¿Merece la pena pedir un préstamo para pagar otro?

La clave para decidir si merece la pena, es comprobar si con ese aplazamiento vamos a poder devolver el dinero más cómodamente que sin él

En general, pedir un préstamo para pagar otra deuda es una acción que no se aconseja. Sin embargo, en determinadas circunstancias puede suponer una solución a una situación financiera difícil que se ha visto afectada por algún imprevisto.

 

Según los expertos de Loan Scouter, pedir un préstamo para pagar otro, hace que la deuda aumente. El hecho de aplazar el pago, hace que se generen más intereses y, por tanto, la cantidad total a pagar será mayor. Por tanto, la clave para decidir si merece la pena, es comprobar si con ese aplazamiento vamos a poder devolver el dinero más cómodamente que sin él. En general, si haciendo un esfuerzo se puede devolver el préstamo, lo mejor es no solicitar financiación y devolverlo.

 

Dicho esto, en algunas situaciones puede tener sentido pedir un gran préstamo, para devolver todos los pequeños préstamos que ya se estén pagando. Una práctica más o menos habitual es solicitar una hipoteca para devolver los préstamos al consumo que se tienen pendientes. Se hace así, porque lo normal es que los intereses de la hipoteca, sean más bajos que los de los pequeños préstamos que se tengan.

 

Pero no solo hay que fijarse en los intereses. Las hipotecas tienen otros gastos como comisiones de estudio, apertura, etc, que deben incorporarse a nuestros cálculos. Además, la cancelación anticipada de los préstamos más pequeños también puede conllevar tarifas. Antes de tomar una decisión, es muy importante informarse de cuánto dinero nos va a costar exactamente. No hay que dejar lugar para las conjeturas.

 

¿En qué casos puede merecer la pena esta operación?

 

Si las cuotas mensuales a pagar están limitando demasiado tus presupuestos mensuales, puede merecer la pena hacer una reunificación de préstamos con la intención de reducir la cuota mensual. La forma de hacerlo, suele ser mediante la seguridad que ofrece la garantía (en este caso la propiedad hipotecada) y alargando el plazo de vencimiento total del préstamo (aunque esto hace que a largo plazo se pague más, se hace mediante pagos parciales más pequeños).

 

Una regla general para saber si pagas demasiado por tus préstamos para poder tener estabilidad financiera, es comprobar si las cuotas superan el 35 o 40 % de tus ingresos regulares. Por supuesto, cada unidad familiar es un mundo y debe estudiar su caso de forma personalizada.

 

Otra posibilidad menos contemplada por los consumidores es que aunque los pagos mensuales sean ahora asequibles, dependan de un tipo de interés variable que estimamos pueda subir en el futuro. Si es así, algunos consumidores pueden preferir solicitar un nuevo préstamo general a tipo de interés fijo, de modo que, al menos, reduzcan la incertidumbre respecto a los tipos de interés.

 

Tomar estas decisiones es un asunto delicado y debe hacerse analizando la situación personal del consumidor. Si el lector cree que puede interesarle, pero no está seguro de ello, lo mejor es que solicite consejo a un profesional independiente. Es decir, a alguien que no se vaya a beneficiar por el hecho de que el consumidor vaya a solicitar el préstamo de reunificación.