Mercedes EQA: Una semana a bordo del futuro de la movilidad
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Mercedes EQA: Una semana a bordo del futuro de la movilidad

TRIBUNA prueba durante 7 días el nuevo Mercedes EQA 100% eléctrico la misma semana de la aprobación de los nuevos límites en ciudad y de la ley de cambio climático. Pros, contras y descubrimientos sobre la movilidad eléctrica.

Coincidencia o no, TRIBUNA ha podido probar un nuevo coche 100% eléctrico en un momento clave para el futuro de la movilidad. En pocos días han entrado en vigor los nuevos límites de velocidad en ciudad, reducidos de 50 a 30 y 20, que buscan mayor ecología y seguridad vial; y también se ha aprobado la nueva ley estatal de cambio climático, que entre otras cosas le ha puesto fecha de caducidad a los coches gasolina y diésel: 2040.

 

No hay que esperar tanto porque cada vez hay más coches eléctricos en el mercado, pero más allá de ese año todos serán más parecidos al Mercedes-Benz EQA 250 con el que hemos podido rodar durante siete días que los vehículos de combustión convencionales que todavía copan el mercado. El futuro de la movilidad tiene fecha, pero nosotros hemos podido apreciarlo con algo de adelanto y vamos a intentar responder a las principales dudas que generan los vehículos eléctricos: complejidad, conducción, recargas y, lo más importante, uso y autonomía.

 

Día 1: toma de contacto

Gracias a Adarsa, podemos acceder a un EQA 250, uno de los primeros Mercedes-Benz 100% eléctrico que hay en el mercado. El coche podría definirse como la variante con baterías del nuevo GLA, aunque las medidas exteriores no son exactas, pero sí emplea su plataforma. Su formato es el más de moda en el mercado, SUV de tamaño medio. Sobre su 'hermano' se diferencia externamente en la calandra frontal totalmente carenada, (no hace falta paso de aire al radiador), la iluminación frontal especial y la trasera con los pilotos unidos por una línea de led.

 

En materia mecánica, monta una batería de iones de litio de 66,5 kWh de capacidad útil. El motor eléctrico es asíncrono y va colocado en el eje delantero. Tiene 190 CV de potencia y 375 Nm de par máximo, que se envían a las ruedas a través de una transmisión con una sola relación fija. Su potencia, entrega de par y funcionamiento automático marcan su comportamiento 100% de eléctrico: hay CV, empuje y suavidad en todo momento.

 

Técnicamente hay cambios que determinan cómo es el coche. Las baterías están bajo el piso del coche, bien protegidas. Añaden bastante peso al coche, que ronda los 2.000 kilos, pero no comprometen en ningún momento comportamiento ni seguridad. Lo que sí ocurre es que los pies quedan algo altos con respecto a la banqueta trasera, pero nada más.

 

Por lo demás, tiene todo lo que se espera de un Mercedes-Benz. Es cómodo, extremadamente silencioso (ya abundaremos en este asunto), ostenta una gran calidad de fabricación y está equipado a la última y con detalle, incluídas pantallas para toda la instrumentación, mandos y navegación, con la ventaja de que la presencia de estos dispositivos está perfectamente integrada: no es difícil usarlos.

 

En nuestra primera toma de contacto tenemos la ayuda de los profesionales de Adarsa, y cuando os entreguen el vuestro, bien merece la pena escucharles y tener en cuenta sus indicaciones y consejos. Al principio, como en muchos coches actuales, todo parece muy complicado, pero una vez en marcha una de las grandes virtudes del EQA es un funcionamiento 100% 'normal' que no exige atenciones, dotes o conocimientos especiales: a los pocos minutos es tu coche de siempre... sólo que mejor.

 

Día 2: las levas 'mágicas'

 

Puestos al volante, además de las grandes pantallas, llaman la atención dos pequeñas palancas. Los acostumbrados a los cambios automáticos pensarán que son las levas para subir y bajar marchas, pero aquí no tienen esa función. Este EQA 250 goza de lo que podríamos llamar el matrimonio perfecto: eléctrico más automático. La impulsión eléctrica casa perfectamente con el automatismo total gracias a la entrega inmediata de la potencia, desde el primer centímetro de acelerador. No tiene marchas ni le hacen falta, entonces ¿para qué son estas levas?

 

Son para actuar en el sistema de regeneración, una de las claves de su autonomía, uno de los puntos clave de todo eléctrico. Como todos los eléctricos, el EQA regenera carga al pisar el freno, pero también podemos modificar lo que regenera y 'frenar' o acelerar el coche. En  posición D+ circulamos 'a vela', sin tocar el acelerador ni gastar energía, y en D- ó D-- podemos ir aprovechando la retención, recargando baterías y sin tocar casi freno.

