Hallada en Hortigüela la primera evidencia sobre el Achelense clásico ibérico de origen norteafricano

El Equipo Investigador de Atapuerca e investigadores vinculados a la Fundación Atapuerca publican un estudio que sitúa hace 700 000 años

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Hallada en Hortigüela la primera evidencia sobre el Achelense clásico  ibérico de origen norteafricano
El autor esVerónica Fernández Ramos
Verónica Fernández Ramos
Lectura estimada: 2 min.

Un equipo internacional vinculado al Proyecto Atapuerca ha documentado en la provincia de Burgos la evidencia más antigua conocida del Achelense clásico en la península ibérica, adelantando en unos 200.000 años la cronología aceptada hasta ahora. El estudio, publicado en la revista Quaternary Science Reviews, se basa en el análisis de herramientas líticas halladas en el yacimiento de Revilleja de Valparaíso, en Hortigüela.

La investigación ha sido desarrollada por especialistas del Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social, la Universitat Rovira i Virgili, el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana, la Universidad de Burgos y el Centre Européen de Recherche et d'Enseignement des Géosciences de l'Environnement, entre otras instituciones, con el impulso de la Fundación Atapuerca.

El trabajo se centra en trece herramientas de piedra con una antigüedad aproximada de 700.000 años, recuperadas en un antiguo cauce del río Arlanza, en el cerro de La Revilleja. Estas piezas corresponden al denominado Large Flake Acheulean, una tradición tecnológica caracterizada por la elaboración de grandes utensilios como bifaces, picos o hendedores, generalmente a partir de lascas de gran tamaño y con formas simétricas.

El investigador Francisco-Javier García-Vadillo, uno de los autores principales junto a Eudald Carbonell, destaca que este descubrimiento obliga a revisar los modelos existentes: la presencia de estas tecnologías en la península sería mucho más temprana de lo que se pensaba, con claras afinidades con el norte de África.

Las excavaciones que permitieron el hallazgo se llevaron a cabo en 2021 y 2022 y contaron con un amplio equipo multidisciplinar. El origen del interés por el yacimiento se remonta al descubrimiento inicial de materiales por parte de un vecino de Salas de los Infantes, cuya colección llamó la atención de los investigadores.

Para determinar la antigüedad del enclave se han empleado técnicas como la Resonancia Paramagnética Electrónica (ESR) y el análisis de núclidos cosmogénicos. Ambas metodologías han arrojado resultados coincidentes en torno a los 700.000 años, lo que refuerza la fiabilidad de la datación y sitúa este yacimiento por encima de otros enclaves clásicos como los de la sierra de Atapuerca o la Gruta da Aroeira, en Portugal.

Más allá de la cronología, el estudio aporta nuevas claves sobre la expansión de las poblaciones humanas en Europa durante el Pleistoceno medio. Los datos respaldan la hipótesis de una llegada temprana de tradiciones achelenses desde el norte de África, probablemente a través del Estrecho de Gibraltar.

Asimismo, los investigadores subrayan que este hallazgo evidencia una notable diversidad cultural en el occidente europeo hace 700.000 años. Mientras que en la península ibérica se observan influencias africanas, en otras regiones del continente predominan tradiciones de origen oriental.

El yacimiento de Revilleja de Valparaíso se consolida así como un punto clave para entender la evolución tecnológica y cultural de los primeros grupos humanos en Europa, así como los procesos de adaptación que permitieron su expansión durante cientos de miles de años.

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