Tierra de Lara: Ermita visigótica de Quintanilla de las Viñas
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Félix Martín Santos
@FMSFelizconpoco

Tierra de Lara: Ermita visigótica de Quintanilla de las Viñas

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La conservación y promoción de nuestro patrimonio cultural es una tarea que nos compete a todos, autóctonos y foráneos, pues su contemplación y disfrute contribuye a enriquecer integralmente la salud de cualquier persona proclive a gozar con lo singular, emblemático y excepcional. Así acontecería si se visitara una tierra burgalesa plena de arte e historia: la Tierra de Lara, donde se halla la ermita visigótica de Quintanilla de las Viñas, antigua iglesia de Santa María de Lara, junto a otras sobresalientes obras de arte.

En anteriores artículos (julio y agosto del 2020) describimos un conjunto de bienes patrimoniales de la Tierra de Lara, del medieval Alfoz de Lara, concentrados en torno al sinclinal colgado de Peñalara, que van desde el neolítico del dolmen de Cubillejo de Lara hasta los vestigios de Nova Augusta, municipio romano, notable centro epigráfico, sobre una parte del cual se asienta la actual Lara de los Infantes, pasando por los restos del castro celtibérico de Peñalara, cuyos hallazgos arqueológicos se hallan en el Museo de Burgos, así como del picón de Lara, restos del castillo en el que la leyenda sitúa el nacimiento del conde Fernán González, cuyas vicisitudes históricas analizamos (del castillo y del Conde), además de mostrar las notables iglesias parroquiales de Cubillejo de Lara y de Cubillo del César. Sin embargo, para cerrar el circuito (más rectángulo que círculo) nos falta ver y describir el cercano templo visigótico de Quintanilla de las Viñas, ubicado a 38,4 km de Burgos capital (N-234), lo que haremos en el contenido que ahora iniciamos.

 

Rasgos generales

 

A la luz de las excavaciones arqueológicas realizadas, la primitiva construcción visigótica (siglo VII), asentada sobre una villa romana, constaba de tres naves longitudinales, una central y dos laterales (más pequeñas) más una nave transversal, con la capilla mayor incluida en un ábside cuadrado, interior y exteriormente. Además, en ambos lados del crucero, sobresalían sendos pórticos, sugiriendo una planta de cruz latina, en vez de basilical. También en los pies parece que existió un pórtico con dos aposentos laterales. Sin embargo, ahora sólo se mantienen incólumes el ábside y el transepto.

 

Ermita visigótica de Quintanilla de las Viñas: brazo meridional del crucero y ábside cuadrado. Al fondo, al norte, Peñalara, donde hay vestigios de un castro celtibérico.

 

A pesar de tan severa pérdida, la calidad de lo conservado fue suficiente para ser declarado Monumento Nacional (25 de noviembre de 1929), lo que facilitó la restauración de lo que aún perduraba.

 

Ermita visigótica de Quintanilla de las Viñas: solar de las desaparecidas naves, central y laterales

 

En las siguientes líneas vamos a proceder a describir el exterior y, luego, el interior de esta iglesia.

 

Exterior

 

Si nos colocamos enfrente del testero y de los muros orientales del crucero, observaremos que se levantaron con grandes sillares de caliza gris alternando con sillares de tonos ocráceos.

 

Exterior del ábside y de los muros orientales del transepto de la ermita visigótica de quintanilla de las viñas.

 

Cuando vemos, por primera vez, esta excepcional obra de arte, es muy probable que nos sorprenda la presencia de una serie de adornos incluidos en círculos entrelazados, verdaderos roleos, dispuestos en una especie de frisos: dos, en los muros orientales del crucero y en los septentrionales y meridionales del ábside; tres, en la pared oriental del testero, el superior situado inmediatamente por debajo de tres grandes sillares que sobresalen del ábside, en la tercera línea de sillares, bajo el alero.

 

Están esculpidos primorosamente, labrados a bisel y con talla a dos planos.

 

Vamos a intentar describir los adornos citados, empezando por el muro oriental del crucero, iluminado por una ventana abocinada y en el que se abre la única puerta de acceso a la iglesia, ubicada a la izquierda del ábside.

 

Motivos que adornan el friso situado inmediatamente por encima de la puerta de la ermita visigótica de Quintanilla de las Viñas, con motivos vegetales, con una venera en el centro, flanqueada por dos plantas con tallo del que salen 5 foliolos o más probablemente una flor de cinco pétalos.

 

En el friso situado inmediatamente encima del dintel de la puerta, se aprecian 10 motivos vegetales, centrados por una especie de venera o concha, flanqueada por dos tallos con 5 hojas de forma oblonga y elíptica, aunque también pudieran ser flores de cinco pétalos, que se repiten tres veces más, alternando con racimos de uvas (cuatro).

