Estado de alarma, otra vez
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Pedro Santa Brígida
Periodista

Estado de alarma, otra vez

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El blog del periodista Pedro Santa Brígida.

Comentaba días atrás el más famoso cirujano español, el doctor Pedro Cavadas, que cuando se produce una gran tormenta la nave se gobierna mejor con un capitán que con 17. La ironía viene a cuento de la gestión política de la pandemia del coronavirus en España, cuando regresamos, sin remedio, al estado de alarma, otra vez.

 

Nos ha pillado el toro, la presión sanitaria en los hospitales está al límite en la mayoría del país, las UCI nuevamente repletas. La previsión es que a mediados de noviembre la situación será peor que el pasado marzo, cuando el Gobierno decidió confinarnos en casa durante 4 semanas y después mantenernos más de dos meses con limitaciones de movimientos y horarios, con nuestras libertades individuales recortadas.

 

Es evidente que nos enfrentamos a un fracaso colectivo, todos somos responsables, aunque como es habitual en estos casos unos bastante más que otros. No aprendimos lo suficiente de la primera oleada de la pandemia y la arquitectura administrativa española, compuesta por un Gobierno central y 17 gobiernos autonómicos, -cada uno de su padre y de su madre- no ha ayudado a la hora de afrontar unidos, con determinación y éxito la lucha contra el Covid-19.

 

Toques de queda a la carta, confinamientos perimetrales a medida, comités científicos asesores desaparecidos… toda una variedad de maneras de entender la gestión pública a corto plazo, que al parecer es lo que importa en la actuación política. Al parecer, el engranaje entre las administraciones autonómicas y la estatal necesita todavía mucho engrase. O quizá vaselina. Mira que la OMS advirtió en junio de que en el otoño vendría una segunda oleada del virus…

 

Tengo la sensación de que el tándem Sánchez-Iglesias se ha quitado del medio a la hora de asumir responsabilidades, delegando el marrón en las autonomías, que han tenido que pedir al Ejecutivo que active de nuevo el estado de alarma porque no disponen de competencias legales para afrontar con garantías la limitación de las libertades públicas necesarias a la hora de luchar contra el bicho. Este lavado de manos resulta poco higiénico, nada solidario, demagógico y escasamente útil.

 

Las decisiones del Gobierno vienen presuntamente abaladas por un comité científico de expertos que no conocemos. El ínclito Fernando Simón ha llegado a decir que se trata de una lista muy larga y que no merece la pena dar a conocer. ¿Perdón? ¿Dónde está la tan cacareada transparencia? Nos tratan como si fuéramos una sociedad adocenada, quizá lo seamos. Tenemos derecho a conocer quiénes están detrás de decisiones tan importantes para nuestras vidas. O nuestras muertes. Y quien no opine igual, que busque en internet a Lluís Sierra Majen, catedrático de medicina preventiva y salud pública de la Universidad de Las Palmas, miembro del Consejo Científico Asesor de Canarias, el territorio español con menor incidencia de la Covid y cuyo Ejecutivo no esconde a sus asesores.

 

En mi modesta opinión, ante una situación de emergencia nacional como la presente, es el Gobierno central el que tiene que coger el toro por los cuernos, consensuando con las comunidades autónomas y coordinando las acciones necesarias para proteger al máximo posible la salud de los ciudadanos, que no pueden estar al albur de 17 pilotos de avión, que diría el doctor Cavadas.

 

El obsesivo marketing gubernamental está actuando sobre el inconsciente colectivo, con decisiones tan discutibles como, si con la que esta cayendo, es el momento de subir el salario a los empleados públicos (estarán encantados, claro) o incrementar determinados impuestos indirectos, como por ejemplo el gravamen del diésel (dice Ciudadanos que ha pactado con la ministra que no habrá tal impuesto). Pero la propaganda oficial fake oculta que la crisis económica provocada por el coronavirus no ha hecho más que empezar, que los próximos dos años serán peores, que habrá más paro, más empresas cerradas, más familias desesperadas y una deuda pública desmadrada que obligará, antes o después, a realizar recortes.

 

Deseo y pido que en las próximas semanas no vuelva a ocurrir que alguien vuelva a morir porque no hay camas UCI o respiradores suficientes en los hospitales, tal y como ocurrió la pasada primavera. Si así fuera, que se vayan a casa o mejor a una isla desierta los políticos que tengan sobre sus espaldas dicha responsabilidad. Ingenuo soy.

Comentarios

Cuaresma 30/10/2020 20:07 #2
Este Gobierno pasará a la historia por hundir la convivencia y la economía del país, por no mencionar el desastre de la coordinación sanitaria en la peor pandemia en 100 años
A.A. 29/10/2020 11:06 #1
Este Gobierno de 22 ministerios y cientos de asesores duplica sus gastos en los presupuestos del 21, Sánchez e Iglesias no tienen ética alguna ni con decenas de miles de muertes por la pandemia, sin el mínimo pudor, da pena este país con dirigentes tan irresponsables y escasos de principios reales

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