La horma de la comunicación

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Con frecuencia nos preparamos para actuar de la manera correcta. Casi de inmediato nos involucramos de forma frenética para adaptarnos lo antes posible. Exhibimos nuestras virtudes tratando cualquier circustancia de forma apasionada, enérgica. Sin embargo, lo que parece ser una gran éxito no lo es. Y con el tiempo, la verdad surge. El pastel que descubres empieza a ser agridulce antes casi de haberte instalado y comienzas a recibir el pésame de amigos y familiares. Enhorabuena, una de las compañías tóxicas que vas a encontrarte a lo largo de tu vida laboral te acaba de dar la bienvenida. Así que entra y ponte cómodo.

Digamos que tú, en este mismo instante, no eres considerada una persona "exitosa" dentro de tu compañía. No generas grandes ingresos, ni para la compañía ni para ti mismo. Apenas te sientes ligado a los valores que la empresa representa o al trabajo que realizas. Aún teniendo talentos, ninguno es aprovechado como recurso activo y tan solo te dedicas a hacer "lo que te mandan". Por decirse se podría decir que no tienes ni futuro dentro de la compañía para la que trabajas.Tal vez te pueda parecer que el día a día se ha vuelto algo mundano para ti, ¿no crees?. No te preocupes, no estás solo, así es como la mayor parte del mundo pasa el tiempo. Dejan que su empresa vuelva opacos los talentos que los harían brillar, pasan los días solos y hundidos en un lugar donde nadie les reconoce y como consecuencia entregan su vida al mejor postor.

 

Disgustados ante su visión del mundo, hay personas que viven a la sombra de lo que podrían ser. Es fácil desalentarse cuando nadie ve lo que hay dentro de ti. La recesión económica trajo consigo una recesión organizacional en la que no existen las personas, sino los trabajadores. No importa el talento, sino el cumplimiento. No importan los sueños, el equipo, la excelencia o la satisfacción por el trabajo bien hecho. Importan el beneficio y la reputación de la empresa.

 

Y ahora, ¿qué hay de ti?, ¿cómo te mantienes motivado? Gary Vaynerchuk (Garyvee) dice que hay una ingenuidad oculta que casi todo el mundo posee, y es que muchos piensan que por tener algo que decir va a haber un encargado o directivo que les debería escuchar. Imaginemos que tienes algo importante que decir o que aportar, ¿cómo puede servirte eso en una empresa que no escucha? Fácil, diciéndote todas esas cosas a ti mismo, desarrollando esas ideas y procurando ponerlas en práctica. Tú debes ser la primera persona que escuche todo lo que tengas que decir. Date ese permiso y después no esperes el premio de quien debería haber estado ahí para escucharte. La idea es que las pesonas no valemos como nos tratan, sino cómo nos tratamos. Eso determina quiénes somos. Que alguien sea ignorado por su introversión o por desconocimiento de quien por su falta de liderazgo careció de la visión necesaria para ver el talento en quienes le rodean, es algo más común de lo que a priori pueda parecer. Por eso es tan importante la ética para desarrollar con éxito un auténtico liderazgo empresarial, para descubrir y dar el reconocimiento oportuno a aquellas personas que acrecentan la calidad de la compañía.

 

En todas las empresas hay personas que tienen tendencia a creer que son indispensables. Personas que sin aportar resultados reparten lecciones a todo el que se encuentran. Personas que aprovecharon un momento de decaimiento o aflicción de otros para satisfacer su deseo de superioridad social. Una empresa que de aliento y vida a sus recursos humanos y a un liderazgo eficaz jamás permitiría esta situación si pretende generar credibilidad y confianza a su alrededor. Recordemos que las empresas que no confían ni cuidan de forma correcta al equipo que las conforma, necesitan golpes de suerte para no verse abocadas al estancamiento o incluso al fracaso. Los verdaderos líderes creen en sí mismos, en su visión y en su gente.

 

Me interesa mucho este concepto: heteroestima, porque aplicado a estas personas es ahí donde yace el problema de aquellos que están llenos de un orgullo egoísta, en la necesidad de una aprobación social que justifique sus actos. Pero si lo observamos más de cerca, no sería una aprobación sincera, tan solo una falsa camaradería. Tan pronto son conscientes quienes les rodean de la deslealtad que demuestran, no tardarán en abandonarlos. ¿Qué significa esto para nosotros? Todo esto es magnífico porque si observamos con detenimiento vemos cómo las personas se delatan a sí mismas, se aislan o agrupan con otras de su misma deslealtad y nos abren el camino para elegir con seguridad a aquellas más afines a nosotros.

 

SI nos vemos involucrados en este tipo de compañías, debemos recordar que la coherencia solo es posible en aquellos que han decidido mantenerse fieles a sí mismos y no sucumbir ante la coacción y la intimidación. Por lo que cada palabra, pensamiento y acción de integridad es ya una enorme demostración de valor.