 

Muro suroriental del crucero, donde se abre la puerta de acceso a la ermita de Quintanilla de las Viñas

 

Más arriba, se ve una hilera de seis lisos sillares, por encima de la cual aparece el segundo friso adornado, en el que pueden observarse otras diez figuras incluidas en cuatro sillares: 6 aves alternando con cuatro motivos vegetales, todas dentro de círculos entrelazados, distintivo de los roleos, una constante en esta ornamentación.

 

Veamos, ahora, los adornos de los frisos de la pared meridional del ábside.

 

Pues en el friso inferior, continuación del ubicado inmediatamente encima de la puerta de entrada, pueden observarse seis sillares con 12 motivos vegetales dentro de los correspondientes círculos entrelazados, también de aspecto vegetal, como si fueran zarcillos: 6 racimos de uvas y 6 tallos con cinco hojas estrechas y alargadas, en armónica alternancia. Además, hay otros tres motivos vegetales, no incluidos en círculo alguno, que parecen representar árboles muy esquemáticos, dos como si fueran candelabros, que rodean un vano largo y estrecho, parecido a una aspillera o saetera, pero, obviamente, sin función militar.

 

En el friso superior de este muro meridional del ábside, como mera continuación del superior del crucero, se aprecia una sucesión de aves alternando con motivos vegetales.

 

A continuación, describiremos las figuras labradas en los tres niveles de frisos del muro oriental del ábside.

 

En el más inferior se repiten los motivos observados en el contiguo friso inferior de su pared meridional, esto es, roleos con racimos de uvas (cinco) alternando con los tallos de cinco hojas más otra figura con forma de palmera. También se aprecian dos sillares muy desgastados y uno vacío, no tallado.

 

Friso central del testero de la ermita visigótica de Quintanilla de las viñas: una roseta hexapétala y cuatro letras entrelazadas

 

Fragmento del friso central del muro oriental del ábside de la ermita de Quintanilla de las Viñas, el de las rosetas hexapétalas y las letras entrelazadas.

 

En el friso central del testero se pueden ver ocho rosetas hexapétalas, enmarcadas en círculos sogueados, de clara raigambre celtibérica, muy utilizadas en las estelas funerarias romanas, más cuatro círculos lisos, sin labrar, y tres con cuatro letras mayúsculas entrelazadas: “F, A, N , L”, en el más cercano a la ventana abocinada; “F,R,N,C” en el del extremo, que cierra el friso por la derecha; “A, N, L y una especie de triángulo equilátero en la parte superior del entrelazado”.

 

Friso superior del testero de la ermita de Quintanilla de las Viñas: un grifo y un equino

 

En el friso superior, ubicado inmediatamente por debajo de tres grandes sillares que sobresalen del resto, se aprecian diez cuadrúpedos, reales y fantásticos: cérvidos, equinos, grifos y toros.

 

Iglesia visigótica de Quintanilla de las Viñas: Friso superior del muro oriental del ábside, el de los cuadrúpedos flanqueados por dos toros.

 

Ermita de Quintanilla de las Viñas: un toro en el extremo del friso superior de la pared oriental del ábside

 

Bueno, ahora rodearemos el ábside, por la derecha, para situarnos enfrente de su muro septentrional, formando ángulo con el sector nororiental del crucero.

 

Ermita de Quintanilla de las Viñas: Muro septentrional del ábside en ángulo con el nororiental del crucero

 

En la pared norte del ábside, la que mira a Peñalara, se pueden observar dos frisos de figuras también labradas a bisel y talla a dos planos. En el más bajo, se repiten los mismos motivos de los inferiores de los otros sectores, una sucesión de racimos de uvas (cuatro), alternando con tallos de cinco hojas/flores de cinco pétalos (nueve, cinco de las cuales figuran invertidas).

 

Simétricos racimos de uvas colgando de la vid en el friso inferior de la pared septentrional del ábside de la iglesia-ermita de Quintanilla de las Viñas. También podría ser una palmera de la que cuelgan racimos de dátiles.

 

Aves del friso superior de la pared norte del ábside la ermita visigótica de Quintanilla de las Viñas

 

En tanto que en el friso superior alternan aves (ocho), algunas parecidas a pavos reales (símbolo solar relacionado con la gloria y la inmortalidad), con motivos vegetales (cinco), entre los que destaca una vid de la que cuelgan dos racimos de uvas, uno a cada lado. Aunque más que una retorcida vid, parece el tronco enhiesto de un árbol, quizá una palmera de la que cuelgan racimos de dátiles. Esto es, la palmera-árbol de la vida, símbolo de la cruz. No obstante, también el fruto de la vid tiene un significado eucarístico, como símbolo de redención.

 

Ya sólo nos queda describir las figuras que aparecen en los dos frisos del muro nororiental del crucero, donde también se deja ver una ventana abocinada.

