Burgos volvió a encontrarse este domingo alrededor de la figura de San Lesmes Abad, patrón de la ciudad, en una jornada marcada por las bajas temperaturas y la participación de decenas de vecinos que no quisieron perderse una de las tradiciones más arraigadas del calendario local.
Desde primera hora de la mañana, el centro histórico se llenó de ambiente festivo gracias a los pasacalles de dulzaineros, que anunciaron el inicio de los actos. A continuación, la comitiva recorrió el Paseo del Espolón y la calle Vitoria hasta la iglesia de San Lesmes, epicentro de la celebración religiosa.
En el templo se celebró una misa solemne presidida por el arzobispo de Burgos, Mario Iceta, acompañada por la música del Orfeón Burgalés y la presencia de grupos de danzas tradicionales, que aportaron solemnidad y color a la ceremonia.
Finalizado el acto litúrgico, la festividad se trasladó al exterior. En la plaza de San Juan, vecinos y visitantes participaron en el tradicional reparto de panecillos y productos típicos, un gesto que rememora la costumbre del santo de compartir pan con las personas más necesitadas. La mañana continuó con el baile de gigantillos y danzantes, reforzando el carácter popular de la cita.
La devoción por San Lesmes se remonta al siglo XI, cuando llegó a Burgos junto al rey Alfonso VI y asumió la dirección del Monasterio de San Juan Evangelista. Su intensa labor social le valió el reconocimiento del pueblo burgalés, que tras su fallecimiento lo nombró patrón de la ciudad.
Cada año, el domingo más próximo al 30 de enero, Burgos rinde homenaje a su figura con actividades que combinan tradición, fe y convivencia, manteniendo viva la memoria de un santo profundamente ligado a la historia y a la identidad de la ciudad.









