Una llama que no debe apagarse: los alumnos de Peñaranda toman la palabra contra el bullying

Los alumnos de Peñaranda se implican en una charla que les invita a romper el silencio y actuar contra el acoso escolar.

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Fotos: Arai Santana
El autor esTeresa Sánchez
Teresa Sánchez
Lectura estimada: 3 min.
Última actualización: 

Pequeños, medianos y mayores. Alumnos de distintos cursos de los colegios de Peñaranda y estudiantes del instituto compartieron desde el primer momento la charla Todos contra el bullying, implicándose en una sesión que combinó vídeos, canciones, ejemplos cotidianos y dinámicas escénicas para acercarles una realidad que puede estar mucho más cerca de lo que imaginan.

La canción Se buscan valientes y las experiencias compartidas por Juan Carlos López Rodríguez ayudaron a captar la atención de los jóvenes, que encontraron en las distintas actividades una invitación a reflexionar sobre su papel ante el acoso escolar. No se trataba únicamente de identificar al agresor y a la víctima, sino también de comprender la responsabilidad de quienes observan, ríen las burlas, guardan silencio o deciden dar un paso al frente.

Una de las metáforas que más llamó la atención fue la de una llama que pasa de mano en mano y que termina apagándose cuando alguien se aparta. La imagen sirvió para trasladar una idea sencilla: cuando una persona deja de recibir apoyo, puede perder la fuerza para seguir adelante. Sin embargo, si sus compañeros se acercan y le ofrecen su luz, pueden ayudarla a recuperar el brillo.

"Una llama sois vosotros y otros vuestros compañeros y, si juntamos las dos, lucen", explicaba el ponente al animar a los alumnos a convertirse en parte de la solución. Porque, aunque quien inicia el acoso es el principal responsable de la agresión, quienes participan en esa cadena también contribuyen a que continúe. "Ser espectador del bullying es que tú también eres parte del problema, pero puedes ser parte de la solución. La solución la podemos hacer entre todos", fue uno de los mensajes trasladados a los jóvenes.

La sesión dejó también espacio para las preguntas y las experiencias personales. En uno de esos momentos, una niña compartió que había pasado dos años buscando ayuda. Su intervención puso voz a una de las dificultades que afrontan quienes sufren acoso: encontrar a alguien que les escuche y con quien puedan hablar de lo que están viviendo.

A partir de ejemplos y preguntas, algunos alumnos fueron compartiendo situaciones y detalles que les preocupaban, incluidas experiencias relacionadas con posibles casos de acoso. La recomendación de López Rodríguez fue clara: si ya se lo han contado a alguien, deben seguir hablando y buscar apoyo. El silencio no puede convertirse en una barrera para recibir ayuda.

El ciberacoso también apareció en las intervenciones de los estudiantes, que plantearon ejemplos relacionados con los juegos en red y el comportamiento en internet. "Cuidado con lo que ponéis en rede" fue una de las advertencias trasladadas durante una charla que recordó que las burlas, las amenazas o la difusión de contenidos pueden causar daño también detrás de una pantalla.

"Voy a dedicarme a salvar niños"

Detrás de estas charlas hay también una motivación personal. Preguntado por las razones que le llevaron a dedicarse a la prevención del acoso, López Rodríguez explicó su cercanía con los niños y el dolor que le produce conocer las situaciones que algunos atraviesan.

"Me encantan los niños y he visto a muchos que lo han pasado mal", explicaba al recordar cómo decidió dedicar parte de su trabajo a ayudarles. "Yo me dije: voy a dedicarme a salvar niños".

Una decisión que, según compartió, encuentra sentido en las respuestas que recibe de los propios menores. Entre ellas, recordó el agradecimiento de un niño que este año tuvo un detalle especialmente bonito con él. "A mí me importáis y los niños que sufren me duelen", trasladó, antes de insistir en que hay demasiado sufrimiento como para permitir que el acoso añada más dolor a la vida de quienes lo padecen.

El trabajo contra el bullying, además, no termina en el aula. López Rodríguez explicó que está colaborando con otros cuatro países en el desarrollo de una aplicación contra el ciberacoso, una iniciativa que busca ampliar las herramientas para detectar y combatir estas situaciones.

La jornada concluyó con un mensaje directo a los estudiantes: «"enemos que arrinconar el bullying entre todos, chicos". Una tarea colectiva en la que cada gesto cuenta, desde acompañar a quien se queda solo hasta pedir ayuda a un adulto. Porque, frente al acoso, no basta con no participar en las agresiones; también es necesario actuar para que nadie tenga que afrontarlas en soledad.

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