Rodriguez original original

Perspectiva de familia

José Javier Rodríguez
Blog de José Javier Rodríguez Santos

Demografía: del género al sexo

Hogares%20hijos detail

Este fin de semana he ido a ver la película de Santiago Segura titulada 'Padre no hay más que uno'.

Dejando de lado una crítica a la comedia con sus estereotipos muy marcados, las frases hechas y los chascarrillos habituales, lo que sí resulta inusitado son los cinco hijos del matrimonio protagonista; en concreto, son una excepción en Castilla y León.

 

Aporto una serie de datos, fríos, sin cocina y tal y como los recoge el Instituto Nacional de Estadística (el cálculo de los porcentajes es personal), con los que deseo contribuir a la reflexión sobre el principal problema de Castilla y León, en particular, y de España en general. El Indicador Coyuntural de Fecundidad del año 2018 se sitúa en nuestra comunidad en 1,17 y en España en el 1,25. En ambos casos, preocupantes, por estar muy lejos del remplazo generacional, el 2,1. En España harían falta 240.000 niños para alcanzarlo [2].

 

familias hijos

 

Analicemos los datos de la tabla:

 

- Del año 2014 al 2018, el porcentaje de parejas con dos, tres o más hijos ha decrecido en CyL en un 7,56%, mientras que en el resto de España se ha mantenido estable (incremento de un 0,06%).

 

- El porcentaje de hogares con 1 y 2 hijos es similar en España, apenas un punto porcentual de diferencia, frente a los más de cuatro puntos en Castilla y León.

 

- El porcentaje de hogares con 3 o más hijos es mayor en el conjunto de España que en Castilla y León. Mientras en el país se mantiene, en nuestra comunidad decrece, según se observa en la imagen de portada.

 

- El porcentaje de hogares sin hijos en Castilla y León es 5 puntos mayor que en el resto de España.

 

Después de los datos, la reflexión

 

Cuando se habla sobre demografía y despoblación se suelen omitir varios términos que resultan tabú en nuestra cultura política: natalidad, familias numerosas y matrimonios estables. Considero que estamos abordando el problema de los hijos sin afrontar lo esencial: quiénes son los que tienen hijos, dónde crecen y se crían, y qué es necesario para que los hijos nazcan. Decía el poeta “ahora he descubierto una cosa terrible (no se lo digas a nadie), yo no he nacido todavía”.

 

El discurso educativo con el que han crecido nuestros jóvenes se ha centrado en el yo, olvidándose del otro; me gusta utilizar el término “socialismo individualista”. El esfuerzo por un encuentro real y verdadero se ha remplazado por la satisfacción inmediata del deseo, olvidándose de la dignidad humana del otro que me mira y me espera.

 

Observo que el enfoque político del problema de la despoblación se centra en cuestiones marginales, colaterales o subjetivas de lo inmediato: fijar población, crear puestos de trabajo, ayudas económicas… (algo, por otra parte, necesario, pero no suficiente) y se omite una educación cultural y un mensaje positivo sobre las familias numerosas, el matrimonio y el compromiso familiar. Echo en falta una cultura social de progreso poblacional y eso lo ofrece, sin dejar la menor duda, una familia con hijos, con muchos hijos.

 

En nuestras capitales de provincia hay muchos funcionarios casados con casa en propiedad, coches y estabilidad económica y social, ¿Cuántos de ellos tienen una familia numerosa? Existen estudios realizados [3] por expertos demógrafos que indican que aquellos que podrían tener hijos por su situación socio-económica, no los tienen o no desean tenerlos, porque son para ellos un valor secundario.

