El alemán alcanza su cuarta final de Grand Slam después de superar a Mensik y con Cobolli como rival tras el abandono de Arnaldi por enfermedad
Zverev se planta en la final de París tras un triunfo sólido y la otra semifinal se resueve con una retirada
El alemán alcanza su cuarta final de Grand Slam después de superar a Mensik y con Cobolli como rival tras el abandono de Arnaldi por enfermedad
Alexander Zverev vuelve a una final de un Grand Slam y lo hace en uno de sus escenarios favoritos. El tenista alemán ha sellado su clasificación para el partido decisivo de Roland Garros tras imponerse al checo Jakub Mensik por 7-5, 6-2, 3-6 y 6-3 en un duelo de tres horas en el que tuvo que sostener momentos de presión y resistir la reacción de su rival.
El número 3 del mundo, de 29 años, disputará así su segunda final en París y la cuarta de su carrera en un Grand Slam, con una nueva oportunidad para conquistar el primer grande que se le ha escapado en tres ocasiones anteriores.
"Esta pista es la más difícil y al tiempo la más hermosa del mundo", señaló el alemán tras el encuentro, destacando la exigencia de la Philippe Chatrier. También reconoció la dificultad del choque: "En esta superficie todo puede pasar en cualquier momento y hay que buscar la manera de sobrevivir. Cada punto puede ser el último, por eso Roland Garros es tan especial".
El partido tuvo momentos de equilibrio, especialmente en el primer set, cuando Mensik dispuso de tres bolas de break para colocarse 5-3. Sin embargo, Zverev reaccionó con carácter, encadenó tres juegos consecutivos y cambió el rumbo del encuentro.
A partir de ahí, el alemán mostró mayor consistencia en el segundo set, aunque cedió el tercero ante un Mensik que aprovechó una bajada de intensidad. En el cuarto, Zverev recuperó el control y cerró el pase a la final ante un rival que incluso recibió atención médica por molestias en el cuello.
Cobolli avanza sin jugar y será el rival en la final
La otra semifinal dejó una imagen poco habitual. El italiano Matteo Arnaldi no pudo disputar su partido ante su compatriota Flavio Cobolli debido a un virus, lo que permitió al joven jugador acceder directamente a su primera final de un Grand Slam sin necesidad de competir.
La organización de Roland Garros confirmó la retirada de Arnaldi poco antes del inicio del encuentro, tras un torneo especialmente exigente para el tenista, que acumuló cerca de 20 horas de juego. De este modo, Cobolli será el rival de Zverev en la final del domingo, en un duelo inédito entre ambos en esta instancia.
La gran deuda pendiente de Zverev
El alemán llega con una trayectoria de grandes finales aún sin premio mayor. Ha perdido las tres finales de Grand Slam que ha disputado: el US Open 2020 ante Dominic Thiem, Roland Garros 2024 frente a Carlos Alcaraz y el Open de Australia 2025 contra Jannik Sinner. Ahora, en París, vuelve a tener una oportunidad clara de romper esa dinámica y conquistar por fin su primer título de Grand Slam, el gran objetivo que aún falta en su palmarés.
Con siete Masters 1.000 ya en su haber, Zverev afronta una nueva final con experiencia, madurez y la presión añadida de un historial que le exige dar el último paso.
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