Arribas afirma que los préstamos de Caja de Burgos a empresas participadas por él no eran "ni una décima" más favorables

El ex presidente de la entidad bancaria ha declarado ante la Comisión de Investigación de las Cajas de Ahorro. 

El expresidente de Caja de Burgos, José María Arribas, ha garantizado que los préstamos que la entidad burgalesa concedió a las empresas en las que él participaba no eran "ni una décima" más favorables que los concedidos a otras industrias, tras lo que ha zanjado que no había diferencias.

 

En su comparecencia ante la Comisión de Investigación sobre las Cajas de Ahorro celebrada este miércoles en las Cortes, Arribas ha pedido respeto a la labor que actualmente realizan los tribunales donde se investiga la legalidad de estos préstamos para evitar detallar algunos aspectos reclamados por los grupos, tras lo que ha confiado en que este proceso concluya "cuanto antes", ya que, como ha reconocido, le ha hecho mucho daño tanto profesionalmente como moralmente.

 

Así, en su intervención ha trasladado que actualmente tiene embargada hasta su jubilación, por defender y avalar aquello en lo que "más creía". No obstante, ha querido aclarar que nunca se le dieron préstamos a él como titular de una empresa sino que se solicitaron créditos para empresas vinculadas a su persona en las que, en muchas ocasiones, tenía un porcentaje "minoritario". Así ha garantizado que en los préstamos y operaciones que se concedieron a estas industrias entre 2005 y 2010 se "han cumplido todos los requisitos que la caja exigía".

 

"De esto estoy absolutamente seguro", ha aseverado, tras lo que se ha referido en concreto a las concesiones de créditos a la empresa Indasa, una industria que "ha pasado momentos mejores y peores" pero "todos los créditos cumplieron los requisitos y pasaron todos los trámites técnicos hasta llegar al Consejo de Administración", donde, como ha garantizado, él "ni participaba ni votaba" cuando se trataba de este tipo de acciones.

 

"Estoy seguro de que ninguna de las operaciones de ninguna empresa que tuviera vinculación conmigo tenían un tratamiento mejor ni un una décima de la que pudieran tener otras empresas en las mismas circunstancias", ha reseñado, tras lo que ha mostrado su "plena confianza" en el equipo técnico de la Caja, quienes "no hubieran hecho nunca una diferenciación entre créditos de una empresa o de otra".

 

Arribas ha reseñado además que todas las empresas a las que estaba vinculado pagaron sus correspondiente créditos a Caja de Burgos a excepción de Indasa que entró en concurso de acreedores. "El que más ha sufrido y lamentado desde el mundo de vista económico y moral he sido yo porque esa empresa me tocaba muy sensiblemente porque estuve en su fundación, yo creía en la empresa y por eso avalé tantos créditos y operaciones, confiaba plenamente en la viabilidad de la empresa y puse todo lo que tenía", ha aseverado.

 

PROFESIONALIZACIÓN DE LAS CAJAS

 

Por otra parte, Arribas ha insistido en que no todas las cajas "eran iguales" con respecto a la "politización" de sus órganos de dirección, un punto en el que ha defendido la "profesionalidad" de la entidad que ha presidido.

 

Así, ha recordado que en Caja de Burgos el Consejo de Administración evaluaba los informes emitidos por el Comité de Dirección de forma "muy completa", para lo que también se solicitaba el asesoramiento de técnicos para la elaboración de los correspondientes balances periódicos, al tiempo que ha dejado claro que él ocupaba la Presidencia de la entidad de ahorro pero que en ningún caso era "ejecutiva".

 

Durante su intervención ha detallado que en los casos de la reunión del Consejo de Administración el director general fijaba el orden del día que en el 99,9 por ciento de los casos se aprobaban de forma unánime, un argumento que ha hilado al explicar qué llevo a las cajas de ahorro a la situación de crisis, ya que pasaron a ser meras gestionadoras de ahorro a otorgar créditos a empresas vinculadas al sector inmobiliario, algo que creció de forma importante entre 2002 y 2008.

 

"Se utilizaba a los promotores como enganche para la concesión de hipotecas", ha destacado, tras lo que ha reseñado que a finales de 2008, cuando estalló la crisis, existía un problema de solvencia por la falta de confianza que llevó a las cajas a una situación "muy complicada".

 

FUSIÓN

 

En cuanto a la fusión de la entidad con Caja Navarra y Caja Canarias Arribas ha desvelado que inicialmente la Junta no vio con buenos ojos esa decisión ya que su apuesta inicial era la integración con Caja Duero y Caja España, una opción que fue rechazada por el Consejo de Administración de la burgalesa que valoraron que las acciones "intrarregionales" no tenían "horizonte".

 

Sin embargo ha asegurado que posteriormente desde la Junta le pidieron que intentara que Caja de Ávila y Caja Segovia pasaran a formar parte también de Banca Cívica para tener un mayor peso regional en la misma, algo que finalmente fue rechazado pro ambas entidades.

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