 

Ahora la pregunta es: ¿cómo solventamos este tipo de situaciones? A menos que tengamos una posición de poder dentro de la organización mucho me temo que no podremos hacer nada, y huelga decir que las personas embriagadas por el poder jerárquico que sustentan no suelen cambiar su metodo de trabajo. Lo que sí que podemos hacer, es algo por nosotros:

 

Mantén la posición: El día que intentes pagar tus facturas con las opiniones de los demás, es el día en el que dejará de importarte lo que la gente piense de ti. Debes actuar en ti mismo y mantenerte enfocado mientras buscas soluciones. Mantén un diálogo abierto contigo mismo y un reconocimiento sincero sobre la situación que estás atravesando. Un conflicto nunca acabará contigo si cada vez que aparece plantas batalla. Debes tener presente que nada ni nadie puede abatir a una persona que ha decidido creer en sí misma. A mantenerte íntegro y no dejarte arrastrar por las circustancias es a lo que llamamos mantener la posición.

 

Busca oro entre la basura: Recuerda que el mosto fermentado produce vino, si lo que obtienes es cualquier otra cosa menos vino es que has hecho algo mal. Cuando las personas actuamos de forma honesta, íntegra y directa, abrimos paso para delatar a los impostores. Por eso es tan importante que te asegures de que en términos de conducta no cambias ni un ápice, para dar la oportunidad a los demás de que se muestren como son y no vivir en la eterna duda de saber quién es quién. ¿Y qué ocurre cuando delates a tus detractores? Aquí sería muy útil aplicar el "Principio de Pareto", que dice que el 20% de las causas provoca el 80% de las consecuencias. Dicho de otro modo, el 20% de las relaciones verdaderas en tu trabajo provocará el 80% de tu felicidad en términos de equipo y pertenencia. Céntrate en encontrar a esas personas y al resto trátalo con indiferencia.

 

Busca alternativas: Después de controlar tu posición, enfócate en encontrar salidas. Busca otro puesto de tu interés dentro de tu departamento; pide que te asignen otro compañero o cumple los requisitos para ascender. Y si la situación negativa ha llegado hasta un punto de no retorno elige con firmeza los pasos necesarios para marcharte. No se trata de huir, se trata de entender que hay gente tóxica cuya onda expansiva es de tal magnitud que no existe universo en proporción para alejarse de ellos. No te perpetúes en esa posición de tensión por mucho tiempo, o el tiempo acabará contigo y con tus esperanzas de cambio.

 

He llamado a este post la horma de la comunicación por una sencilla razón, la horma es una pieza fundamental que permite moldear el calzado hasta darle la forma correcta. La horma de nuestra vida es la comunicación con nosotros mismos. Es lo que nos permite despertar, moldear nuestras emociones y crear conciencia haciendo que nuestro comportamiento se alinee con la situación, devolviéndonos nuestro poder personal. Si no adaptamos nuestra conducta al contexto en el que nos encontramos, jamás daremos los pasos necesarios para avanzar y salir de cualquier situación negativa.

Comentarios

Roberto Serna 27/09/2018 22:58 #4
Wow Ana!! Para mi es un placer saber que te apuntas las frases que más te gustan. Al final, lo importante es la enseñanza que traen consigo, y si se consigue aplicar. Nada de lo que se aprende sirve si no se aplica. Mis artículos tan solo serían textos bonitos. Y algunos ni eso 😀
Ana 27/09/2018 13:43 #3
Hola!!! Sabes que voy apuntando en un cuaderno las frases que más me gustan. Lo aprendí de mi abuela. Y ésta que tu citas en tu artículo me ha encantado: " El día que intentes pagar tus facturas con las opiniones de los demás, es el día en el que dejará de importarte lo que la gente piense de ti".
Roberto Serna 27/09/2018 12:09 #2
Como siempre gracias a ti Gonzalo! Para dentro de unas semanas prepararé un post dedicado a la cara tóxica de las personas con las que compartimos día a día y cómo enfrentarlas. Ya en ciudades más grandes resulta difícil no cruzarte con ellas, imagínate la gracia en las pequeñas. Una buena arma es el humor como recalcas. Un saludo Gonzalo!
Gonzalo José 26/09/2018 14:24 #1
Como siempre Roberto, tus escritos encuentran siempre en mí ese punto flaco que todos tenemos. Lo leo y pienso: pues justo eso es lo que a mí me ocurre. Lo de la gente tóxica, no digamos, y en una ciudad pequeña , para llorar. Pero escrito con mucha gracia, con humor, ojalá que pudiéramos tomarnos casi todo con más humor. Gracias una vez más por estos artículos cargados de razón y confianza en uno mismo.

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