La Borriquilla vuelve a emocionar a Burgos en un Domingo de Ramos marcado por el frío

El viento y algunos copos de nieve marcan una procesión que pudo completar su recorrido con normalidad frente a los contratiempos del año anterior

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La Borriquilla vuelve a emocionar a Burgos en un Domingo de Ramos marcado por el frío
El autor esVerónica Fernández Ramos
Verónica Fernández Ramos
Lectura estimada: 2 min.

La procesión de la Borriquilla ha vuelto a convertirse en uno de los momentos más especiales del Domingo de Ramos en Burgos, aunque en esta edición de 2026 tampoco ha estado exenta de dificultades. El frío, que ha sido protagonista en todas las jornadas de la Semana Santa burgalesa, hizo acto de presencia el domingo. Pero a pesar de ello, los burgaleses salieron a la calle para recibir la omagen de Jesús en su borriquilla. 

El Domingo de Ramos ha arrancado en Burgos con una meteorología inestable que, por momentos, ha hecho temer por el desarrollo de uno de los actos más esperados de la jornada. El sol, el viento e incluso algunos copos de nieve han protagonizado las primeras horas del día, aunque finalmente la procesión de la Borriquilla ha podido celebrarse con relativa normalidad.

La comitiva partía desde la parroquia de San Lorenzo el Real tras la tradicional bendición de ramos y la proclamación del Evangelio, que rememora la entrada de Jesús en Jerusalén. Desde allí, el paso de la Borriquilla, portado por la Cofradía de la Coronación de Espinas y de Cristo Rey, ha recorrido las calles acompañado por numerosos fieles que, con palmas y ramos en la mano, han vuelto a dar forma a una de las estampas más reconocibles del inicio de la Semana Santa.

El recorrido no ha estado exento de incertidumbre. A la altura de la calle Virgen de la Paloma, la aparición de finos copos de nieve ha recordado inevitablemente lo sucedido el año anterior. Ante esa situación, los anderos han optado por acelerar el paso con el objetivo de resguardar la imagen cuanto antes, aunque la climatología ha vuelto a cambiar en cuestión de minutos y el sol ha reaparecido cuando el cortejo avanzaba por la calle Cadena y Eleta en dirección a la Catedral de Burgos.

El acompañamiento musical, a cargo de la Banda de Cornetas y Tambores de la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y de Santiago, junto con la presencia de otras hermandades, ha contribuido a mantener el ambiente propio de esta jornada, en la que los más pequeños tienen un protagonismo especial. Pese al viento, la procesión ha podido avanzar sin grandes contratiempos hasta el templo.

Ya en el interior de la Catedral, la celebración eucarística ha marcado uno de los momentos centrales del día con la proclamación de la Pasión, dando inicio al recorrido litúrgico que culminará en la Pascua.

A diferencia de lo ocurrido el pasado año, cuando la lluvia obligó a alterar de forma notable la jornada, en esta ocasión el paso ha podido completar también el trayecto de regreso hasta San Lorenzo sin incidencias reseñables. Burgos ha vivido así un Domingo de Ramos condicionado por el frío, pero con la satisfacción de haber mantenido intacta una de sus tradiciones más arraigadas.

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