La carrera popular navideña renueva su recorrido y vuelve a reforzar su carácter familiar e intergeneracional
Más de 8.000 participantes despiden el año en la XXXVI San Silvestre Cidiana de Burgos
La carrera popular navideña renueva su recorrido y vuelve a reforzar su carácter familiar e intergeneracional
La tradicional carrera popular navideña de Burgos volvió a congregar este último día del año a más de 8.000 participantes en la XXXVI edición de la San Silvestre Cidiana, una cita ya consolidada que llenó de ambiente festivo y deportivo las calles de la capital burgalesa. La recaudación de la prueba se destinará en 2025 a Prosame Burgos, reforzando así su carácter solidario.
ICAL
La prueba absoluta, con salida a las 19.00 horas desde la avenida de los Derechos Humanos y llegada al paseo del Espolón, reunió a cerca de 7.000 corredores inscritos, a los que se sumaron alrededor de 1.050 participantes en la carrera infantil, celebrada durante la mañana. El evento estuvo organizado por la Asociación Deportivo Club Florentino Díaz Reig y contó con el patrocinio del Ayuntamiento de Burgos, Fiatc Seguros, CaixaBank e Image, además de estar incluido en el calendario provincial de la Delegación de Atletismo.
Una de las principales novedades de esta edición fue la renovación del recorrido, que discurrió por algunos de los enclaves más emblemáticos de la ciudad. Tras la salida en la avenida de los Derechos Humanos, los corredores atravesaron la calle Vitoria, la plaza del Rey, la plaza Mío Cid, el puente de San Pablo, las calles San Pablo, Progreso y Madrid, el puente de Santa María, para finalizar en el paseo del Espolón.
Durante la mañana se celebró la carrera infantil, con salida y meta en la avenida de los Derechos Humanos, en una jornada marcada por la alta participación de los más pequeños y por el carácter familiar e intergeneracional de la prueba.
La San Silvestre Cidiana volvió a tener este año una clara motivación solidaria, ya que la recaudación se destinó a Prosame Burgos, asociación de salud mental que trabaja por la mejora de la calidad de vida de las personas con enfermedad mental y sus familias, así como por la defensa de sus derechos y su integración social y laboral en la ciudad y en la comarca de Las Merindades.
Como es habitual, la carrera se convirtió en una fiesta colectiva para despedir el año, con numerosos participantes ataviados con disfraces navideños, consolidándose un año más como la prueba popular más multitudinaria del calendario deportivo burgalés.








