Efecto antidepresivo de la actividad física
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Feliz con poco

Félix Martín Santos
@FMSFelizconpoco

Efecto antidepresivo de la actividad física

Un cuerpo creciente de conocimiento científico está constatando que la práctica regular de actividad física exhibe tanto un significativo efecto preventivo de depresión mental cuanto terapéutico, pues contribuye a mejorar sensiblemente a los pacientes que la están sufriendo.

Dado que hoy, primer jueves de octubre, es el Día Europeo de la Depresión, me parece muy pertinente analizar el efecto preventivo de esta cruel enfermedad por un estilo de vida tan saludable como accesible, el citado ejercicio físico. Además, este día, 1 de octubre del 2020, se celebra el Día Internacional del Café, bebida universal, cuyo consumo habitual también se asocia con un relevante efecto antidepresivo, como pudimos comprobar en otro artículo de este blog, el publicado el 2 de abril del 2020.

 

Importancia

 

La depresión mental es una de las enfermedades que más reduce la esperanza de vida en buena salud, pues no sólo deteriora la calidad de vida y hace que el ser humano sufra discapacidad durante muchos años, sino que también comporta una mayor mortalidad prematura en los próximos diez años, con respecto a la población general. (1) Además del número creciente de muertes por suicidio, este trastorno mental se asocia con otras causas importantes de morbilidad y mortalidad, como la diabetes (2), síndrome metabólico (3) y enfermedades cardiovasculares, (4) entre otras. Todo ello determina una gran carga para la humanidad, (5) tanto por la gran pérdida de salud que conlleva como por el extraordinario coste económico asociado.

 

Para combatir esta verdadera prioridad de salud pública, se antoja crucial hallar y emplear estrategias que puedan realmente reducir su tasa de incidencia (prevención primaria) y su proporción de prevalencia (prevención secundaria). Por fortuna, en los últimos años se está observando cómo ciertos estilos de vida pueden ejercer ese doble beneficio: la práctica regular de actividad física, el citado consumo regular de café y la adherencia a una dieta saludable, a base de productos frescos y de temporada versus ultraprocesados (comida Chatarra o Basura), como la Dieta Mediterránea, como también pudimos apreciar en otro artículo de este blog, el del 5 de diciembre del 2019.

 

Papel preventivo de depresión por la actividad física

 

La práctica regular de actividad física se asocia con una reducción del riesgo de desarrollar esta enfermedad, además de exhibir un relevante efecto protector, paliativo de la sintomatología, una vez que se ha desarrollado.

 

Empezaremos analizando los principales estudios que han revelado un verdadero efecto preventivo.

 

Revisión narrativa de Mammen y Faulkner

 

En noviembre del 2013 se publicó en la revista oficial del Colegio Americano de Medicina Preventiva (American Journal of Preventive Medicine) una revisión de autoría canadiense, la efectuada por Mammen y Faulkner,que arrojó cierta luz sobre el tema, dado que de los 30 estudios prospectivos analizados, en 25 se apreció cómo cualquier nivel de actividad física, incluso pasear menos de 150 minutos semanales, se asociaba con una reducción significativa del riesgo de desarrollar depresión mental. (6)

 

Metaanálisis de estudios prospectivos

 

En abril de 2018 se publicó en una revista especializada (The American Journal of Psychiatry) un metaanálisis de 49 estudios de cohorte, liderado por Schuch (Universidad de Santa María, Brasil) y Stubbs (King´s College London), que constató un relevante efecto preventivo de depresión mayor por parte de la actividad física.

 

Efecto antidepresivo de la actividad física: caminar, correr y pedalear (ciclismo) son estrategias preventivas de depresión mental, efectivas en todas las edades.

 

Esta investigación, que incluyó una muestra muy representativa (266.939 personas) y un largo seguimiento (1.837.794 personas/año), reveló que las personas que practicaban regularmente actividad física de intensidad manifiesta se beneficiaban con una significativa disminución del riesgo de depresión mental, con respecto a los que se ejercitaban escasamente: 17% de reducción del riesgo (odds ratio ajustada: 0,83; IC 95%=0,79-0,88; I2= 0,00).