 

Ermita de Quintanilla de las Viñas: Parte del muro nororiental del crucero, con dos frisos de adornos

 

En el superior vuelven a alternarse aves (cuatro) con motivos vegetales: tres palmeras de las que cuelgan racimos de dátiles.

 

Friso superior del sector nororiental del crucero: 4 aves, pavos reales, algunas; y tres palmeras de las que cuelgan racimos de dátiles a ambos lados, más probable que vides con racimos de uvas

 

En el inferior aparecen, en círculos entrelazados, racimos de uvas con plantas de cinco hojas, dispuestos alternativamente, hecho que se repite, con matices, en todos los frisos inferiores, decorando el exterior del ábside y crucero.

 

Interior

 

Tras sobrepasar el umbral de la puerta, abierta en el sector suroriental del transepto, enseguida nos topamos con el muro occidental del mismo, construido para cerrar la obra tras la pérdida de las naves, por lo que nos vemos obligados a avanzar por nuestra derecha hasta situarnos en el centro de esta nave transversal, encarar el este y contemplar la capilla mayor. En este momento, las iniciales sensaciones de estrechez y lobreguez se tornan en grandeza y luminosidad, merced a la contemplación de un soberbio arco toral o del triunfo, de hechura plenamente visigótica, que comunica el ábside rectangular de la capilla mayor con el crucero.

 

Ermita visigótica de Quintanilla de las Viñas: transepto y arco toral, vistos desde la entrada, al sur.

 

Capilla mayor de la ermita visigótica de Quintanilla de las Viñas

 

Así, desde nuestra situación, vemos un arco de medio punto que sobrepasa verticalmente la media circunferencia, esto es, un arco peraltado, pues tal prolongación se denomina peralte.

 

 Ermita visigótica de Quintanilla de las Viñas: Arco del triunfo, abierto al transepto, observado desde su sector septentrional

 

Sus dovelas (11 he podido contar), bien centradas y con clave, están adornadas con motivos vegetales y de aves de esbelto cuello y larga cola, que se ondula sobre el lomo hasta aproximarse a la cabeza, unas; con la cola recogida, otras, dentro de círculos entrelazados. Cuando lo observé, me llamó la atención cierta simetría y armonía, pues de abajo arriba, se repiten en ambos lados, los siguientes motivos: un racimo de uvas, un tallo con cinco foliolos u hojas liguladas, tres aves seguidas, en orden ascendente, un racimo de uvas, otras dos aves, cerrando el círculo. En total, 16 imágenes.

 

Agudizando la vista, podremos ver, encima de la clave del arco, cómo sobresale un sillar en el que se representa a Cristo barbado con nimbo crucífero.

 

Sillar con la cara de Cristo sobre la clave del arco toral de la ermita visigótica de Quintanilla de las Viñas.

 

Este paradigmático arco toral se apoya en columnas de fuste liso, sobre las que destacan dos impostas, prismáticas y singularmente adornadas, pues sus alegorías del sol y de la luna, son universalmente conocidas y, no pocas veces, reproducidas, como en la cercana ermita de San Olav, ubicada en un paraje de Covarrubias, que fue ampliamente descrita en otro artículo de este blog (02-05-2019).

 

 

En el bajorrelieve que adorna la imposta derecha se aprecia un sol radiante, representado por un busto de varón, con rostro juvenil, imberbe y de corta melena, incluido dentro de un círculo doble, sostenido por dos ángeles, con sus alas desplegadas: dos visibles en el del lado izquierdo; una, en el del lado derecho.

 

El rostro del sol está rodeado por tres letras mayúsculas; una “S” en el lado izquierdo, “OL”, o sea, confirmando que se trata del SOL.

 

En el borde superior de esta imposta figura una inscripción: “OC EXIGVVM EXIGVA OFF   D  O FLAMMOLA VOTUM”. Usualmente traducida como sigue: "La humilde Flammola ofrece este humilde obsequio" 

 

En la imposta del lado izquierdo, se observa un busto femenino, barbado, con una semiluna encima de su cabeza, incluido en un doble círculo, entre dos letras a cada lado, que completan lo que representa: la luna. A su izquierda, se aprecia un ángel que la sostiene en ademán de volar, similar al representado en la imposta del sol, faltando el otro, el del lado derecho, por pérdida posterior.

 

Estas imágenes astrales, del sol y la luna, de raigambre celtibérica, han experimentado un verdadero sincretismo religioso, primero, romano; cristiano, después.

 

 

Interior del ábside

 

Si nos adentramos en la capilla mayor, apreciaremos que la forma del arco triunfal es de herradura. O sea que por fuera (extradós) es peraltado, en tanto que por dentro (intradós) es de herradura.

