El combinado autonómico firma una brillante actuación en Logroño y logra el segundo puesto nacional tras Cataluña, con un balance de seis podios y un oro en el relevo mixto 4x100
El cruce de críticas entre Pogacar y Visma calienta la batalla del Tour
El esloveno cuestiona las tácticas del equipo de Vingegaard, que responde con contundencia: “Hicimos exactamente lo que queríamos”
La batalla por el maillot amarillo en el Tour de Francia entre Tadej Pogacar (UAE Emirates) y Jonas Vingegaard (Visma-Lease a Bike) no solo se libra sobre el asfalto. También fuera de la carretera se intensifica el pulso con declaraciones cruzadas, críticas y mensajes entre líneas.
Pogacar, actual campeón del mundo y gran dominador del Tour hasta el momento, se mostró muy crítico con las maniobras del equipo Visma en etapas recientes como la de Vire Normandía y el Muro de Bretaña. Tras la contrarreloj individual, el UAE vio con sorpresa cómo el equipo rival trató de romper la carrera en la última subida. "No sé qué estaban haciendo… ¿quizás se perdieron después de la crono?", ironizó Pogacar tras una de las etapas, refiriéndose a la táctica de lanzar ataques con dos corredores en fuga, entre ellos Simon Yates y Victor Campenaerts.
Según el líder del UAE, las acciones del Visma fueron un "desperdicio de energía". "Impusieron un ritmo altísimo en la penúltima subida, y luego en la última curva Jorgenson se lanzó al esprint... Algo inútil, porque no era una llegada para los 10 primeros. Probablemente pensó que podía ganar uno o dos segundos", explicó. Y no dudó en calificar la maniobra de "ridícula".
En 2022, fue precisamente el Visma el que logró doblegar a Pogacar con una estrategia agresiva y trabajada que culminó en el Col du Granon. Este año, ante el dominio del esloveno, el equipo de Vingegaard parece haber retomado aquel enfoque ofensivo, aunque no convence al actual líder.
LA RESUESTA, TAJANTE
En el campamento del Visma-Lease a Bike, las críticas de Pogacar no han sido bien recibidas. Su director deportivo, Grischa Niermann, respondió con contundencia. "Menos mal que no consigue entender lo que hacemos", ironizó. "Nosotros seguimos nuestra propia táctica e hicimos exactamente lo que queríamos. ¿Queríamos que Pogacar vistiera de amarillo? ¡Para nada!"
Para Niermann, las declaraciones del esloveno son incluso una señal positiva. "Es un cumplido que esté tan pendiente de nuestras estrategias. Pero nosotros miramos solo hacia dentro: determinamos nuestras propias tácticas y no interferimos con nadie más."
El cruce de declaraciones subraya la tensión creciente entre los dos grandes favoritos. Con muchas etapas aún por delante, la batalla entre Pogacar y Vingegaard no solo se definirá por las piernas, sino también por los nervios y la estrategia.
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