La llegada de Estévez le da aire fresco al Burgos C.F.

Fotos: FERNÁN LABAJO

El equipo se muestra más constante en la presión y con una mayor fluidez en el juego colectivo. La defensa y el físico siguen siendo las tareas pendientes. 

A falta de victorias que hagan de revulsivo para solucionar una crisis en la que el Burgos C.F. está inmerso desde principio de temporada, el técnico andaluz Fernando Estévez ya ha comenzado a dejar su sello en el conjunto blanquinegro y solo falta que los resultados le acompañen para que la confianza, que es lo que primero se pierde, vuelva cuanto antes. 

 

En solo dos semanas, el equipo burgalés ha mostrado una cara bien diferente a la que han podido ver los aficionados que se acercaban cada domingo a El Plantío. Una mejoría sustentada en pequeñas variaciones tácticas y planteamientos algo más valientes a la hora de afrontar los partidos en casa.

 

Ya ante la UD Las Palmas Atlético el Burgos se mostró mucho más dispuesto a generar juego combinativo. A ello ayudó la entrada de Machuca, que en la media punta generó peligro entre líneas, ayudado también por el equilibrio de Álex Cruz en el centro del campo. La presión se hizo también con más cabeza y el equipo no quedó tan largo como en encuentros anteriores. 

 

El cambio se refrendó el pasado domingo ante el Atlético de Madrid B. A pesar del gol inicial, que en ocasiones anteriores caía como una auténtica losa, los de Estévez se levantaron y se hicieron con el control del encuentro hasta empatarlo nada más empezar la segunda parte. Un partido que pudieron ganar si hubieran concretado más el peligro creado a partir de una buena presión y un control del juego absoluto. 

 

La colocación de Beobide en la media punta surtió efecto a la hora de incomodar la salida del rival. Sus características defensivas le convirtieron en una pieza fundamental en la recuperación del balón en campo contrario, pero sus limitaciones técnicas impedían que se concretara en ocasiones claras de gol. Con la marcha de Cruz, Machuca debía ser quien generara ese peligro entre líneas, pero a esas alturas de encuentro el Burgos ya había perdido la intensidad necesaria. 

 

La continuidad en ese juego agresivo es una de las mejoras en las que tiene que seguir insistiendo Fernando Estévez para controlar por completo los partidos. Eso pasa por mejorar el físico de algunos jugadores que terminaron el encuentro realmente cansados, y por exigir a Machuca más compromiso a la hora de recibir entre líneas y no quedarse tan descolgado. 

 

Por otro lado, el equipo debe ser más contundente en defensa, ya que concede ocasiones con demasiada facilidad. Estévez hizo bien el diagnóstico ante el Atlético, mejorando los repliegues y minimizando las pérdidas en balonces centrados que eran caramelos para unos jugadores rojiblancos que se aprovechaban de una zaga adelantada. La nota positiva: que los errores de los centrales también fueron más anecdóticos. 

 

El Real Madrid Castilla se presenta como una prueba de fuego para un equipo que empieza a levantarse de un duro inicio. Las buenas sensaciones y la continuidad en la mejoría se antoja más importante que el resultado final para el conjunto de Estévez, que debe a construir una casa por los cimientos. 

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