 

Ermita visigótico de Quintanilla de las Viñas: arco toral en forma de herradura, cuando se contempla desde dentro de la capilla

 

La luz entra por dos ventanas abocinadas: una, ubicada en la plana pared oriental; la otra, abierta en la pared meridional.

 

Ya dentro, tendremos la oportunidad de contemplar dos grandes bloques de piedra, asentados a ambos lados del suelo de este ábside cuadrado, en los que han esculpido sutilmente, sin resaltar del plano (bajorrelieves).

 

Ermita visigótica de Quintanilla de las Viñas: Bajorrelieve representando una mujer con una mano cruzada en el pecho, rodeada por dos ángeles.

 

En uno han representado un busto de mujer, con la mano derecha cruzada sobre su torso, y dos ángeles de igual morfología, mirando de frente, con el cuerpo de perfil, en el que sobresale un ala, con la mano izquierda sobre el cabello de la dama y la izquierda apoyada en el hombro respectivo, a modo de orla.

 

Bajorrelieve de la ermita de Quintanilla de las Viñas, mostrando un busto de varón que sostien una cruz procesional, enmarcado por dos ángeles.

 

En el otro bloque se observa un bajorrelieve en el que representan a un varón que porta en su mano derecha una cruz procesional, enmarcado por dos ángeles: el de la izquierda, de similar factura que el del mismo lado del anterior bajorrelieve; el de la derecha, se le ve sosteniendo una cruz en su mano derecha, en tanto que con su izquierda parece que está tocando con los dedos el codo derecho.

 

Aunque la actual techumbre es de madera (de principios del siglo XX), expertos en el tema creen que el ábside estuvo cubierto por una bóveda vaída, que se adaptaba al espacio cuadrado del techo, según sugieren los arranques que aún perduran. Las desaparecidas naves laterales y quizá el cimborrio estuvieron cubiertos por bóveda de arista. Sin embargo, las primitivas cubiertas de la nave central y la del crucero suscitan más dudas, pues unos creen que la techumbre fue una bóveda de cañón, mientras que otros se inclinan por una cubierta de madera.

 

Expolio

 

En el 2004 robaron dos bajorrelieves de esta ermita que representaban a dos personajes sosteniendo un libro sobre el pecho, posiblemente evangelistas: uno, cruzando su mano derecha; el otro, la izquierda. Ello determinó que los otros dos, que, acabamos de describir, se trasladaran al Museo Provincial de Burgos, a fin de mantenerlos protegidos, a buen recaudo, dejando una copia idéntica en la ermita.

 

Por fortuna, en enero del 2019, se recuperaron los perdidos, que se hallaban en un jardín de un aristócrata inglés. Ahora, se mantienen en el citado museo burgalés.

 

El mérito del hallazgo corresponde a Arthur Brand, verdadero detective del arte, tras una década de pesquisas.

 

Posible interpretación

 

Entiendo que cuando uno intenta interpretar la simbología plasmada en la escultura y arquitectura de obras antiguas, corre el riesgo de pisar un terreno pantanoso, arenas movedizas. No obstante, las buenas fuentes bibliográficas pueden resultar excelentes guías que nos lleven por un terreno firme, esquivando el fangoso e inestable.

 

Así, he hallado una publicación (Los anagramas y el programa iconográfico de Quintanilla de las Viñas. Una hipótesis de interpretación), de la Universidad Complutense de Madrid (Historia Medieval V. Vol. 9. 1986), que recoge el trabajo efectuado por María de los Ángeles Sepúlveda González, excelente fuente de conocimiento e iluminación sobre el tema.

 

En las siguientes líneas procederé a plasmar lo que, según mi criterio, es lo más sustancial de su investigación.

 

Cronología

 

Aunque el primitivo templo tiene rasgos inequívocamente visigóticos, como el arco toral, peraltado por fuera y de perfecta herradura por el intradós, además del empleo de grandes sillares superpuestos “a hueso” o en seco, esto es, sin argamasa, mortero o cemento, merced a un óptimo acabado de las superficies en contacto, igual que en los edificios clásicos (griegos y romanos), fue objeto de restauración durante el siglo IX, cuando esta tierra fue repoblada por el último rey asturiano, Alfonso III, a fin de reparar la severa pérdida sufrida durante la invasión musulmana.

 

Así debió de suceder en época del conde Gonzalo Téllez, conde de Lantarón, Cerezo y, luego, Castilla. En tal caso, sería su mujer, Flámula, la mencionada en la inscripción de la imposta del sol, antes referida. En ella se hace una referencia a la autoría de la restauración de esta iglesia: “La humilde Flammola ofrece este humilde obsequio”, como antes dijimos.

