Camino a la grandeza

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No tenemos ningún control sobre cómo comienza nuestra vida, pero sí sobre cómo se desarrolla esta.

El odio, el miedo, la rutina, la vergüenza, son indicativos de que en algún lugar del camino se nos pararon los pies, perdimos el rumbo y cogimos otro desvío. Entonces las opciones dejaron de ser  nuestra elección. Pertenecen al desvío, no a nuestra razón.

 

"Si quieres reinventarte, enfócate en lo que quieres, no en lo que temes". Mario Alonso Puig

 

Mantenerse firme reduce el impacto negativo de los eventos que tratan de desviarnos del camino y despojarnos de la capacidad de decidir sobre nuestro destino, y que es nuestra por derecho de nacimiento. Este es el secreto de una vida bien vivida. Las constantes amenazas a nuestro potencial personal no son sino el marco perfecto para descubrir y experimentar lo capaces que somos de soportar y seguir, de reinventar el destino tantas veces como sea necesario. Tantas veces como sea sacudido.

 

No hay mayor conocimiento que el que te muestra tu camino, ni persona más sabia que la que aprende de sus errores. Para algunos es más fácil retroceder y mirar atrás en busca de algo que perdieron que levantar la cabeza cuando no tienes nada y empezar a caminar. No dejes que esto te suceda a ti. Siempre con cero autocomplacencia. George Matthew Adams dice que siempre es mejor apuntar a algo que se quiere, aun cuando no se alcance, que lograr algo que en realidad no se deseaba. Tratemos pues de transitar únicamente por caminos que de alguna forma tienen significado para nosotros. Y de ahí que tengamos que mantenernos firmes, porque nada nos asusta y nada nos detiene cuando perseguimos algo que no nos importa, pero todo cobra valor y sentido cuando tenemos un propósito. Y cuando descubrimos nuestro propósito también descubrimos el miedo a no alcanzarlo.

 

Cuanto más nos enfoquemos en aquello que queremos menos energía desaprovecharemos en nada que no nos satisfaga. Recordemos que somos criaturas emocionales. Todo lo que hacemos viene de lo que sentimos y si hay personas capaces de reinventar su camino o sencillamente de apartarse de el para experimentar otros nuevos, no es porque sean personas nacidas con el don de la determinación, sino porque experimentan sentimientos de deseo de cambio lo suficientemente fuertes como para tomar un camino nuevo y hacerlo con determinación. Son personas enfocadas en no permitirse a sí mismas pasar ni un día más desligados de sus verdaderos deseos. Entendamos ahora que si nos hemos dejado llevar por la ira o la frustración, podemos descubrirnos a nosotros mismos soportando un estilo de vida lejos del que tiempo atrás nos prometimos llevar. Y muy al contrario de lo que la opinión popular defiende, nada ni nadie tiene un destino marcado. Si nos enfocamos en el placer que supone dar nuestros propios pasos, y decidimos darlos ahora, no me cabe duda de que hay tiempo más que suficiente para ser quienes siempre hayamos querido ser.

 

Hay personas que nunca logran entender esto. Son personas paralizadas ante una serie de desencadenantes pasados que los retienen en el presente y que, si se lo permiten, también lo harán en el futuro. No cabe duda de que si queremos evitar esto debemos reaccionar. Si dejamos de forma consecutiva de enfocarnos en todos estos acontecimientos pasados que han estado condicionando nuestro futuro, veremos abrirse las puertas hacia cualquier posibilidad como si de tener un piano se tratase. No importa la nota que toquemos, disponemos de todas ellas y de todo un período de tiempo para componer un sinfín de nuevas melodías.

 

Ninguna persona en la historia carece de la posibilidad de dar un giro a los acontecimientos si así lo decide. Elijamos ahora mismo qué caminos queremos tomar que nos lleven hacia todo lo que siempre hemos soñado tener en nuestra vida, y hagámoslo libres de los elementos que nos han atado de pies y manos desde nuestro pasado hasta hoy mismo.

Comentarios

Roberto Serna 12/12/2018 11:58 #2
No hay palabras Ana para agradecerte tu comentario. Los destinos son algo que me apasiona, pues no somos conscientes de lo poderosos que somos para cambiarlos, reforzarlos y sentirlos. Y por ahí viene la metáfora del piano, ya que como dices, vamos detrás de la misma nota una vez tras otra. Buscamos lo racional, por lo que nos "atamos" a lo que nos es familiar. Yo soy de los que cree que esas "señales" no marcan el destino, sino son advertencias de cambio del mismo. De nuevo Ana gracias por seguir leyéndome.
Ana 10/12/2018 14:23 #1
Grandeza la tuya, Roberto, con este pedazo de artículo. Me haces leerlo con un interés que ya me gustaría poder decir de otros muchos que empiezo a leer, y , o no dicen nada nuevo, o aburren a las culebras. Dices que nadie tenemos un destino marcado. Pues a veces hay "señales" de que sí. Me haces pensar...no será que tenemos unos cuantos destinos marcados??? Luego me encuentro la comparación con un piano, abro una puerta y me encuentro con un piano, y ahora qué nota elijo, si dispongo de TODAS????... pues va a ser que es cierto que no tenemos el destino marcado... Pero, porqué vamos siempre a tocar la misma, o casi siempre??? Pues porque nos atamos de pies y manos nosotros solitos!!!. Gracias y enhorabuena Roberto.

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