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Burgos

Las claves del Burgos C.F. en este inicio de temporada

Es el único equipo de las categorías nacionales que aún no ha encajado ni un solo gol. Sin embargo, es manifiesta su dificultad para anotar. 

Publicado el 09.10.2017

Ver al Burgos C.F. en los puestos altos de la clasificación de un grupo tan complicado como el II de Segunda División B es una inyección de ilusión para una afición blanquinegra que aún tiene el susto de la pasada temporada en el cuerpo. En las primeras 8 jornadas de campeonato, el conjunto dirigido por Patxi Salinas se ha convertido en uno de los más temidos y, sobre todo, uno de los más compactos. 

 

Los de la capital son el único equipo de categoría nacional que aún no ha encajado ni un solo tanto esta campaña. La clave de esta imbatibilidad está no solo en la defensa, sino en el compromiso de todos los jugadores. Los centrales, Borda y Julio Rico, son dos piezas indispensables por su colocación, su contundencia en el juego aéreo y su embergadura en las jugadas a balón parado. Esto hace que, a pesar de contar con un guardameta experimentado como Mikel Sáizar, los contrarios apenas te tiren a puerta. 

 

El doble pivote ha sido otra de las máximas indiscutibles de Patxi Salinas al margen del dibujo por el que haya optado. En un primer momento, el técnico blanquinegro apostó por Cusi y Adrián Cruz, sin duda la calve del mediocentro burgalés, con Abel Suárez por delante, dos bandas y un hombre en ataque. A partir de la tercer jornada, el esquema pasó al 4-4-2, con Suárez acompañando a Cruz en el centro del campo. En cualquierda de los dos casos, el equilibrio se ha mantenido a rajatabla. 

 

Las bandas son las principales generadoras de peligro de este Burgos C.F., sobre todo la izquierda, con la electricidad y velocidad de David Martín, y las subidas de Eneko Zabaleta. Por la derecha, Youssef se ha erigido como una de las revelaciones de este inicio de temporada, sobre todo por su acierto de cara a portería. Sin embargo, la falta de altura en la delantera provoca que las internadas de ambos lados sean más interiores, renunciando a centros al área que crearan peligro en la defensa rival. 

 

Y es que la gran carencia de la escuadra burgalesa es la delantera. Tanto Carlos Álvarez como Íker Hernández tienen calidad y pelean con los centrales, pero les falta embergadura, altura y, sobre todo, gol. De hecho, con solo 5 goles en toda la temporada, el acierto anotador es el gran hándicap de un equipo que, ante la ausencia de ocasiones, se ve incapaz de perforar la portería contraria. 

 

La vuelta de Adrián y el fichaje de algún otro delantero en enero podría dar solución a esa carencia de un Burgos casi perfecto. El particular puerto de montaña que tendrá que afrontar este mes el conjunto blanquinegro tras el Gernika (Mirandés, Sporting B y Racing), servirá para conocer si los de Patxi Salinas están preparados para subir o si, por el contrario, están un paso por debajo de sus principales rivales.