El invierno se acerca

Vicente Marañón, un concejal que, al igual que sus compañeros de Ciudadanos, dejó en cuarentena su labor municipal tras dos quiebros de Lacalle, puso toda la carne en el asador para desquiciar a De la Rosa.

Por la entrada principal del Ayuntamiento entraba Daniel De la Rosa con ese paso diferenciador de los días de Pleno, desprendiendo el perfume de aquellos que consideran a estas sesiones el día grande de su pasión, que es la política. "¿Cómo afrontas el Pleno?" me preguntó amistosamente para que yo le contestase lo que quería oir: "Yo he venido a ver a Antonio". 

 

Ya hace varios años que el ritmo de los Plenos depende de Fernández Santos, con todo lo que eso conlleva. El socialista pone a las jornadas la sal necesaria a un plato político que hace ya mucho sabe demasiado soso. Pero también termina empalagando tanto deleite de planteamiento, solo alcance de los muy 'fernandezsantistas', o lo que es lo mismo, café para los muy cafeteros. 

 

En el primer Pleno del curso hubo quien osó robarle protagonismo con un discurso entre socarrón y disparatado. Vicente Marañón, un concejal que, al igual que sus compañeros de Ciudadanos, dejó en cuarentena su labor municipal tras dos quiebros de Lacalle, puso toda la carne en el asador con una crítica a la enésima vez que el PSOE pone sobre la mesa el traslado de las Barrazas, y que desquició a De la Rosa. 

 

El edil 'naranja' envidó al portavoz socialista con tantas piedras que no tuvo más remedio que entrar en el juego. Fue lo más cerca que ambos estuvieron de un barro político que hace tiempo el Pleno no vivía, con permiso de la expulsión a Salinero en el del mes de julio, algo difícil de superar a no ser que te sientes en el sillón del alcalde en una de esas excursiones que realiza cuando hablan de lo que no le gusta. No sería extraño que empezara a fumar un día de estos para bajarse con César Rico a echarse un cigarro entre proposición y proposición. 

 

El ataque de Marañón escondía una crítica acerca de lo 'soporífero' que resulta llegar una y otra vez con la misma proposición a los Plenos porque el Equipo de Gobierno se empeña en no llevarla a efecto. Una actitud que deja entrever que esa idea de que el concejal se cansó de entrenar cuando vio que el técnico no le daba bola. 

 

Pero unos minutos más tarde llegó a rizar el rizo de su actitud con la proposición para la creación de una Escuela de Corales. Criticar con sorna la propuesta socialista para, minutos después, presentar esta iniciativa como un paso más en esa idea de "avanzar en un proyecto de ciudad y traspasar fronteras" es como marcar un gol en fuera de juego y celebrarlo señalándote el pecho: "Yo, Yo, Yo...", mientras el resto de jugadores miran con cierta ironía como el lína hace tiempo que levantó la bandera. 

 

Todo esto no es más que un juego que, cada vez comienza a verse con mayor nitidez, tiene por objetivo llegar al 26 de mayo en la mejor forma posible. Se acerca el invierno, unos optan por adecentar los cuarteles para combatir el frío y otros por ir poniendo las piezas en el tablero.

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