 

El sistema es muy útil y operativo. Podemos ir 'a vela' mucho tiempo, casi en cualquier circunstancia en ciudad, ahorrando energía, y jugando con las levas podemos recargar en cada reducción. Eso permite que el EQA declare esos 486 kilómetros de autonomía en ciudad: por nuestra experiencia de una semana, se puede obtener en condiciones reales esa cifra o muy próxima.

 

Eso convierte a este coche en un ciudadano ideal: suave, cómodo, muy silencioso (no se aprecia ni la rodadura), automático y sin pasar por el 'enchufe' en mucho tiempo... porque pocos agotarán en una semana de uso normal su batería. Lo mejor es que podemos ir jugando con la regeneración, obteniendo 'bonificaciones', kilómetros 'gratis' sin gastar energía; no exigirá una gran implicación y el coche siempre es dinámico, incluso en el modo más tranquilo de los que tiene, el ECO. O podemos circular sin más, como si fuera un coche convencional, y obtendremos también buena autonomía. Es una de las cualidades del EQA: llevarlo no es exigente ni requiere de grandes compromisos.

 

Día 3: probando en carretera

El EQA se mueve como pez en el agua en ciudad, donde tiene una gran autonomía y juega con la ventaja de ser automático y eléctrico. Las suspensiones tienen el recorrido extra de un SUV y filtran badenes, baches y bordillos sin problemas. La carretera suele ser un reto diferente para los coches eléctricos, pero no es un problema en este caso. Hay 190 CV de potencia y una respuesta inmediata en el acelerador. Las prestaciones son más que suficientes: acelera con contundencia, se mueve con total solvencia en el tráfico y su velocidad máxima, 160 km/h, es más que suficiente en el momento actual. 

 

Tiene tres modos de conducción. El ECO, el más ahorrativo, permite moverse sin problemas en el tráfico ahorrando energía, pero sin aburrirnos ni estorbar. El Confort es el estándar: con este modo seleccionado el EQA es un coche normal, con 190 CV de potencia y el empuje eléctrico, gastando algo más. Y en Sport las reacciones son más vivas y saca todo su potencial: no nos va a poner en apuros, pero va a pegar nuestro cráneo al reposacabezas al acelerar con fuerza.

 

En carretera convencional puede rodar 'a vela' con la regeneración al mínimo y sin gastar energía ya que llanea a la perfección y sólo si el trazado es desfavorable habrá que ir exigiéndole más. La estabilidad no tiene pegas: pesa 2.000 kilos, pero el peso va colocado bajo. Las suspensiones son cómodas y filtran, pero también sujetan el coche con solvencia. Y el silencio es total: no se aprecian ruidos de rodadura ni aerodinámicos, escasos incluso con el techo panorámico abierto. El confort es muy alto. El maletero paga la presencia de las baterías, pero es profundo y regular. El EQA es un gran viajero.

 

¿Y la autonomía? Viene equipado con un sistema que puede planificar tu ruta en función de nivel de carga de batería, estilo de conducción, puntos de recarga... En condiciones normales rondará los 400 kilómetros de autonomía en carretera, suficiente para el 80% de los desplazamientos.

 

Día 4: recarga y autonomía

 

No nos ha hecho falta cargar el coche en nuestra prueba, pero es una de las cuestiones que más dudas suscitan entre los usuarios. La autonomía declarada es muy real, no hace falta conducir en condiciones 'de laboratorio'. Pero incluso con 500 kilómetros de autonomía en ciudad, la infraestructura de recarga todavía es inferior a lo deseable y las recargas todavía pueden ser prolongadas. El EQA admite carga rápida a 100 kW en corriente continua, gracias a la cual se puede recargar del 10 al 80 % en 30 minutos. En corriente alterna se puede cargar a un máximo de 11 kW, tardando 5 horas y 45 minutos  del 10 al 100 % de la batería del coche.

 

Para cargarlo, se pueden usar las estaciones públicas, el enchufe convencional de casa o un wallbox: la estación de carga te la pueden poner en casa y viene de serie, incluída instalación por parte de Iberdrola. Un detalle: si su autonomía no es suficiente, con la financiación se ofrece la posibilidad de contar en ocasiones con un modelo de combustión para ese viaje interminable que hacemos al cabo del año.

