Los jueces de las Cuatro Témporas, elegidos por sorteo entre los propios miembros capitulares mayores de 25 años, eran los encargados de impartir justicia
Catalogados más de 12.700 documentos de pleitos civiles y criminales de la Catedral de Burgos
Los jueces de las Cuatro Témporas, elegidos por sorteo entre los propios miembros capitulares mayores de 25 años, eran los encargados de impartir justicia
Más de 12.700 documentos fechados entre 1459 y 1859, correspondientes a pleitos civiles y criminales, se han sumado al archivo digital de la Catedral de Burgos, un proyecto impulsado en colaboración con la Fundación Círculo.
Esther Pardiñas, portavoz del equipo técnico del archivo catedralicio, ha detallado en rueda de prensa que la sección catalogada recoge información sobre la jurisdicción propia del cabildo, que desde el siglo XIII gozaba de autonomía gracias a las bulas papales, sin depender directamente de los obispos, relata Efe.
Los denominados jueces de las Cuatro Témporas, elegidos por sorteo entre los propios miembros capitulares mayores de 25 años, eran los encargados de impartir justicia.
En este contexto se enmarca la sección de Pleitos Civiles y Criminales, compuesta por 16 libros y 4 cajas (1459__ENDASH__1859) y con 12.749 documentos reflejan la administración de justicia y las penas aplicadas, algunas cumplidas en dependencias como la cárcel del Husillo situada en la Catedral de Burgos.
Además de su valor jurídico, estos expedientes permiten reconstruir aspectos de la vida cotidiana, las relaciones sociales y la organización interna de la institución.
Y es que los delitos criminales que se juzgaban no tenían que implicar necesariamente un delito de sangre, teniendo en cuenta que en la época la distinción entre delito y pecado no estaba claramente definida.
Así, en la documentación se recogen gran variedad de causas como son delitos de violencia, transgresiones contra la moral y la decencia que debían observar los eclesiásticos, escándalos, herejías, blasfemias, e incluso crímenes.
Los documentos, que quedan abiertos al uso por investigaciones o ciudadanos particulares, relatan casos especialmente llamativos que ilustran la vida cotidiana de la época, desde canónigos implicados en escándalos públicos o peleas, hasta procesos por impagos de bienes.
Las penas impuestas podían ir desde advertencias, más o menos severas, hasta una reclusión en las dependencias de la propia Catedral, que llegó a tener su propia cárcel, o sanciones económicas destinadas a actos benéficos.
La sección de pleitos civiles y criminales organiza la documentación según las distintas categorías del cabildo -canónigos, dignidades, racioneros, medio racioneros y capellanes-, abarcando desde la Edad Moderna hasta parte de la Contemporánea y reflejando su jerarquía y prebendas dentro de la catedral.
El proyecto de catalogación del archivo catedralicio se inició hace 32 años en colaboración con el Cabildo de la Catedral, con el objetivo fundamental de organizar y localizar la documentación clave para la restauración la Seo burgalesa que comenzó en 1994.
Desde entonces, se ha desarrollado una labor de catalogación que ha permitido ordenar y digitalizar hasta ahora más de 250.000 documentos acumulados a lo largo de los más de 800 años de historia del templo, publica Efe.
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