Burgos se sobrecoge con la sobriedad de la Procesión de la Antigua Muerte

Silencio y devoción en el primer desfile procesional de la capital burgalesa

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Burgos se sobrecoge con la sobriedad de la Procesión de la Antigua Muerte
Fotos: Fernando Miguel
El autor esVerónica Fernández Ramos
Verónica Fernández Ramos
Lectura estimada: 2 min.
Las calles del entorno de la Catedral de Burgos han vuelto a ser testigo de uno de los actos más singulares y austeros de su Semana Santa. La Procesión del Santísimo Cristo de la Soledad y de la Buena Muerte, organizada por la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y Santiago, ha recorrido el casco histórico en una jornada marcada por el silencio y la devoción.

 

El desfile comenzó sobre las 22:30 horas con el tradicional Cortejo de Llamada, que recorrió el callejón de las Brujas y la plaza de Santa María para anunciar el inicio inminente de la estación de penitencia.

 

A las 23:00 horas, las puertas de la Iglesia de Santa Águeda se abrieron para dar paso a la procesión principal. El protagonista absoluto fue el Cristo Yacente, una talla del siglo XVI atribuida a la escuela de Diego de Siloe y custodiada habitualmente en la Catedral.

 

La imagen fue portada a hombros sobre unas sencillas angarillas de madera, rememorando la antigua tradición de la Cofradía de la Muerte, en un ambiente donde solo el sonido de los tambores rompió el respetuoso silencio de los fieles congregados.

 

En el acto también participaron las tallas de la  Soledad de la Paloma, Santísimo Cristo de la Soledad y Niño Jesús del Remedio.

 

 

El itinerario, que incluyó puntos emblemáticos como el Arco de San Martín y la calle Fernán González, permitió a los asistentes vivir momentos de gran recogimiento.

 

Uno de los puntos culminantes tuvo lugar frente a la fachada de la Catedral, donde se realizó el piadoso Acto de Contrición, un instante de oración compartida que refuerza el carácter espiritual de esta procesión recuperada recientemente para el calendario burgalés.

 

El cierre de la noche tuvo lugar nuevamente en la Plaza de Santa Águeda con el emotivo canto del Miserere, interpretado al regreso de los pasos.

 

 

Con este acto, Burgos da por inaugurado su programa procesional de 2026, que este año busca consolidar su proyección con nuevas iniciativas de difusión y la mirada puesta en su reconocimiento internacional.

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