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La nieve dispara el turismo rural junto a las estaciones de esquí, pero el sector alerta del riesgo de colapsos
La ocupación en alojamientos cercanos alcanza el 80% mientras las estaciones apuestan por limitar la masificación y mejorar la experiencia del visitante
La abundante nieve acumulada en las estaciones de esquí españolas durante las últimas semanas se ha convertido en un auténtico motor para el turismo de montaña. Este conocido como "oro blanco" ha elevado hasta el 80 % la ocupación de los alojamientos rurales situados en las inmediaciones de las estaciones, según datos de la Asociación Española de Turismo Rural (Asetur). Sin embargo, este éxito también ha puesto de manifiesto un problema recurrente: los colapsos de tráfico y aforo en los accesos a algunos de los destinos más populares.
Situaciones como las retenciones kilométricas en Sierra Nevada o el llenado completo del aparcamiento del puerto de Navacerrada a primera hora de la mañana se han repetido en los últimos fines de semana, generando malestar entre los usuarios y preocupación en el sector. Las estaciones, en su mayoría ubicadas en entornos naturales protegidos, cuentan con una capacidad limitada que dificulta absorber picos de demanda puntuales.
El presidente de la Asociación Turística de Estaciones de Esquí y Montaña de España (Atudem), Jesús Ibáñez, ha subrayado que el objetivo del sector no es la masificación, sino la comodidad del visitante. "No queremos convertirnos en una playa mal gestionada en pleno agosto", ha señalado, insistiendo en que la experiencia debe primar sobre el volumen de visitantes.
En los últimos años, las estaciones han realizado importantes inversiones, con una media de 70 millones de euros, destinadas a modernizar instalaciones, mejorar servicios y reforzar la comodidad tanto en pistas como en los complejos turísticos asociados. Aun así, Ibáñez apunta que muchos de los colapsos se deben a la afluencia de personas poco habituadas a la nieve que acuden de forma puntual simplemente para verla o disfrutarla, saturando accesos que son, en muchos casos, vías sin salida.
Pese a estos inconvenientes, el impacto económico del turismo de nieve es indiscutible. Solo Sierra Nevada dispone de 14.000 plazas de alojamiento, un aparcamiento para 6.000 vehículos y genera más de 3.000 empleos durante la temporada invernal.
Aragón es otro de los grandes beneficiados por este fenómeno. La comunidad cuenta con 15 estaciones de esquí, que generan un impacto económico anual de 350 millones de euros y más de 13.000 puestos de trabajo, según el consejero de Medio Ambiente y Turismo, Manuel Blasco. En zonas como el Pirineo aragonés, el número de viajeros ha crecido un 7,5% y las pernoctaciones un 10,8%, con incrementos aún mayores en comarcas como Gúdar-Javalambre, donde las estancias hoteleras han aumentado un 15,5%.
Ante este escenario, el sector insiste en la necesidad de planificar las visitas, consultar el aforo de las estaciones y la capacidad de los aparcamientos en tiempo real, para evitar que una jornada de ocio en la nieve termine convertida en horas de espera en la carretera.
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La ocupación en alojamientos cercanos alcanza el 80% mientras las estaciones apuestan por limitar la masificación y mejorar la experiencia del visitante
La distribución inicial se ha realizado en Madrid y Cataluña, aunque no se descarta que puedan existir redistribuciones a otras comunidades autónomas








