Sale del hospital la joven Maloma, retenida en el Sáhara y que tomó matarratas para denunciar su situación

Maloma con sus padres.

Su familia adoptiva, de Sevilla, teme que lo vuelva a intentar y pide ayuda al Gobierno "antes de que sea tarde".

La joven Maloma Morales, natural del Sáhara Occidental y nacionalizada española al ser adoptada por un matrimonio de Mairena del Aljarafe (Sevilla), ha abandonado el hospital en el que fue ingresada tras tomar matarratas porque, según su familia adoptiva, pretendía denunciar su situación.

El padre adoptivo de Maloma, José Morales, fue quien reveló su hospitalización como consecuencia de "haber consumido matarratas ante la situación que vive" en los campamentos y ha pedido al Estado que tome esta acción como "un toque de atención" y actúe "antes de que sea tarde".

Según ha informado el padre adoptivo, quien está en los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf (Argelia) desde que en diciembre de 2015, acudiese allí a visitar a su familia biológica, la joven habría tenido que ser ingresada hace dos días en el hospital de Rabuni, tal como le ha informado personal del centro, después de que hubiera ingerido "un bote de matarratas".

Sin embargo, explica que el Frente Polisario "se ha encargado de quitar las pruebas", haciendo además que los médicos tuvieran "que dejar a un lado los móviles para que no hubiera imágenes de lo sucedido".

Morales señala que Maloma ya ha salido del hospital y que se encuentra bien "porque se ha cogido a tiempo, teniendo en cuenta el enorme grado de vigilancia que le tienen". Pese a ello, teme que lo intente otra vez si no cambia su situación porque "es el único modo que tiene de llamar la atención ante lo que estará pasando allí", mientras que en el Ministerio de Exteriores "no se dignan a recibirnos".

"ESTÁ SECUESTRADA"

"Está secuestrada, pero el Gobierno español no actúa porque no la considera española", sentencia, tras explicar que no pueden hablar con ella desde el día 21 de julio. Añade que ese día Maloma les instó a que la llamaran de nuevo el sábado siguiente, pero desde ese momento cuelgan todas las llamadas que se realizan al teléfono del hermano o del marido, "ya que no le entregan el teléfono enviado para ella".

El padre adoptivo de Maloma propone, una vez más, que sea llevada al aeropuerto de Tindouf, zona argelina, para que la joven pueda "declarar allí y acallar los rumores que se supone que hay". "Si es libre, que dejen que hable allí", sentencia.