Penosa degeneración política en España
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Menudo Panorama

Pedro Santa Brígida
Periodista

Penosa degeneración política en España

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El blog del periodista Pedro Santa Brígida en TRIBUNA GRUPO. 

Hace un año vivíamos confinados en casa, con toda la actividad económica y social paralizada, excepto en las cuestiones esenciales, con horarios restringidos, toque de queda, libertad vigilada, tanatorios repletos de llantos... Un extraño virus cambió nuestras vidas y todavía estamos lejos de volver a la mal llamada nueva normalidad.

 

Un año después, no hemos vencido al Sars-Cov2, contabilizamos más de 100.000 fallecidos (las cifras oficiales sólo reconocen 71.000), usamos mascarilla, nos indican a qué hora debemos estar en casa, somos incapaces de resolver con eficacia la vacunación masiva de la población, superamos los cuatro millones de parados y el histórico endeudamiento público amenaza seriamente las pensiones y el bienestar de la próxima generación de españolitos.

 

Con todo lo que ha ocurrido en España en este tiempo, algunos ciudadanos pensábamos -cándidos- que la clase política daría ejemplo, que asistiríamos a un cierto nivel de entendimiento entre unos y otros, que se dejarían a un lado las ideologías y que las diversas formaciones políticas se sumarían a remar en la misma dirección con el principal objetivo de superar de la mejor manera posible la pandemia.

 

Es evidente que la inmensa mayoría de los políticos, esa casta que tanto criticaban unos cuantos antes de ingresar en ella, no pisa el mismo suelo que la gente corriente. Viven en otra dimensión. Levitan por encima de los problemas reales del pueblo al que dicen defender. Se dedican a sus cosas, sus intereses, sus privilegios, sin vegüenza ni propia ni ajena. Salvo honrosas excepciones, a los votantes nos consideran borregos.

 

Aún no superada la tercera ola de la pandemia, con el estado de alarma vigente y con la prohibición de movilidad ante la cercana Semana Santa, el esperpento iniciado con la moción de censura en Murcia, parida por mentes privilegiadas del PSOE y Cs, demuestra la esencia de la política actual española. ¿De verdad, es el momento de agitar más todavía la convivencia?

 

La jugada maestra que imaginaron esos inteligentes individuos con carné de estrategas no es otra cosa que otro lamentable espectáculo de la política española. Huyendo hacia adelante, también se han presentado mociones de censura en Madrid y Castilla y León. La de Madrid quedó en nada porque la presidenta Isabel Díaz Ayuso se adelantó a convocar elecciones y la de Murcia en fracaso por el transfuguismo de tres diputados autonómicos de Cs. Para rizar el rizo, el vicepresidente Pablo Iglesias ha anunciado que dimitirá del Gobierno para presentarse por Unidas Podemos a la Asamblea madrileña (con las sonoras calabazas de su ex amigo Iñigo Errejón) y ha nombrado sucesora, la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz (lo de las primarias y todo ese cuento de la democracia interna para otro momento).

 

Estoy convencido de que detrás de las mociones, del intento de enterrar a Cs y de la huída de Iglesias hay otros sesudos planes y ambiciones políticas que desconocemos los paisanos de a pie. Elucubraciones al margen, en este país sin ética política desde hace tiempo ya ni queda ni preocupa la estética. El espectáculo es deplorable, pero los ciudadanos en general lo aceptamos sin rechistar, con un preocupante grado de sumisión, y una buena parte de mis colegas de profesión se muestran encantados con la verbena.

 

Vengo escuchando desde hace semanas a dirigentes socialistas de mi tierra defender que los ciudadanos de Castilla y León quieren y desean la moción de censura, que es un clamor popular generalizado. Pienso que debo vivir en otro mundo (que es posible) porque al personal lo encuentro bastante más preocupado por temas como la salud, el trabajo, la libertad de movimientos, los estudios de los hijos, la hipoteca y ese tipo de menudencias.

 

Comentarios

A 19/03/2021 07:28 #1
👍

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