 

Anagramas del extremo derecho del segundo friso del testero de la ermita de Quintanilla de las Viñas: una roseta hexapétala, símbolo de Jesucristo, y las letras que indicarían que Flámula fue la que restauró la misma. “FLAMMOLA RESTAURATIONEM FECI”

 

Además, según María de los Ángeles Sepúlveda, la interpretación del anagrama labrado en el extremo derecho de la segunda franja o friso adornado del testero, confirmaría la restauración hecha por Flámula: “ FLAMMOLA RESTAURATIONEM FECI.”

 

Por si fuera poco, esta autora refiere que en otras dos inscripciones halladas en el entorno inmediato a la ermita (conservadas hasta 1924), se abunda en estos hechos. 

 

“Flámula, en el 879, hermana de la condesa doña Munia y mujer del conde Gonzalo Téllez, ofrece el edificio a Cristo”, dice una. “Flámula murió el 16 de diciembre del 929 y fue allí enterrada”, afirma la otra.

 

Parece que en ciertas dependencias de la iglesia de Santa María de Lara fueron enterrados varios familiares de Fernán González, incluida su madre y él mismo. Siglos después, sus restos se llevaron al monasterio de San Pedro de Arlanza.

 

Apuntemos que Muniadona, además de hermana de Flámula, fue la madre de Fernán González, gran vertebrador de la Castilla Condal.

 

Programa iconográfico de la ermita: Apocalipsis de San Juan

 

Según Sepúlveda, el programa iconográfico de esta iglesia está basado en los capítulos 21 y 22 del Apocalipsis, en los que se describe la Nueva Jerusalén, el río y el árbol de la vida de los que disfrutarán los bienaventurados.

 

Interpretación de las impostas del Sol y la Luna          

 

Basándose en el capítulo 21, versículo 23 del Apocalipsis:  «La ciudad no había menester de sol ni de luna que la iluminasen, porque la gloria de Dios la iluminaba y su lumbrera era el Cordero», Mª Ángeles Sepúlveda argumenta que dos fuentes naturales de luz del ser humano, la perpetua del sol y la de la luna (representadas en las impostas situadas debajo del arco toral de nuestra iglesia), son sustituidas por la luz de Cristo, “comparable en su naturaleza humana a la luna que muere y resucita y en su naturaleza divina al sol”. Pero advierte que este paralelismo simbólico no tiene nada que ver con el Maniqueísmo, que postulaba que el espíritu del hombre es de Dios (la Luz), en tanto que el cuerpo es del demonio (las tinieblas).

 

Ermita visigótica de Quintanilla de las Villas: imposta del sol

 

Ermita visigótica de Quintanilla de las Viñas: imposta de la luna

 

El hecho de que en el lugar más destacado de la iglesia, el arco toral que se abre a la capilla mayor,  se representaran el sol y la luna, como símbolos de Jesucristo,  es concordante con las culturas que previamente se asentaron en estos lares: la indoeuropea, representada por los celtíberos que vivieron en el castro de la vecina Peñalara (finales de la Edad del Bronce y durante la Edad del Hierro),  que representaron prolijamente a estos astros como símbolos de sus divinidades; posteriormente, los romanos de Nova Augusta (donde se ubica Lara de los Infantes), que siguieron empleando símbolos del Sol, fuente de vida y de luz (Júpiter), en sus estelas funerarias, como las rosetas hexapétalas incluidas en círculos. Aspectos analizados en artículos anteriores de este blog.

 

 

También los dos grandes bloques de piedra, asentados actualmente en el suelo de la capilla mayor, aluden en sus representaciones, según Sepúlveda, a textos del citado Apocalipsis (Ap. 21, 24): “A su luz caminarán las naciones, y los reyes de la tierra llevarán a ella su gloria”.

 

 

 

Así, el personaje femenino de un bloque, salvaguardo y guiado por dos ángeles, personificaría a las naciones, mientras que el masculino, un probable rey portador de Lábaro (Cruz representativa de Cristo), símbolo de la lucha contra el Islam, que guía un ángel en dirección al otro, el que porta la Cruz, luz del camino.

 

No obstante, nuestra investigadora no descarta la posibilidad de que el personaje femenino represente a la iglesia, la Jerusalén Celestial que desciende del Cielo, por lo que es conducida por dos ángeles. En tanto que el personaje masculino representaría a Cristo, con forma humana, siguiendo las ordenanzas del Concilio de Trullo (692), que había prohibido su representación animal, el Cordero.

 

Iconografía del arco triunfal

 

Según Sepúlveda González, las figuras plasmadas en la rosca del arco triunfal también podrían interpretarse en base a lo descrito en el Apocalipsis (Ap. 22, 2): “En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones.”

