Otra ley de educación y van… ocho
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Pedro Santa Brígida
Periodista

Otra ley de educación y van… ocho

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El blog de Pedro Santa Brígida en Tribuna de Valladolid

No aprendemos, no tenemos solución, en España el Gobierno de turno una vez más cae en el error de intentar imponer un sistema educativo no pactado, ideologizado. Tan sólo en la última década, lo hizo Ignacio Wert con el PP en 2013 y lo hace Isabel Celaá con el PSOE en 2020. Los continuos cambios en las leyes de educación -es una obviedad- perjudican sobre todo a alumnos, profesores y familias.

 

La LOMLOE, que entierra la LOMCE (menuda empanada de siglas maneja la comunidad educativa), ha levantado sus propias ampollas, particularmente en la concertada y en la educación especial. La señora ministra traga con las exigencias nacionalistas sobre la enseñanza del castellano en las autonomías con lengua cooficial, pone fin a los itinerarios educativos y recupera los programas de diversificación curricular, certifica la promoción de curso con suspensos, esconde los resultados de las evaluaciones a los centros educativos e incorpora la asignatura de Educación en Valores Cívicos y Éticos, entre otras propuestas.

 

Isabel Celaá, que en su momento matriculó a sus hijas en un prestigioso colegio vasco de monjas (concertado y católico), ha demostrado ser tan sectaria como lo fue en su día Ignacio Wert. No dialoga, no consensua, no acepta opiniones del contrario y hace lo que la mayoría de los líderes políticos de la izquierda: Trata de imponer el colegio público al vulgo y envía a sus retoños a centros educativos VIP.

 

¿Por qué aquí ha sido imposible pactar un sistema educativo en los últimos cuarenta años? ¿Por qué ha sido posible en otros países? ¿A qué se debe el ansia por manipular a niños y jóvenes? ¿El objetivo es sembrar los votos del futuro? Estas y otras preguntas me rondan por la cabeza desde que estaba en la universidad, en tiempos de una tristemente famosa ley de autonomía universitaria, que por cierto se tuvo que cambiar y cuya presentación en sociedad produjo paros, manifestaciones, duros enfrentamientos con la policía y muertos.

 

Es evidente que vivimos una época en la que son demasiadas las formaciones políticas lideradas por personajes que azuzan la confrontación, la división social, el enfrentamiento doctrinario. En términos generales, todos ellos han crecido y han vivido razonablemente bien, algunos incluso muy acomodados. Quizá por eso aplican más que nunca aquellos viejos adagios de “o todos moros o todos cristianos” o “el que no está conmigo, está contra mí”. Muy civilizado, muy moderno, muy democrático.

 

No creo que llegue a ver jamás a los ¿grandes? lideres de este país, sentados en una mesa, pactando una ley educativa para todos, cediendo, buscando la mesura, aglutinando voluntades, dejando a un lado parte de los intereses políticos propios. Que va, hoy prima agitar el árbol, pertenecer a la secta de turno, diferenciarse al máximo del otro, del que no piensa lo mismo, como si fuera un apestado. Los egos son así: “yo, yo mismo y qué hay de lo mío”, a los demás “que les den”.

 

Por fortuna, lo que sucede en los escaños, moquetas, coches oficiales y edificios públicos del poder -perfectamente trasmitido a diario a través del marketing oficial- no se traslada literalmente a la calle. La inmensa mayoría de las personas, los profes, las familias están a otra cosa, aunque tienen que sufrir y superar las decisiones, a menudo caprichosas, de los ideólogos de turno. Las niñas y niños españoles saldrán adelante con cualquier ley, contarán con la mejor formación académica, tecnológica e idiomática de la historia, serán de todo pelaje (esperemos) y opinarán lo que les dé la gana.

 

¿No era la política el arte de lo posible? Pues a ver si a la novena ley de educación desde que reinstauró la democracia lo conseguimos. De momento, los clásicos maestros griegos están siendo sepultados por los rabiosos creyentes en las actuales ideologías dominantes (según países), que ahora, en el caso de España, también apartan a los ‘viejos veteranos’ de sus propios partidos porque no opinan como ellos.

Comentarios

vino esSalud 20/11/2020 19:13 #4
La ley de educación del PP que se cargó ZP estaba consensuada con padres, profesores y sindicatos. Pero el PSOE se la cargo.
P. Pinto 19/11/2020 20:42 #3
Tiene razón en que ningún Gobierno ha querido consensuar una ley educativa pero esta ley es la más sectaria. Las familias tenemos derecho a elegir la educación de nuestros hijos, la ministra eligió la educación de los suyos y ahora se lo impone a los demás. Menuda izquierda tan retrógrada
López 19/11/2020 20:33 #2
Vergüenza de Gobierno, vaya panda
vino es Salud 19/11/2020 15:18 #1
Y de las ocho esta es la peor y la más injusta.

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