 

Además, observaron que el efecto antidepresivo de la citada actividad física aparecía en todas las edades y en ambos sexos, con significativos descensos del riesgo en jóvenes, adultos y ancianos: 10%, 22% y 21%, respectivamente.

 

También comprobaron que tal beneficio se evidenciaba en todas las latitudes: Asia, Europa, Norte América y Oceanía, con reducciones del riesgo de un 16% a un 35%.

 

Aunque en su análisis incluyeron estudios que habían constatado el efecto protector de niveles moderados-vigorosos de actividad física durante los clásicos 150 minutos semanales, no llegaron a precisar un mínimo de actividad física a partir del cual se apreciara el efecto antidepresivo.

 

Evaluación del efecto antidepresivo de la actividad física mediante estudios con aleatorización mendeliana y de asociación del genoma

 

Antes debemos explicar brevemente en qué consisten y en qué se basan estos estudios, de implantación reciente.

 

Los estudios de aleatorización mendeliana emplean variantes genéticas (como polimorfismos de un nucleótido) con objeto de determinar si una asociación meramente observacional entre un factor de riesgo y un efecto es realmente causal. Para ello debe contar con un análisis completo del genoma de numerosos pacientes (GWAS), disponibles en los denominados biobancos.

 

La citada aleatorización mendeliana se basa en la segunda ley de Mendel (ley de segregación) , la cual se cumple en la segunda generación filial (en los nietos), merced al intercambio de material genético al azar durante la formación de las células reproductoras (meiosis para formar los espermatozoides y óvulos), que hace que una determinada variante genética se salte una generación, dado que los alelos, que permanecieron en silencio durante la primera, se manifiestan en la segunda generación.

 

Así, con estas técnicas se sigue a las personas que portan la variante y a los que no la poseen a fin de detectar un resultado de interés. En realidad, se basan en tres supuestos: una, la variante genética se asocia con el factor de riesgo; dos, no debe asociarse con factores de confusión; tres, su influencia en el efecto (por ejemplo, la enfermedad) se debe exclusivamente a su vinculación con el factor de riesgo.

 

Gracias a estas novedosas técnicas se está dotando a los estudios observacionales de un mayor rigor, pues aumentan sensiblemente las posibilidades de que las asociaciones observadas entre un factor de riesgo y una enfermedad sean verdaderamente causales, reduciendo el sesgo atribuible a factores de confusión y a la temible causalidad inversa (el supuesto factor causal resulta ser la consecuencia del efecto, o sea, el efecto es, en verdad, la causa). De esta forma, sus resultados se aproximan a los obtenidos con los estudios experimentales, los de mayor rigor científico, que consumen más recursos humanos y financieros.

 

En las siguientes líneas vamos a ver cómo estas técnicas incrementan las posibilidades de que la asociación inversa entre la actividad física y la depresión sea auténticamente causal. Veamos algunos estudios.

 

Evaluación de las relaciones bidireccionales entre la actividad física y la depresión entre adultos

 

Así se titula un trabajo publicado en enero del 2019 en Jama Psychiatry, en el que sus autores, pertenecientes al Hospital General de Massachusetts (Boston) y a las universidades de Arizona y de California (San Diego), utilizaron técnicas de aleatorización mendeliana y de asociación del genoma (GWAS), en las dos muestras con las que trabajaron, para mostrar una verdadera inferencia causal entre la actividad física objetivada con acelerómetro y una reducción del riesgo de depresión mental. (8)

 

En las dos muestras de aleatorización mendeliana utilizaron variantes genéticas asociadas con dos fenotipos de actividad física, la referida por los participantes (377.234 voluntarios) y la controlada con acelerómetro (91. 084 personas), más la correspondiente a depresión mayor ( muestra de 143.265 sujetos). Los estudios de GWAS fueron previamente realizados en diversas cohortes observacionales, las del biobanco británico (UK Biobank) y un Consorcio Genómico Psiquiátrico (Psychiatry  Genomics Consortium) entre adultos de la vieja Europa.