 

  Iconografía del arco triunfal o toral de la ermita visigótica de Quintanilla de las Viñas

 

Así, las 10 aves representadas, símbolos de las almas, picarían las hojas (plantas de 5 hojas) y los racimos de uvas, incluidos en unos roleos vegetales, con sus extremos palmeados. Además, los cuatro racimos de uvas, número divisor de doce, simbolizaría a los doce frutos citados en el Apocalipsis, mientras que dos hojas, una a cada lado del arco, aludirían a los árboles de ambas orillas del río.

 

Bueno, las dos hojas no las veo en ninguna de las 16 figuras que adornan este arco toral, salvo que se refiriera a las plantas de los extremos, situadas en segundo escalón, inmediatamente por encima de sendas piñas. Aunque no cuento dos hojas, sino cinco, la repetida planta de cinco hojas que se repite constantemente en los frisos inferiores del exterior del testero y crucero.

 

Soporte del altar

 

Representaciones concordantes con las del arco triunfal son las que figuran en el soporte del altar, actualmente conservado en el Museo de Burgos: una cruz con el alfa y el omega, en su cara frontal; palmeras de las que cuelgan racimos simétricos de dátiles, en las laterales.

 

Así, según esta autora, la cruz representaría el árbol de la vida, que siempre ofrece fruto, aludiendo el alfa y omega a la eternidad, al igual que los dátiles que penden de la palmera. Además, el hecho de que el pie de la palmera sea triangular y cóncavo, como el de la cruz, reforzaría esta interpretación.

 

Busto de Cristo sobre el arco toral

 

Ermita de Quintanilla de las Viñas: Busto de Cristo sobre el arco toral

 

La presencia de un busto de Cristo, en un sillar que sobresale encima del arco toral, con nimbo crucífero, bendiciendo y con libro, posiblemente flanqueado por otros personajes (ahora perdidos), similares a los que estuvieron en el suelo de la ermita hasta su robo en 2004, representarían a Dios y sus siervos, que le servirán y verán su rostro, según lo referido en el Apocalipsis (Ap. 22, 3-4).

 

“No habrá allí más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos”, según el versículo 5 del capítulo 22.

 

Es muy posible que los elementos figurativos que adornan esta ermita fueran copiados de miniaturas, como así sucede en los capiteles de San Pedro de la Nave (Zamora). Según Sepúlveda, se parecen mucho a los mostrados en un manuscrito sirio, del 586, “La Ascensión fundida con la venida de Cristo al final de los tiempos”, de los Evangelios de Rábula: Cristo siriaco, sol y luna situados como aquí a derecha e izquierda, respectivamente, ángeles, una mujer (allí la Virgen) un personaje con cruz (allí San Pedro) y otro con libro y levantando una mano (allí San Pablo)”.

 

Elementos decorativos exteriores

 

Siguiendo con esta línea argumental, los frisos que adornan exteriormente el testero y el crucero, exhiben figuras concordantes con lo planteado por esta autora. Así, por ejemplo, en el friso inferior se identifican tres motivos vegetales: racimos, árboles y hojas, que podrían corresponder a lo mencionado en el citado Apocalipsis (Ap. 22,2), como antes dijimos: «En medio de la calle y a un lado y otro del río había un árbol de vida que daba doce frutos, cada fruto en su mes, y las hojas del árbol eran saludables para las naciones».

 

Además, en el segundo friso del crucero y paredes sur y norte del ábside, el inmediatamente superior al mencionado antes, aparecen aves, que representarían a los bienaventurados que entrarían en la Jerusalén Celestial, así como árboles, tipo palmeras, fruto de la vida, representación de Cristo.

 

Ermita de Quintanilla de las Viñas: Árboles y árboles en el friso superior del crucero

 

Incluso la venera que ocupa el centro del friso situado inmediatamente por encima de la puerta de acceso, podría simbolizar la Jerusalén Celestial: «Las doce puertas eran doce perlas” (Ap. 21,21).

 

Ermita visigótica de quintanilla de las Viñas: la venera ubicada sobre el dintel de la puerta de acceso probablemente simbolice una de las perlas (puertas) de la Jerusalén Celestial, según el Apocalipsis (22

 

En el friso intermedio del testero, aparecen ocho rosetas hexapétalas, que también representarían a Cristo, árbol de la vida. Además, el ocho aludiría a la Resurrección, pues Cristo resucitó el primer día de la semana, que es el octavo. Indica un nuevo comienzo.

 

Rosetas o rosáceas hexapétalas ubicadas en el friso intermedio del testero de la ermita de Quintanilla de las Viñas

 

De esta forma, se intentaría representar, al igual que el alfa y la omega junto a la cruz, la naturaleza divina de Cristo, no aceptada por el arrianismo, que constantemente se combate en el prerrománico español.

