El UBU Colina Clínic toca el cielo y hace historia

Foto: FERNÁN LABAJO

El Aparejadores asciende a División de Honor tras vencer (33-22) a Ciencias de Sevilla en la vuelta de la final del playoff en San Amaro. 

A la tercera fue la vencida. El UBU Colina Clínic ascendió a División de Honor, la máxima categoría del rugby español, tras vencer (33-22) al Ciencias de Sevilla en el encuentro de vuelta de la final del playoff de ascenso. A los gualdinegros les valía perder de un punto, pero su ambición por hacer una termporada perfecta y ganar todos los encuentros fue tan intensa que desde el inicio fueron a por la victoria que les diera la gloria. 

 

Esa ambición se vio reflejada desde el XV inicial, cuando minutos antes del inicio del choque conocíamos que Nico BIanco, a pesar de estar tocado, había decidido jugar para ayudar a sus compañeros a conseguir el objetivo. Ante un campo de San Amaro a rebosar y con un ambiente de fiesta, todo parecía indicar que el 13 de mayo de 2018 debía ser el día en que el Aparejadores tocara el cielo tras tres años a las puertas. 

 

No obstante, salieron más enchufados los andaluces, que en seguida se plantaron en la 22 local para plantear una jugada larga, en la que el oval fue de una banda a otra, buscando el hueco para poder conseguir un ensayo que les permitiera inaugurar el marcador y meter presión. Pero los aparejos se mostraron muy contundentes en defensa y evitaron in extremis la anotación visitante. 

 

Aún sometidos a la presión sevillana, Snyman cometió un pequeño error a la hora de recepcionar el balón y tuvo que hacer falta para evitar problemas. Eso permitió a Matías Frutos inaugurar el marcador desde el 'tee'. Poco duró la alegría a la escuadra de Ciencias, porque Emiliano Calle igualó el partido, también con un pateo tras un golpe de castigo. 

 

A partir de ahí, el UBU Colina Clínic se quitó los complejos y comenzó a jugar mucho más alegre, más preciso y llevando el peso del encuentro. Poco a poco fue ganando metros y empezó a rondar por la línea de 22 rival. Tanto fue el cántaro a la fuente que al final se rompió en forma de ensayo. Emiliano Calle leyó a la perfección una rápida jugada y decidió dar un pase con el pie para que Dani Camarero pusiera el oval por detrás de la línea de anotación en una zona muy centrada que dio la oportunidad al apertura a lograr otros dos puntos. 

 

Lejos de bajar el ritmo, los pupilos de Álvaro González continuaron apretando y dominando el encuentro, jugando siempre en campo rival. Ante la dificultad de penetrar la zaga sevillana, Calle tiró de galones para echarse a su equipo a la espalda. Tras una touch cerquita de la 22, el oval llegó al apertura, que apostó por tirar a palos y lograr un drop que dejaba la diferencia entre ambos en 10 puntos. Seis minutos después, repitió la jugada e incrementó la brecha en el electrónico. 

 

Antes del descanso, Juandre Kleyhans cogió el balón en el centro del campo e inició una carrera espectacular en solitario que finalizó con un ensayo que ponía el choque muy de cara para los intereres del UBU Colina Clínic. Más aún, cuando Calle transformó desde el tee y poniendo un 23-3 que Apineru maquilló con otros cinco puntos para los sevillanos al filo del pitido del colegiado.

 

Las cosas estaban encarriladas, pero aún quedaban por delante 40 minutos de lucha sobre el verde de San Amaro y los guialdinegros no querían sorpresas. De nuevo, con paciencia y con mucho trabajo, fueron ganando metros hasta que, tras una larga jugada, Potgieter logró un nuevo ensayo que de nuevo Emiliano transformó para dejar prácticamente sentenciado el encuentro.

 

Pero Ciencias no se iba a rendir y, ya sin nada que perder, se fue al ataque para tratar de meterse en el partido y generar dudas en un equipo burgalés que hasta el momento se había mostrado muy firme. La zaga local evitó en varias ocasiones las acometidas rivales pero, finalmente, Juan Domínguez consiguió el ensayo que ponía pimienta al partido. 

 

Aparejadores empezó a sufrir y a notar el cansancio. Mientras, Sevilla seguía apretando y manteniendo la tensión para que a falta de 9 minutos Salazar metiera el miedo en el cuerpo a la afición local. No obstante, Calle apostó por tirar a palos en un Golpe de Castigo en una situación muy favorable y poner la tranquilidad necesaria para afrontar los instantes finales. Les hacía falta 13 puntos a los visitantes para llevar el partido a la prórroga. 

 

Entraron refuerzos y ni siquiera la expulsión temporal de Nico Bianco afectó en demasía al UBU Colina Clínic, que trabajó en defensa a destajo para evitar un nuevo 'try' rival. Los minutos fueron pasando hasta que el colegiado hizo sonar su silbato para que todo el campo saltara de júbilo porque el ascenso se había conseguido. 

 

Era la tercera vez consecutiva que el Aparejadores optaba al ascenso de categoría y el cuarto en segunda división, lo que confirma un crecimiento extraordinario de un equipo que se ha convertido en uno de los más queridos de la ciudad. En poco tiempo han hecho historia, pero esto no es un final, sino el principio de una era del rugby burgalés.   

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