 

Día 5: SUV

También lo hemos probado 'en campo'. No es un todoterreno, ni lo pretende, pero sí uno de estos modelos con alguna capacidad para salir del asfalto. Aquí se beneficia de nuevo de ser 100% automático y eléctrico, hay empuje en todo momento. Las suspensiones tienen la ventaja de ese recorrido extra de los SUV, igual que los neumáticos elegidos, de perfil superior. Se conduce alto y tiene visibilidad. Altura suficiente para los pasos convencionales: no nos quedaremos en ningún sitio donde no tendríamos que habernos metido.

 

Día 6: largo recorrido

Para ir terminando, tramo de autovía hacia Guijuelo para hacer fotos en el pantano de Santa Teresa. En vías rápidas podemos circular sin problema recurriendo al control de crucero, fácil de usar. A velocidades legales podemos ir jugando con la regeneración y rodar 'a vela' en muchos tramos, ahorrando energía y consiguiendo kilómetros extra. Tiene capacidad de sobra para adelantar, lanzarse en incorporaciones y subir cuestas.

 

En autovía vuelve a destacar su confort de marcha. Las suspensiones sujetan con solvencia el coche en todo momento, no es excesivamente sensible al viento lateral y el silencio es casi total porque no hay ruidos de motor, ni de rodadura ni de aerodinámica.

 

En cuanto a los grandes recorridos, interesan las recargas y la economía de uso. Su consumo medio se mueve  entre 17,9 y 19,1 kWh/100 km. Si le exigimos más se irá por encima en condiciones reales, pero hay que ir muy 'a por él' para recortar su autonomía a niveles no razonables. 

 

En condiciones normales de uso podemos viajar en eléctrico por la mitad de coste energético de un coche de combustión recurriendo a puntos de recarga rápidos, más caros. Eso hay que tenerlo en cuenta. Según datos oficiales del Ministerio de Transición Ecológica, el coste por 10 km de un coche de gasolina supera los 7 euros, los 5 en un vehículo diésel y se queda en 2,21 euros si recargamos en casa un eléctrico, aunque sube a 6 si recurrimos a recargas rápidas.

 

Pero si tenemos nuestro propio wallbox, con una tarifa de horario valle, el coste puede ser hasta diez veces inferior: con un buen contrato y cuidado con el acelerador podemos hacer 100 km con algo más de un euro... y eso no está al alcance de ningún no eléctrico. 

 

Día 7: conclusiones

El Mercedes-Benz EQA 250 es una magnífica introducción al mundo de los coches eléctricos. Como buen producto de la marca, es extremadamente cómodo, está bien acabado, tiene el plus de silencio que da su impulsión y su comportamiento es intachable. Conducirlo es una delicia y en cuestión de minutos ya te has acostumbrado a su excelencia, estás implicado con el ahorro de energía y ha cambiado tu manera de entender la movilidad, pero sin pedirte nada a cambio: no exige, no aburre ni es lento... Va como un gran coche.

 

Soluciona algunas de las dudas que tienen los potenciales compradores de eléctricos, como el tiemo de caga en modo rápido o una autonomía ya operativa, y si aumenta el parque de puntos de recarga se solventará otra de las grandes pegas.

 

Los avances en baterías le permiten ofrecer una autonomía hace poco impensable. Hace casi 500 kilómetros en ciudad, y son muy de verdad: más que suficientes para los desplazameintos habituales del 90% de los usuarios. En carretera no llega tan lejos, pero su radio de acción ya es amplio. Y su economía de uso puede ser grande con el wallbox que ofrece de serie y con un contrato de luz adecuado, sin olvidar el menor mantenimiento por la menor complejidad de su parte mecánica.

 

En cuanto al precio, decir que según varios estudios a partir de 2027 se igualarán los precios con los de combustión y comprar hoy un eléctrico nos ahorraría unos 7.000 euros en diez años. En breve os contaremos cómo beneficiarse de las ayudas del Gobierno para ahorrarse una importante cantidad. La marca dispone de un óptimo programa de financiación para, a partir de una entrada media, sacar nuestro EQA a la calle por una cuota cercana a 400 euros/mes con impuestos.

 

Y hay que contemplar otras variables en la cuenta económica. Como coche 100% limpio no paga impuesto de matriculación, está exento del de circulación en muchos sitios, tiene un mantenimiento inferior y ofrece un ahorro considerable en combustible/energia. Pronto las ciudades no permitirán circular en el centro más que a los eléctricos y en muchas también tienen ventajas para aparcar, una red creciente de puntos de recarga... Es el futuro de la movilidad y ya está aquí.

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