 

Fragmento del piso superior del testero de la Iglesia de Quintanilla de las Viñas: animales junto a árboles

 

En el tercer friso del testero, el superior, se representan animales reales y fantásticos, que podrían interpretarse de dos maneras distintas: una, simbolizando a los impuros, los que no entrarían en la Jerusalén Celestial sino en un lago de fuego y azufre (Ap. 21, 8); la otra, representando a las naciones, los redimidos por la sangre del Cordero, “de toda tribu, pueblo y nación” (Ap. 5, 9-10), muchedumbre de los bienaventurados, pues así lo sugerirían los árboles  que se hallan junto a los animales, así como su número, diez, como las aves mostradas en el arco triunfal.

 

María de los Ángeles Sepúlveda cree que “el programa iconográfico expuesto parece estar inspirado en la liturgia del día de la Santa Cruz, que tomaba una de sus lecturas del pasaje apocalíptico de la Jerusalén Celestial, en los versículos que se refieren al árbol de la vida, como podemos ver en el Liber Commicus”.

 

También está convencida de que la exaltación de la Cruz, como árbol de la vida, es lo que protagoniza el programa iconográfico de esta ermita, como puede apreciarse en el tenante de altar, en la rosca del arco toral y en la decoración exterior. Lo que, según ella, está íntimamente relacionado con la tradición armenia, donde constantemente se identifica la cruz con el árbol de la vida, como puede verse en la iglesia de Aghtama, cuya advocación es la Santa Cruz.

 

Además, en el arte visigótico y asturiano prerrománico la exaltación de la cruz adquirió un carácter de emblema religioso-político.

 

Asociación para el desarrollo de la Tierra de Lara: propuesta de mejora del entorno

 

Antes de concluir este contenido, no quiero soslayar un hecho relevante: el proyecto de mejora del entorno de este emplazamiento visigótico impulsado por la Asociación para el Desarrollo de la Tierra de Lara.

 

Ermita visigótica de Quintanilla de las Viñas: brazo meridional del crucero y ábside cuadrado. Al fondo, al norte, a la derecha, Peñalara, donde hay vestigios de un castro celtibérico; a la izquierda, al sur, el pabellón del guarda, susceptible de notable mejora.

 

Se trata de un proyecto de mejora paisajístico, no invasivo, que incluye la construcción de un mirador al sureste, a fin de contemplar la ermita con Peñalara al fondo, el acceso desde un aparcamiento ubicado al norte, disimulado mediante un seto vegetal, la “recolocación” del pabellón del guarda, para paliar ciertas deficiencias.  “Todo ello para resaltar el lugar como sitio estratégico para las visitas a Tierra de Lara y conectarlo a San Pedro de Arlanza”, me refiere un querido amigo, miembro de esta asociación sin ánimo de lucro, constituida por los Ayuntamientos, Juntas Vecinales y asociaciones tanto culturales como juveniles, de los pueblos que conforman el espacio geográfico de Peña Lara, uno de cuyos objetivos es la defensa, conservación y promoción de su rico patrimonio arqueológico, cultural y etnográfico.

 

Sin embargo, para que este proyecto pueda cumplirse es preciso que figure en el programa de la Dirección General de Patrimonio de la Junta de Castilla y León, representante del Estado, dueño del entorno circundante, dado que el templo visigótico pertenece al arzobispado de Burgos, por sentencia judicial favorable en el juicio que tuvo lugar para dilucidar la titularidad del mismo, inicialmente inmatriculado como un bien de la Iglesia, tras la reforma de la ley hipotecaria del Ejecutivo de José María Aznar de 1998. Desde entonces, 30.000 propiedades han sido inscriptas en el Registro a nombre de la Iglesia, según datos del Colegio oficial de Registradores de la Propiedad y Mercantiles de España, 2500 de los cuales, en la provincia de Burgos, como figura en la web del arzobispado.

   

En fin, acabo el tema como lo inicié, insistiendo en la necesidad de conservar, promocionar y divulgar nuestro patrimonio cultural, pues, a mi entender, su contemplación y goce enriquece integralmente nuestra salud, nuestro bien más preciado, además de contribuir a mejorar la economía del territorio en que se asienta, local, provincial, comunitario y supracomunitario.

                                                                           

Dr. Félix Martín Santos

 

Bibliografía:

  • María de los Ángeles Sepúlveda González. Los anagramas y el programa iconográfico de Quintanilla de las Viñas. Una hipótesis de interpretación. La España Medieval V. Vol 9. 1986. Pag. 12171248. Universidad Complutense de Madrid. Recuperado a partir de https://revistas.ucm.es/index.php/ELEM/article/view/ELEM8686221217A