 

Así, tras estudiar los datos de 611. 583 participantes, se observó un verdadero efecto protector o/y preventivo de depresión mental por parte de la actividad física, pero sólo de la objetivada con acelerómetro y no por la referida por el paciente: un 26% de reducción del riesgo de depresión mental por cada desviación estándar de aceleración media (OR: 0,74; IC 95%: 0,59-0,92, P= 0,006, por aumento 1 SD).

 

En este trabajo también se comprobó una relación directa entre la actividad física y la depresión mental, mas no al revés, por lo que la causalidad inversa brilló por su ausencia.

 

“Nuestra investigación destaca la importancia de medir objetivamente la actividad física en los estudios epidemiológicos sobre salud mental y soporta la hipótesis del efecto preventivo de depresión mental exhibido por la actividad física”, concluyen los autores.

 

Efecto antidepresivo de la actividad física incluso en sujetos de alto riesgo genético de depresión, mediante investigación con registros de salud electrónicos de la cohorte del UK Biobank

 

El 5 de noviembre del 2019 se publicó en una revista especializada (Depression and Anxiety journal) una investigación llevada a efecto por miembros de los servicios de Psiquiatría y de Genética del Hospital General de Massachusetts, que reveló cómo la actividad física regular se asocia con una significativa reducción del riesgo de sufrir depresión mental incluso en sujetos con alto riesgo genético de padecerla, merced al empleo de registros de salud electrónico de la cohorte del UK Biobank. (9)

 

Efectivamente, los autores de este estudio analizaron los datos genómicos de 7968 individuos de ascendencia europea, mediante técnicas de asociación del genoma a gran escala (GWAS), a los que siguieron durante dos años, a fin de comprobar si los que tenían un alto riesgo poligénico de sufrir depresión mental la sufrían más frecuentemente, así como apreciar hasta qué punto la actividad física puede prevenir tal enfermedad, incluso en sujetos con alta vulnerabilidad genética.

 

Pues bien, tras los dos años de seguimiento mencionados, observaron tanto una mayor incidencia de depresión mental entre las personas que tienen mayor riesgo genético de padecerla, cuanto una menor incidencia de sufrirla entre los que practicaban actividad física regularmente.

 

Aunque el hallazgo más relevante de esta investigación fue la comprobación de que la práctica habitual de ejercicio físico también reducía el riesgo de depresión entre las personas con un alto riesgo genético de padecerla.

 

Efecto antidepresivo de la actividad física: el ejercicio físico regular exhibe tanto un efecto preventivo de depresión como complementario al tratamiento convencional, en caso de sufrirla, evidenciable, tanto en personas genéticamente vulnerables como en las carentes de una carga genética desfavorable.

 

“Cada 35 minutos adicionales de actividad física al día pueden ayudar a la gente a reducir sensiblemente el riesgo de sufrir depresión, eludiendo el destino de una carga genética desfavorable, dado que estar físicamente activo tiene el potencial de neutralizar el riesgo  de sufrir episodios futuros entre personas genéticamente vulnerables”, concluye Karmel Choi, primer firmante de este estudio epidemiológico.

 

De hecho, estos investigadores hallaron que por cada 4 horas adicionales de ejercicio físico a la semana, se reduce en un 17% el riesgo de sufrir otro episodio depresivo.

 

Tratamiento de la depresión mediante la actividad física

 

En las siguientes líneas vamos a abordar el posible efecto terapéutico de depresión mental exhibible por la actividad física, según los metaanálisis más importantes de estudios  experimentales que han tratado este tema.

 

Ejercicio como tratamiento de la depresión en adultos: Metaanálisis de estudios experimentales ajustados por error de publicación

 

En junio del 2016 se publicó en Journal of Psychiatric Research un riguroso metaanálisis de estudios experimentales sobre actividad física y depresión,  en el que se intentó controlar el sesgo de publicación, esto es, el problema de la publicación selectiva de estudios con resultados positivos.(10)

 

Se trata de una investigación multicéntrica y multinacional (brasileña, belga, australiana y británica), que evaluó los ensayos clínicos recogidos en una previa revisión científica de gran prestigio y rigor (Cohcrane) así como los de otros estudios obtenidos en bases de datos electrónicas.

