El Kremlin acelera su estrategia de control de la red con bloqueos masivos, caída de popularidad y una creciente resistencia digital entre los ciudadanos
Rusia intensifica la censura en internet: el plan de Putin para un 'telón de acero digital'
El Kremlin acelera su estrategia de control de la red con bloqueos masivos, caída de popularidad y una creciente resistencia digital entre los ciudadanos
El Gobierno de Vladímir Putin ha endurecido en los últimos meses su control sobre internet, impulsando un modelo de censura más agresivo que el aplicado durante años por países como China. El objetivo: avanzar hacia un sistema de "internet soberano" que limite al máximo la influencia informativa y tecnológica del exterior. A diferencia del modelo chino, basado en el filtrado de contenidos mediante palabras clave, Rusia ha optado por una estrategia más directa: bloqueos masivos, ralentización de servicios y cortes de conexión, lo que está afectando a millones de ciudadanos en todo el país.
Las medidas del Kremlin han provocado un impacto notable en la vida cotidiana. Desde grandes ciudades hasta zonas rurales, los usuarios experimentan problemas constantes de acceso a redes sociales y aplicaciones de mensajería. El bloqueo de plataformas como Telegram, clave para la comunicación en Rusia, ha alcanzado hasta el 95% de interrupciones en algunos momentos recientes. También se han visto afectadas otras aplicaciones populares como WhatsApp o Signal.
Este endurecimiento del control digital ha tenido consecuencias políticas: el descontento social ha crecido hasta niveles que no se habían visto ni siquiera tras el inicio de la guerra en Ucrania o el aumento del coste de vida.
UN 'GULAG' DIGITAL
Expertos y analistas describen el modelo ruso como un intento de crear un sistema cerrado y controlado, comparable a un 'GULAG digital'. En los rankings internacionales de libertad en internet, Rusia ha caído hasta posiciones similares a países como China o Irán, con apenas 4 puntos sobre 100.
El regulador ruso, Roskomnadzor, ha intensificado además la presión con nuevas leyes que permiten interrumpir el acceso a internet móvil sin necesidad de justificación, una medida que ya se ha aplicado incluso en zonas urbanas. En paralelo, el Gobierno impulsa alternativas nacionales como la plataforma MAX, que ha ganado usuarios pero sigue generando desconfianza, especialmente por problemas de seguridad detectados por expertos.
Frente a este control creciente, los ciudadanos han reaccionado. Más de 50 millones de rusos utilizan ya redes VPN para sortear la censura, una cifra que no deja de aumentar.
El fundador de Telegram, Pável Dúrov, ha llamado abiertamente a la resistencia digital, animando a los usuarios a utilizar herramientas que permitan mantener el acceso a la información. Además, la propia plataforma trabaja en sistemas para dificultar su bloqueo. Sin embargo, el Gobierno también ha intensificado la batalla contra estas herramientas, restringiendo cientos de servicios VPN y eliminando aplicaciones de las tiendas digitales.
La estrategia del Kremlin busca, en última instancia, desconectar progresivamente a Rusia del ecosistema digital global, reduciendo el acceso a fuentes de información externas y reforzando el control interno. Este pulso entre el Estado y los usuarios marca una nueva fase en la gestión de la información en Rusia, donde el control tecnológico se ha convertido en un elemento clave del poder político.
Fuente: EFE
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