Adiós Trump, hasta nunca
Cyl dots mini
Pedro original

Menudo Panorama

Pedro Santa Brígida
Periodista

Adiós Trump, hasta nunca

Donald%20trump detail

El blog del periodista Pedro Santa Brígida

Vivimos rodeados de líderes políticos, cuya presunta cualidad más sobresaliente es actuar como crispadores natos, ideólogos profesonales de escaño y púlpito, verdugos mediáticos del oponente, creyentes y seguidores del pensamiento único. Abundan por doquier, crecen y se multiplican en los extremismos, la acción política los crea y ellos se juntan.

 

Donald Trumpo, por fortuna ya ex presidente de los Estados Unidos, se ha ganado a pulso ser el crispador mundial número uno de los últimos tiempos, él solito ha conseguido que millones de sus paisanos, que jamás habían votado, se inscribieran para echarlo. Tiene una legión de seguidores, muchos de ellos auténticos energúmenos, tal y como pudimos ver semanas atrás en el asalto al Capitolio de Washington. Suele ocurrir con los populistas, ellos incendian con sus discursos de mentira y odio a la masa, que después actúa como lerdo rebaño.

 

La sociedad actual, en medio mundo, vive enfrentada por las ideas hasta extremos excesivos. La política y sus actores generan demasiado odio en los tiempos que corren y las redes sociales se han convertido en el mejor estercolero de falsedades inventadas o soñadas, con tal de arruinar personal y profesionalmente al que piensa distinto. Por fortuna, la mayoría de la gente corriente está a otras cosas.

 

Trump ha sido alabado por no haber iniciado ninguna contienda bélica y por su gestión económica -las cifras del paro en EEUU están en mínimos que ya quisiéramos para nosotros-, pero a costa de absurdas guerras comerciales con Europa y China, de fomentar el racismo, de liderar el negacionismo climático -rechazando las energías limpias y apoyando sin pudor los combustibles fósiles- y el negacionsimo sobre la Covid-19, de provocar a los medios de comunicación no seguidistas o de llevar a la ruina a su propio partido, entre otras estúpidas veleidades de millonario elevado legítimamente a presidente del país más poderoso del planeta.

 

Es posible que en las últimas décadas hayan surgido en la humanidad más salvapatrias que en varios siglos, o quizá sea que en un mundo tecnológico y globalizado se dejan ver más. Sea como fuere, lo cierto es que hay un buen número de presidentes, primeros ministros, presidentes autonómicos o alcaldes populistas, además de dictadores de todo pelaje, pululando por ahí. Unos son de derechas, otros de izquierdas, otros nacionalistas y algunos de su propia megalomanía personal. En multitud de ocasiones, los medios de comunicación tienen demasiado que ver con el ascenso de estos personajes.

 

El ego y la falta de humildad y de vergüenza de todos estos individuos son directamente proporcionales a la manera en que se manejan por la vida, aunque en el caso de los países democráticos -las dictaduras tienen su particular idiosincrasia- son los votantes quienes suben al altar a personajes que engañan con su imagen y verborrea, ciudadanos que se dejan manipular (a veces intencionadamente) para poder expresar su rabia contra alguien o algo -por ejemplo, un político o una ideología- o contra la vida misma. Hay quien se acerca a la urna más para que pierda mengano que para que gane futano...

 

En España, como no, también hay unos cuantos líderes políticos crispadores natos de profesión, que a menudo confunden la ironía con la fobia al que no comulga con sus ideas, que no distinguen entre una conversación y un mitin, que no saben juzgar a las personas por sus acciones diarias, pero que levitan ante quienes militan en su mismo partido, sindicato, religión u organización profesional.

Sería positivo para la convivencia que no hubiera tanta crispación ideológica, que los dirigentes de nuestro Estado -incluyendo por su puesto a autonomías, ayuntamientos, diputaciones y demás- midieran más sus palabras, que no animaran a la turba a echarse a la calle para acosar, asustar e incluso agredir al oponente político. Deberían ser más conscientes de que hay mucho descerebrado en cualquier esquina al que ejercer la violencia le importa un bledo.

 

Me consta que esta modesta petición recogida en las líneas precedentes es más de Alicia en el país de la maravillas que del mundo real de nuestros días, sin embargo, como diría el saber popular, creo que grano a grano se hace granero. Cada cual es responsable de lo que dice y de lo que hace. O debería.

 

Adiós Trump y hasta nunca. Ojalá cunda el ejemplo y sean unos cuantos más los populistas 'tuiteros' que se difuminen de la moqueta y del coche oficial. Por pedir que no quede.

Comentarios

P. Pinto 22/01/2021 10:55 #2
Muy difícil encontrar un ego más engreído en estos tiempos. Trump retírate a tu geriátrico de oro
Fukov 21/01/2021 11:40 #1
Pues sí. Historia de cómo un zumbao con dinero puede llegar hasta lo más alto. Bueno, en realidad hay ejemplos peores en otros países: ejemplos de cómo un zumbao sin cerebro ni inteligencia pero sobradísimo de ego y con ambiciones muy por debajo de sus talentos puede llegar a una presidencia de un gobierno está el mundo lleno. Ahora a ver si lo que llega no hace bueno a lo que estuvo, que tampoco lo tengo yo tan claro.

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: