3 de enero de 1944, a la salida de la estación de Torre del Bierzo, en León, el correo expreso 421, que viajaba de Madrid a Galicia, chocó contra una locomotora que se encontraba realizando maniobras.

La magnitud de la catástrofe quedó marcada por la falta de información fiable sobre el número de víctimas. La cifra oficial difundida posteriormente por Renfe fue de 78 muertos y 75 heridos, pero diversas estimaciones apuntan a que el balance real pudo ser muy superior, con centenares de fallecidos.

El régimen franquista mantuvo inicialmente el accidente bajo un estricto silencio informativo, lo que contribuyó a que todavía hoy existan dudas sobre el alcance exacto de la tragedia. Las estimaciones cercanas a los 500 muertos se citan con frecuencia, aunque no existe una cifra definitiva que permita confirmar ese balance.

El choque de El Cuervo y Lebrija, en 1972

Otra de las grandes tragedias ferroviarias españolas tuvo lugar el 21 de julio de 1972, entre las estaciones sevillanas de El Cuervo y Lebrija. Un ferrobús que cubría el trayecto entre Cádiz y Sevilla chocó con un tren expreso y provocó 79 muertos. El accidente figura entre los más mortíferos registrados en España y recuerda que las grandes catástrofes ferroviarias no se limitan a los servicios de larga distancia ni a las líneas de alta velocidad.

Las tragedias de Torre del Bierzo, El Cuervo y Lebrija, Angrois, Adamuz y ahora Urda pertenecen a épocas y contextos técnicos diferentes. Sin embargo, todas comparten el impacto humano que dejan los accidentes ferroviarios y la necesidad de esclarecer sus causas para determinar responsabilidades y mejorar la seguridad.

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