Actividades de equipo para el trabajo en remoto: errores y recomendaciones
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Para profesionales

Raúl García Díaz
Reflexiones y consejos para verdaderos profesionales, independientemente del puesto y del sector en el que trabajen.

Actividades de equipo para el trabajo en remoto: errores y recomendaciones

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El blog de Raúl García en Tribuna. 

La semana pasada recibí por email la publicidad de una empresa para contratar “un juego de escape online para Team Building”. Así, tal cual. Añadía el correo que “en este momento de pandemia, sabemos la dificultad de integrar a los empleados y mantener el espíritu de equipo”. Pues vale.

 

La nueva necesidad a satisfacer por las empresas, surgida de la pandemia, es la de conseguir que las personas que están trabajando en remoto trabajen eficaz y eficientemente. Unido a este objetivo está el de conseguir que las personas se sientan mejor anímicamente. La pandemia y todo lo que está unido a ella está afectando negativamente a muchas personas, y hay empresas que entienden que una de sus responsabilidades es la de tratar que esas personas pasen este trago lo mejor posible. Para conseguir estos objetivos, muchas organizaciones han puesto en marcha diferentes actividades con los empleados. Pero en mi opinión se están cometiendo varios errores de bulto.

 

LOS 3 ERRORES

 

El primer error es pensar que el teletrabajo nos afecta a todas las personas de la misma manera. Eso es falso. Hace poco leía la confesión de una persona que se definía a sí mismo como poco dado a socializar en la oficina y que afirmaba que el teletrabajo le estaba haciendo mucho más productivo. Ya que le evitaba un montón de situaciones en las que se veía obligado a participar y en las que no se sentía a gusto. ¿Una excepción? Puede ser, pero numerosos conocidos me han confirmado que las reuniones son mucho más concretas por videoconferencia que cara a cara, por ejemplo.

 

El segundo error es pensar que la realización de una actividad concreta conlleva el mismo beneficio para todas las personas que participan. Hace un par de años el director de una fábrica me contó que en una reunión de directores europeos se organizó una sesión de yoga. Gran parte de los que participaron salieron despotricando de la experiencia. El café para todos sigue sin funcionar y mira que no lo entiendo, porque a mí me encanta el café. Pero para gustos los colores ¿verdad? Una actividad sofisticada o interesante o curiosa o inteligente o colaborativa… no influye de la misma manera a todas las personas. Sólo hay que entrar en internet y ver las opiniones sobre un lugar de veraneo o un software de edición de video.

 

El tercer error es pensar que el beneficio que se supone que conlleva la realización de una actividad, aumenta la eficacia en el trabajo o hace sentir mejor a las personas. La mayoría de las personas cree que una persona feliz desempeña mejor su trabajo, cuando desde una perspectiva lógica sería al revés: una persona que desempeña muy bien su trabajo es feliz. También se cree que realizar una actividad en la que te lo pasas bien, hace que las personas se sientan mejor una vez terminada la actividad. Cuando en muchas ocasiones, las personas que habitualmente están decaídas, después de participar en algo divertido se hunden más porque vuelven a su actividad de antes y no ha cambiado nada en absoluto.

 

RECOMENDACIONES

 

Para no caer en estos errores hay que tener en cuenta pocas cosas pero fundamentales. La primera es la de tener un objetivo claro. Esto no solo aplica a las actividades que se realizan para las personas que trabajan en remoto, yo diría que para cualquier actividad que se realice en una organización. ¿Qué objetivo debe cumplir la actividad que llevaremos a cabo? Porque las necesidades de las personas, como hemos visto, pueden ser muy diversas.

 

Si una de las funciones más importantes del responsable de un equipo es la de conocer a cada una de las personas que lo conforman, en estos momentos sigue siendo igual de importante. El jefe de equipo debe pulsar el ánimo y conocer las necesidades que tienen las personas que están bajo su responsabilidad. No el departamento de recursos humanos. Cuidar y satisfacer las necesidades de las personas de su equipo será una de las tareas fundamentales que deberá desempeñar el responsable. Y cuando necesite apoyo externo o ideas, entonces deberá acudir al departamento de recursos humanos para obtener ese apoyo y esas ideas. Por lo tanto, los jefes deben pasar suficiente tiempo comunicándose con sus equipos, no sólo para hablar de trabajo, sino para conocer qué les preocupa, qué les inquieta, qué echan de menos, qué problemas tienen… De esta manera sabrán si hay que realizar alguna acción especial para el equipo, con qué objetivo y qué tipo de acción sería la más apropiada.

 

Es evidente que las acciones deberán ser preferiblemente locales, no globales. Cuanto más global sea una acción más variabilidad de necesidades y motivaciones engloba y, por lo tanto, menos efectiva será. Es preferible realizar una actividad para un departamento, que para una organización. Es preferible hacer una actividad para un equipo, que para un departamento. Y en algunos casos las acciones a realizar deberán ser individuales.

 

Pero volvamos al objetivo de la acción. Porque el objetivo es la clave. ¿Qué necesitan las personas que trabajan en remoto? Pues no hace falta ser muy inteligente para afirmar que necesitan lo que necesita toda persona que trabaja: prioridades claras, herramientas de calidad y suficientes, presión la justa, información, que no estén encima de ellas continuamente… Es decir, que les dejen hacer su trabajo. A partir de ahí surgen esas otras necesidades derivadas de la situación del trabajo en remoto, un amplio abanico que cada responsable debe conocer en su equipo.

 

¿Se echa de menos la diversión con los compañeros? ¿Las risas? ¿Las conversaciones sobre el tiempo, el deporte u otro tipo de hobbies? Entonces lo adecuado es una acción que promueva el contacto social informal. ¿Se echan de menos las discusiones de trabajo? ¿Las lluvias de ideas con los compañeros? ¿Consultar a un compañero una duda o un problema mientras tomas un café? Entonces lo adecuado es habilitar espacios y herramientas para el trabajo colaborativo. ¿Se echa de menos celebrar los cumpleaños? ¿Divertirnos todos juntos celebrando los éxitos? Entonces lo adecuado es programar quedadas virtuales para celebraciones concretas. Pero hay un montón de cosas que las personas podemos echar de menos: tener una rutina, comer en el trabajo, salir de casa todas las mañanas…

 

Si no se conoce qué es lo que se echa de menos por las personas y qué necesitan, difícilmente daremos con una solución adecuada. Mi consejo es detectar y también medir, antes y después de la acción, su eficacia. Detectar las necesidades mediante entrevistas individuales. Hacer una medición pre y otra post mediante un cuestionario anónimo, aquellos aspectos que queremos mejorar en el equipo. Y de esa manera comprobar si realmente la acción que se ha llevado a cabo ha cumplido su cometido y ha valido la pena.

 

Porque un juego de escape online puede ser lo adecuado para un equipo que ha tenido un período de mucho estrés por trabajo, que además le gusten ese tipo de actividades, que se llevan bien entre ellos y quieran desconectar. Pero no tiene por qué ser lo adecuado para todos los equipos, ni para todas las personas.

 

Si no medimos y establecemos objetivos jamás sabremos si las acciones que se realizan son eficaces o no. Y este tipo de actividades pueden alimentar la idea que tienen muchas personas de que los departamentos de recursos humanos sólo tienen ocurrencias.

 

Gracias por leer.

 

Raúl García Díaz es director de la consultora de recursos humanos Entrepersonas

www.entrepersonas.com

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