Ford Fiesta 1.0 EcoBoost 100 CV Titanium: la ambición de superarse

La marca del óvalo lo ha dado todo para situar al mítico Fiesta en lo más alto de su segmento. A diferencia de muchos modelos de su categoría que exhiben una clara reducción de costes, en Ford han decidido apostar por la calidad para liderar la lista de ventas.

El Ford Fiesta siempre ha sido un producto muy satisfactorio y competitivo a lo largo de sus siete generaciones. En esta última, el utilitario americano ha dado un nuevo salto para superar claramente a la mayoría de oponentes y, también, situarse por encima en muchos aspectos de modelos que hasta ahora parecían intocables, como era el caso del Volkswagen Polo.

 

UNA NUEVA REFERENCIA

 

En el caso de la unidad que tuvimos la oportunidad de probar y que respondía al acabado Titanium, el más alto de la gama con permiso del lujoso Vignale, las sensaciones a la vista son muy positivas desde el primer momento. La carrocería ofrece un notable acabado, más propio de un segmento superior, y la apertura de puertas resulta mucho más refinada que cualquiera de sus rivales.

 

Ya dentro, esa calidad tiene una clara continuidad. El aspecto y tacto de todos los materiales resulta impecable, destacando, especialmente, la parte más visible del salpicadero y la zona superior de las puertas delanteras. En estos casos, encontramos materiales blandos que otorgan muy buenas sensaciones al tacto y a la vista, además de conseguir por el mismo precio un aislamiento acústico superior.

 

En un coche de este tamaño, el puesto de conducción suele tener muchas lagunas en cuanto a confort y ergonomía. No es el caso del Fiesta, que nos regala una posición que ya quisiera cualquier modelo de su clase, con unos asientos que no son una escuadra en la que nunca terminas de encontrar la postura. Los asientos del Fiesta tienen una ergonomía cuidada y una sujeción perfecta para mejorar el confort y reducir la fatiga al volante.

 

En las plazas posteriores la habitabilidad es ciertamente destacable, pues encontramos suficiente espacio en todas las cotas. La postura, una vez sentados, no resulta forzada en ningún caso. Por último, el tapizado de tela sintética que tienen todos los asientos también supera a muchos de sus rivales en cuanto a calidad y suavidad.

 

El generoso espacio del interior no ha perjudicado la capacidad del maletero, que se sitúa, en condiciones normales, en 303 litros. Si se necesita un volumen extra, los respaldos posteriores pueden abatirse para conseguir una capacidad que llega a superar los 1.000 litros. Por lo demás, el maletero está muy bien guarnecido y resulta aprovechable gracias a sus formas.

 

CONFORT, DINAMISMO Y UN GRAN MOTOR

 

Cuando llega el momento de ponerse en marcha, queda patente desde el primer momento que, el nuevo Fiesta, no es un coche que queda muy bien de cara a la galería. A diferencia de otros coches en los que se notan de manera sangrante la reducción de costes, en el modelo de Ford se experimenta algo muy distinto. En primer lugar, sorprende el refinamiento exquisito del pequeño motor tricilíndrico de gasolina 1.0 EcoBoost de 100 CV, que no responde con una sola vibración ni cuando se pone en funcionamiento ni en todo su margen de giro. Incluso, nos ha parecido mucho más refinado y agradable de utilizar que el 1.0 TSI del grupo Volkswagen de la misma potencia.

 

Esta motorización, que se puede asociar a dos cajas de cambio -manual o automática de seis relaciones, en ambos casos-, responde con unos consumos correctos que se pueden llegar a situar en ciclo combinado sobre los 6,0 litros a los 100 kilómetros. En cuanto al funcionamiento del cambio, resulta tan agradable y refinado como la dirección o los pedales. Gracias a ello, los niveles de calidad superan, incluso, a modelos de superior precio y categoría.

 

Mejorar el comportamiento dinámico de la anterior generación del Ford Fiesta no era tarea fácil, y aunque nos ha dado la sensación que el actual es menos ágil que su predecesor, ha mejorado considerable en cuanto a confort, calidad de rodadura y aplomo en curva rápida. En este sentido, el Fiesta de nueva generación es un coche muy aplomado que filtra mejor las imperfecciones del firme y que no resulta tan seco y tosco como la práctica totalidad de sus rivales. Por poner un ejemplo, un Volkswagen Polo con un nivel de acabado y motor equivalente, tiene un rodar menos refinado, confortable y con una aspereza mucho más acusada.

 

Su equipamiento es muy amplio y avanzado. Destacan elementos como la versión mejorada del Asistente Precolisión con Detección de Peatones, el avanzado asistente de estacionamiento que evita colisiones inoportunas, y el sistema SYNC 3, que permite controlar el audio, la navegación y los smartphones conectados utilizando comandos de voz sencillos y conversacionales.

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