Comentarios

Clara Ruiz Medrano 13/01/2021 10:37 #7
Profundísima descripción de este excepcional templo visigótico. Muy valorable y acertada la interpretación de la compleja iconografía del exterior e interior, cargada de simbología, que anima a visitarlo para conocerlo e intentar analizar cada uno de los elementos escultóricos y arquitectónicos del mismo, auxiliado por lo aquí publicado. Es una buena forma de promocionar nuestro rico patrimonio, con respeto y admiración y, por lo que bien refieres, para aumentar nuestra salud, para relajarnos y animarnos, mitigando un poco el estrés y depresión provocados por esta cruel pandemia de la COVID-19. Muchas gracias por ello.
María Jesús Hernández 12/01/2021 12:48 #6
Félix bello artículo sobre uno de los mejores ejemplos de la arquitectura visigótica con una magnífica explicación desde sus orígenes primitivos hasta la situación actual del monumento. Tu descripción minuciosa, tu análisis detallado de los elementos arquitectónicos, de la decoración a base de elementos vegetales, racimos, zarcillos alternando con aves, imágenes astrales etc. nos ha permitido adentrarnos en el conocimiento del arte visigótico y en su relación con las culturas celtibérica y romana. Muy interesante el estudio iconográfico fundamentado en el Apocalipsis. Félix por todo ello muchas gracias y feliz año.
_Inmaculada Hernández 12/01/2021 12:30 #5
Félix enhorabuena por tu labor de divulgación y defensa del rico patrimonio de la Tierra de Lara y enhorabuena a la Asociación que impulsa su conservación y promoción. Tu artículo nos invita a conocer y valorar la riqueza patrimonial recibida de nuestros antepasados y a disfrutar de ella. Félix gracias por permitirnos contemplar, conocer lo que se conserva de la ermita visigótica de Quintanilla de las Viñas: su transepto o crucero y su ábside. Nos has acercado y explicado magistralmente las características del arte visigótico, la construcción de la ermita en el siglo VII, su restauración en el siglo IX ,con el dato curioso de la persona que la impulsó: Flámula según reza en la inscripción de la imposta del Sol, nos has hablado de las sustracciones y recuperaciones de bajorrelieves y nos has presentado un espléndido estudio iconográfico fundamentado en los textos del Apocalipsis. A través de tus fotografías hemos podido apreciar lo que se conserva de la ermita y el lugar donde estuvieron situadas las tres naves perdidas, y hemos podido leer inscripciones, letras entrelazadas, a las que anteriormente hacíamos alusión: F R N C Flammula restaurationen Feci, hemos disfrutado de poder ver en detalle: sillares, frisos, arco toral de herradura, impostas, bajorrelieves del ábside y la riquísima decoración a base de elementos vegetales, círculos sogueados, aves, uvas o dátiles, representaciones del sol y de la luna... Gracias por poner al servicio de los demás tus grandes capacidades intelectuales y humanas.
Pedro Artola 11/01/2021 23:14 #4
Excelente trabajo Félix: ¡Cuánta riqueza artística concentrada en esta ermita de Quintanilla de las Viñas! Gracias por explicarlo tan detalladamente y con ello colaborando a conservar, promocionar y divulgar tan espléndido lugar.
Javier Gallego 09/01/2021 19:11 #3
Hola Félix, tenía muchas ganas de leer este prolijo trabajo sobre la ermita visigótica de Quintanilla de las Viñas, la cual llevo años admirando. Te felicito por el grado de detalle y explicación que nos ofreces y por la calidad del texto plagado de términos artísticos. Quiero visitar nuevamente este templo, y hacer un buen reportaje fotográfico que colgaré en mi Flickr. Enhorabuena por tu artículo, y muchas gracias por divulgar nuestro patrimonio.
JESUS MARIA MARTINEZ SAIZ 07/01/2021 20:45 #2
Impresionante articulo amigo Félix. Tenía muchas ganas de conocer los significados de los grabados de las piedras que suponía que tenían gran significado. Hace poco estuve con mis hijos y sus preguntas eran interesante y no sabía que contestar. Ahora volveré con ellos y les explicare. Esta ermita y su entorno emana una energía especial, al igual que la ermita de San Pantaleón de Losa. Tengo el presentimiento que los constructores de estos sagrados lugares, sabían que eran lugares "especiales". Muchas gracias Félix. Buen trabajo
Rosario López Huidobro 07/01/2021 13:13 #1
He disfrutado mucho leyendo este exhaustivo artículo sobre esta joya visigótica. Me he enterado de muchos aspectos históricos, artísticos y de simbología que narras y describes didácticamente y con gran rigor. A partir de ahora, cuando la visite (la he visto una cuantas veces) lo haré más estimulada y con mucho más conocimiento. Es muy de agradecer tu interés por promocionar nuestro extraordinario patrimonio, una constante en tu blog, contenidos sobre Naturaleza y arte, que tan bien te editan en el grupo digital Tribuna. Te animo a seguir en la misma línea, no te canses, a pesar del arduo trabajo que te conllevará, pues son muchas personas que te seguimos. Feliz año 2021.

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