 

El reto de la despoblación radica en cambiar el discurso sobre el escarnio y desprecio constante a las familias con muchos hijos. ¿No nos damos cuenta del valor social, económico, moral, psicológico y educativo de una familia numerosa? ¿Por qué tenemos miedo a decir que necesitamos jóvenes altruistas que se comprometan con la sociedad? ¿Por qué tantos prejuicios cuando son el mejor valor de nuestras ciudades y pueblos? ¿Porqué tantos sofismas para evitar hablar de familias y matrimonios con hijos? Parece; perdón, se constata, que el discurso de “género” tiene el estatus de privilegio en la cultura e impone el discurso social y político mayoritario. El género es estéril, los hechos lo demuestran. En cambio una sexualidad centrada en el otro, que me mira y aprecia, genera bienestar familiar y social. Pero eso es otro asunto…

 

No hay niños, porque quien puede tenerlos, no quiere comprometerse y quien puede cambiar el discurso social, no desea hacerlo.

 

Referencias

[1] Fuente: Número de hogares por provincias según tipo de hogar y número de habitaciones de la vivienda http://www.ine.es/jaxi/Tabla.htm?path=/t20/p274/serie/def/p03/l0/&file=03003.px&L=0

[2] https://www.abc.es/familia/padres-hijos/abci-faltan-240000-ninos-mas-para-lograr-reemplazo-generacional-espana-201904111307_video.html

[3] Por citar alguna referencia: Ramos Ortiz, A (2019) Factores de renuncia voluntaria a tener hijos. URI: http://hdl.handle.net/11201/149446; Delgado Urrecho, J.M., (2019). Composición y cambio de los comportamientos sociodemográficos en España en los inicios de una Segunda Transición Demográfica. Cuadernos geográficos de la Universidad de Granada, Vol. 58, Nº 1, 2019, págs. 253-276

Comentarios

GIGIA6 08/09/2019 11:00 #2
Atinado artículo, no podía ser de otra manera. si se sigue la trayectoria del autor, sobre la situación familiar y despoblación de España. El egoísmo propio y la cultura del "yo, mi me conmigo" se ha impuesto en España. Quienes puede solucionarlo, las personas individuales, comprometiéndose, pensando en el nosotros en lugar de en el yo, no quieren, y los que deben hacerlo, los políticos legislando políticas familiares, tampoco.
Vicente Morro 08/09/2019 01:00 #1
Tal y como nos tiene acostumbrados, excelente reflexión de J. J. Rodríguez. Aporta datos y referencias, y extrae las conclusiones que muchos no saben ver o, peor aún, no quieren ver por miedo a salirse de la corrección política de género. Demuestra, una vez más, el valor e importancia permanente de la familia para nuestra sociedad y su futuro. Leyéndolo he recordado a CHESTERTON (“El que ataca a la familia no sabe lo que hace porque no sabe lo que deshace”) y a William BENNETT, ex Secretario de Educación de EEUU (“La familia es el primer y mejor Ministerio de Sanidad, el primer y mejor Ministerio de Educación, y el primer y mejor Ministerio de Bienestar Social”). A pesar de esto, por simples prejuicios ideológicos, seguimos utilizando a la familia como pimpampum de nuestros complejos y frustraciones. Hay que tener valor, y las ideas muy claras, para defender hoy en día a la familia, y J. J. Rodríguez lo hace, y muy bien. Agradeciendo al autor su trabajo, termino recordando tres citas de Gary S. BECKER, Nobel de Economía de 1992: “…Los funerales por la familia tradicional… son decididamente prematuros. Las familias son aún cruciales para engendrar y criar niños, y perduran como importantes mecanismos de protección de sus miembros contra la pérdida de salud, el desempleo y muchos otros riesgos.” “El crecimiento de la población ha sido factor fundamental para el desarrollo económico (...). El crecimiento poblacional es un factor importante del crecimiento de la economía” “El mayor capital de un país es su capital social.” Si fuéramos capaces de salir del redil del género y pensar con libertad, el problema de la despoblación, del envejecimiento y de las pensiones lo tendríamos medio resuelto, pero hay mucha gente que tiene pánico a la libertad, y prefiere la comodidad de la esclavitud ideológica del rebaño bienpensante.

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: