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Pedro Santa Brígida
Periodista

En política las formas son imprescindibles

Puente igea detail

El post del periodista Pedro Santa Brígida en Tribuna de Valladolid.

La política no pasa en España por su mejor momento. Los políticos, en términos generales, parecen estar más a sus pendencias que a los problemas reales y demuestran no pisar el mismo suelo que los ciudadanos, que tienen que trabajar cada día para salir adelante. Ellos sabrán, pero las encuestas dicen lo que todos sabemos, que no están muy bien vistos por la ciudadanía, que no tienen buena prensa entre la gente de a pie, que habitualmente los pone a caldo.

 

El reciente incidente -aireado públicamente por sus protagonistas- entre el alcalde de Valladolid, Óscar Puente, y el vicepresidente de la Junta de Castilla y León, Francisco Igea, es muy poco edificante y un pésimo ejemplo para la sociedad a la que se deben. El alcalde se negó a asistir a un encuentro solicitado por él mismo con el consejero de Cultura, Javier Ortega, porque el vicepresidente había decidido sumarse a dicha reunión. Puente canceló la cita y criticó a Igea. Y éste, en vez de ejercer como el institucional número dos del Gobierno autonómico que es, dijo en redes sociales que el alcalde se había comportado como un “chulo de bar”.

 

Creo que el alcalde se equivoca al intentar elegir quienes tienen o no que asistir a las reuniones que pide con el Gobierno regional y el vicepresidente, que además es el responsable de la comunicación del Ejecutivo autonómico, comete un error de libro con la expresión elegida para calificar al alcalde por su decisión. Y aunque la guerra dialéctica entre ambos viene de atrás, sería conveniente que rebajen el tono y se comporten como se espera de ellos. Supongo que, al menos, alguno de sus asesores les haya dicho lo obvio, que se han equivocado.

 

Con toda seguridad, la cercanía de las elecciones generales de noviembre tiene mucho que ver con esta especia de sainete representado por dos de los cargos institucionales más importantes de Castilla y León. Las contiendas electorales las carga el diablo y, muy a menudo, los políticos se empeñan en ejercer de pirómanos de las urnas.

 

La política, al menos en la teoría, es un ejercicio noble, donde quienes se han metido a ella pueden ayudar a mejorar la vida de los ciudadanos, de sus convecinos. Es legítima la contienda ideológica, la confrontación de ideas y proyectos sociales, pero en ningún caso el mal ejemplo, las rabietas infantiles o la utilización de palabras gruesas. Quienes se dedican a la política tienen la obligación, entre otras cuantas, de dar ejemplo, de comportarse, de saber estar, de mostrar educación. Han sido elegidos democráticamente por un pueblo, que merece mayor respeto.

 

Es cierto que la política y las buenas maneras parecen estar cada vez más lejanas, que el todo vale se ha convertido en guía para quienes han sido elegidos para determinados cargos públicos. Es cierto que hay políticos que dan ejemplo y que no todos son iguales, como también lo es que faltar al respeto al adversario sirve de soflama para enardecer a los hooligans de la cuerda ideológica propia.

 

Espero que Igea y Puente hayan meditado y reconocido que no tuvieron un buen día. De lo contrario habrá que creer más que nunca a aquel general francés de la II Guerra Mundial que llegó a Primer Ministro, Charles de Gaulle, cuando dijo con gran dosis de ironía aquello de que “la política es un asunto demasiado serio como para confiárselo a los políticos”.

Comentarios

Mario R. Otero 03/10/2019 12:16 #2
Tenía razón De Gaulle, la mayoría de los políticos parecen unos frívolos. De dar ejemplo mejor ni hablar
Rosario 03/10/2019 12:10 #1
Al alcalde de Valladolid le sobra soberbia y la falta humildad

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