 

Los  investigadores responsables, liderados por Felipe B. Schuch (Hospital de Clinicas de Porto Alegre, Brasil) y Brendon Stubbs (King´s College London), analizaron 25 estudios experimentales que compararon el efecto del ejercicio físico (intervención) con grupos de control, en la reducción de síntomas o en una franca remisión de depresión mayor (9 estudios) o de cuadros depresivos, entre personas adultas, o sea, de edad superior a los 18 años.

 

De esta forma, apreciaron un notable efecto protector del ejercicio físico entre los pacientes que sufren este proceso mental (el valor de la diferencia de medias ajustado por sesgo de publicación fue muy alto: 1,11; IC 95% de 0,79 a 1,43).  Además, si no se controla el sesgo de publicación es muy factible que se subestime el efecto positivo de la actividad física.

 

Por otra parte, estos resultados boyantes se observaron en diversas modalidades de actividad física: aeróbica, anaeróbica, de moderada a vigorosa actividad, supervisada o no por profesionales.

 

Ejercicio como tratamiento de la depresión en personas mayores

 

El mismo equipo de autores de la investigación anterior efectuó otro metaanálisis de estudios experimentales, también ajustado por el sesgo de publicación, pero evaluando el posible efecto terapéutico del ejercicio físico en un subgrupo de personas, las de edad avanzada (más de 60 años). Como veremos en las próximas líneas los resultados, publicados en julio del 2019 en la Revista Brasileña de Psiquiatría, fueron bastante fructíferos para los amantes de mantener un buen estado de forma física. (11)

 

Hallar estilos de vida capaces de reducir la clínica de depresión mental, e incluso conseguir remisiones, en personas de edad avanzada, es siempre muy rentable, dado que tal proceso mental conlleva un gran coste económico y una gran carga social, (12) con aumento del riesgo de suicidio, morbilidad global, así como deterioro de la salud en su triple dimensión (física, mental y social), que se asocia a un aumento de la discapacidad y mortalidad. (13)

 

    Las personas mayores que efectúan ejercicio moderado también se benefician de su efecto antidepresivo

 

Los investigadores (liderados por Schuch y Stubbs) seleccionaron 8 estudios experimentales de un total de 49 revisados, que incluyeron personas que estaban sufriendo depresión mayor, según rigurosas escalas diagnósticas (DSM,14 ICD 15) o que presentaban serios síntomas depresivos (HAM-D y BDY):  138 participantes en el grupo de intervención (los que practicaron actividad física) y 129 controles (no contemplaron la actividad física en su tratamiento habitual).

 

Tras aplicar un riguroso y amplio aparato estadístico (diferencia estandarizada de medias, meta-regresión para factores de confusión, análisis de sensibilidad…) comprobaron que los que practicaron actividad física experimentaron una sensible reducción de la media de síntomas de depresión (Diferencia Estandarizada de Medias: - 0,90 (IC 95%,, de -0,29 a -1,51), con respecto a los que no la practicaron.

 

En esencia, observaron que este gran efecto protector de la actividad física se caracterizaba por lo siguiente: aparecía con esfuerzos de intensidad moderada, que no vigorosa (en los adultos se apreciaba con ambos niveles de ejercicio físico); se revelaba en los estudios cuyos participantes practicaban conjuntamente actividad física aeróbica y de fuerza; se manifestaba tanto en las actividades supervisadas como en las no supervisadas por profesionales; era evidente en las muestras constituidas por individuos que no sufrían concomitantemente otras enfermedades de relieve; y fue muy destacable en sujetos que practicaban ejercicio en grupo, no solitariamente, reflejando un efecto protector adicional de una buena comunicación social.

