Neo imposición del pensamiento único
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Menudo Panorama

Pedro Santa Brígida
Periodista

Neo imposición del pensamiento único

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Escucho desde hace tiempo, cada vez con mayor frecuencia, la expresión "había más libertad en los años ochenta que en la actualidad".

Obviamente, esta aseveración sólo la pueden verbalizar personas que tienen unos cuantos años a sus espaldas. Particularmente, considero que después de la dictadura los españoles experimentamos una eclosión de ánimo y esperanza sin precedentes, con un objetivo común, construir una sociedad mejor, una verdadera democracia en la que debíamos caber todos.

 

La época de la Transición, pese a quien pese, fue una de las mayores demostraciones históricas de diálogo, consenso y reconciliación, un período en el que el mundo desarrollado miraba con cierta admiración, incluso envidia, a España, un país que empezó a crecer a un ritmo económico, social y cultural vertigionoso, gracias a un pacto político suscrito por partidos antagónicos, cuyos líderes poseían un nivel intelectual y de talento y de talante que nada tiene que ver, salvo excepciones, con el de sus sucesores presentes...

 

Eran otros tiempos, no hay discusión posible, y comparar diferentes etapas históricas siempre conlleva graves errores de cálculo. Los jóvenes -y los mayores- de entonces tuvieron la oportunidad de votar la Constitución de 1978, ahora vilipendiada, principalmente, por los nuevos comunistas e independentistas patrios, cuyas bases están repletas de gente joven -y no tanto-, con una cómoda existencia y con exceso de dosis de intolerancia y hasta de rencor, ¿con la dictadura, con el dictador, con el que no piensa igual?

 

Hace cuarenta años la ideología no primaba sobre la familia o los amigos. Hoy a penas se puede decir lo mismo (el ejemplo más evidente es Cataluña) y son mayoría las familias y amigos que evitan hablar de política. Hemos regresado al pasado, al intento de imponer, sea como sea, el pensamiento único, el radicalismo político, cultural o mediático, el adoctrinamiento de masas. La globalización dominante y las redes sociales animan al sectarismo, a la falacia, a la mentira intencionada, a las descontroladas -o no tanto- fake news, a la estupidez.

 

La ausencia de autocrítica en las ideologías es palmaria, no se tolera la discrepancia en las formaciones políticas extremas y eso nos empuja a la anti diversidad individual, a convertirnos en rebaños. O estás conmigo o estás contra mí, que se reitera a menudo en la mayoría de los escenarios políticos. La historia de los últimos doscientos años en España se repite, eso sí, ahora con Estado del Bienestar, más nivel de estudios y mucha tecnología.

 

Lo políticamente correcto es la nueva piedra filosofal del siglo XXI, con ella llegaremos todos al nirvana de la libertad, la igualdad y la justicia social. Opinar contra la corriente dominante está mal visto, mantener un criterio propio es una herejía. Salirse de la fila cada vez resulta más extraño. No ocurre sólo en este país.

 

Algunos dirigentes políticos, en continua estampida hacia los extremos, diseñan a diario estrategias que fomentan la polarización y la crispación. Pretenden vivir de ello y, de momento, lo están consiguiendo. Y de qué manera... El marketing elaborado desde el poder se impone al raciocinio más elemental y este poder, como es habitual, transforma a peor al que lo ejerce.

 

Fue el filósofo alemán Schopenhauer en 1819 el primero que se refirió al pensamiento único en su tratado "El mundo como voluntad y representación". Más adelante se redefinió este concepto como la repetición incesante de una idea o hipótesis subjetiva. Hace menos años, el genial Forges expresó como nadie en una viñeta el pensamiento único actual, mostrando a un médico que examinaba el cerebro de un paisano, mientras le comenta: "aún tienes ínfimas partículas de ideas propias, pero el implante del pensamiento único ha sido un éxito". Para reir, por no llorar.

 

Comentarios

el libre pensador 13/02/2021 15:07 #2
No es lo q hay ,es lo q asumes
P. Pinto 12/02/2021 10:36 #1
Seguir ciegamente al líder de turno es la anti inteligencia, de borregos, pero es lo que hay

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