 

Tratamiento de la depresión en niños y adolescentes mediante ejercicio físico

 

En marzo del 2013 se publicó en Sports Medicine un buen metaanálisis de estudios experimentales, que evaluó el impacto de la actividad física en la depresión mental sufrida por niños (5 a 11 años) y adolescentes (12 a 19 años), que también cosechó resultados fructíferos. (16)

 

Los responsables de esta investigación multicéntrica y multinacional (Australia, USA y Reino Unido), con Elizabeth Brow (Universidad de Queensland, Brisbane, Australia) como primer firmante de la publicación, tras evaluar 9 estudios experimentales (581 personas), revelaron que la práctica regular de actividad física lograba reducir significativamente la media de síntomas depresivos de los niños y adolescentes participantes, con respecto a los que no la practicaban o frente a los grupos control, aunque con un tamaño del efecto realmente modesto (g de Hedges= -0,26, error estándar= 0,09; IC 95%: -0,43 a -0,08).

 

Cuando analizaron ciertos subgrupos y variables de interés observaron mejores resultados en los estudios con ciertas peculiaridades metodológicas: en los que combinaban técnicas educativas con la actividad física, en los de mayor calidad metodológica y en los que la duración era inferior a 3 meses. También fue destacable apreciar un mayor efecto antidepresivo de la actividad física entre los voluntarios que tenían sobrepeso u obesidad, quizá porque tales estados se asocian con un aumento de riesgo de depresión, que, en parte, podrían ser paliados por la actividad física regular.

 

Cinco años más tarde, en mayo del 2018, se publicó (Phychological Medicine) otro metaanálisis de estudios experimentales (se seleccionaron 16), que cosechó resultados más fructíferos que el previamente analizado, dado que, tras analizar a 771 adolescentes y jóvenes adultos (12 a 25 años) con depresión, se comprobó que los que practicaban regularmente actividad física se beneficiaban con  reducciones notables de la sintomatología depresiva versus los controles (Diferencia Estandarizada de Medias: 0,82; IC 95%: -1,02 a -0,61, p<0,05, I2=38%). (17)

 

Los autores de este metaanálisis, Bailey y colegas (Centro Nacional de Excelencia en Salud Mental de Melbourne, Australia), señalaron que el efecto protector de la actividad física frente a la depresión mental parecía mayor cuando los jóvenes practicaban ejercicio aeróbico de intensidad moderada a vigorosa, múltiples veces por semana, durante 8 o más semanas, aunque también refirieron que se necesitaba investigar más, mediante el diseño y elaboración de más estudios experimentales de alto rigor científico.

 

Metaanálisis de estudios experimentales que valoran exclusivamente el efecto antidepresivo de la actividad física de fuerza

   

En junio del 2018 se publicó en JAMA Psychiatry el primer metaanálisis de estudios experimentales que reveló un significativo efecto protector (terapéutico) de depresión mental por parte del entrenamiento físico de fuerza. (18)

 

Se trata de una investigación multicéntrica y multinacional (Irlanda, Suecia y EEUU) que, tras analizar 33 estudios experimentales, que incluyeron 1877 personas adultas (52 años de media, siendo mujeres el 67% del total), constató una reducción relevante de la clínica depresiva de los sujetos que practicaron diversos ejercicios de fuerza, con respecto a los que no los efectuaron, con una cuantía del efecto, ciertamente moderada (∆=0.66 IC 95% : 0.48-0.83; z = 7.35; P < .001), independientemente  de las características de los participantes (es decir, edad, sexo y estado de salud) o las características de la intervención (es decir, duración del programa, duración de la sesión, intensidad, frecuencia , o volumen total prescrito).

 

Metaanálisis de estudios experimentales que valoran exclusivamente el efecto antidepresivo de la actividad física aeróbica

 

Unos meses más tarde, en octubre del 2018, se publicó (Depression and Anxiety journal) el primer metaanálisis de estudios experimentales cuyo objetivo principal fue evaluar el posible efecto protector de la actividad física aeróbica entre pacientes adultos (18 a 65 años) afectos de  depresión mental. (19)

 

Los autores del trabajo, Ioannis D. Morres, de la Universidad de Tesalia (Grecia), tras efectuar un riguroso metaanálisis (de efectos aleatorios, criterio g de Hedges; con valoración de la sensibilidad y sesgo de publicación) de 11 estudios experimentales, en los que participaron 455 pacientes, apreciaron un efecto antidepresivo general significativamente grande (g -0,79, intervalo de confianza del 95% -–1,01, –0,57, P <0,00) con heterogeneidad baja, no estadísticamente significativa (I2 a 21%), y sin observar sesgo de publicación.

 

La actividad física aeróbica exhibe un notable efecto antidepresivo, muy evidente con sesiones de 45 minutos, tres veces por semana.

 

El tipo de actividad física aeróbica benefactora se caracterizó por efectuarse durante una media de 45 minutos, a intensidad moderada, tres veces por semana, y durante 9 semanas.

 

Un aspecto muy destacable de esta investigación es que todos los participantes tenían un diagnóstico bastante fiable de depresión mental, dado que se habían reclutado de Servicios de Salud Mental.

 

“A pesar del pequeño número de ensayos revisados, la actividad física aeróbica se comporta como una estrategia antidepresiva eficaz”, concluyen los autores.  

 

HIPÓTESIS PLAUSIBLES

 

Aunque se desconocen los verdaderos mecanismos neurobiológicos que operan en el efecto antidepresivo de la actividad física, las hipótesis más esgrimidas tienen que ver con sus efectos antiinflamatorio y  antioxidante, así como de su reconocida capacidad de potenciar la nerurogénesis y la plasticidad celular.

 

Efecto antiinflamatorio-antioxidante

 

Se cree que en la depresión mental subyace una inflamación de bajo grado, con incremento de marcadores inflamatorios en sangre, como ciertas interleucinas (IL-6, IL-1B), (20) especies reactivas de ácido tiobarbitúrico (21), que bien podría ser mitigada por el ejercicio físico regular, dada su reconocida capacidad para activar e incrementar los sistemas enzimáticos antioxidantes y antiinflamatorios (22,23) con un descenso de la concentración sérica de IL-6 y subsiguiente reducción de los síntomas depresivos, como pudo evidenciarse en un riguroso estudio científico (REGASSA trial). (24)

 

Efecto neurotrófico de la actividad física: aumento regeneración neuronal y plasticidad cerebral

 

En los pacientes con depresión se observa una reducción de los marcadores de regeneración neuronal (neurogénesis) y plasticidad cerebral, como el Factor Neurotrófico Derivado del Cerebro (FNDC) (25) que, en parte, pudiera ser responsable de una reducción del volumen cerebral apreciado en ciertas áreas (hipocampo, corteza orbitofrontal, cíngulo anterior y posterior, ínsula y lóbulo temporal)  de algunos de estos pacientes.(26)  Pues bien, la práctica regular de ejercicio físico potencia la neurogénesis y la plasticidad cerebral, aumenta los niveles del FNDC (BDNF, acrónimo en inglés) (27) e incrementa el volumen cerebral. (28) No obstante, por ahora, escasea la evidencia científica que revele un relevante aumento del volumen cerebral de pacientes con depresión mediante el ejercicio físico. (22)

 

También la actividad física contribuye a elevar la autoestima de las personas que la practican con regularidad. Además, un aumento del estado de forma física (fitness cardiorrespiratorio) incrementa la salud en su triple dimensión.

 

En fin, la práctica regular de actividad física exhibe, entre otros efectos saludables, un verdadero efecto preventivo de depresión mental, verdadera prioridad de salud pública, en franco aumento durante esta época de pandemia por la COVID-19, por lo que resulta crucial implementar estrategias educativas y organizativas que faciliten su adhesión por personas de todas las edades. Si, además, consumen alimentos frescos y de temporada, característicos de la Dieta Mediterránea, y beben café de especialidad, las posibilidades de reducir el riesgo de sufrir esta cruel enfermedad se incrementarán con creces.

 

Dr. Félix Martín Santos

 

Bibliografía:

 

1.            Charlson FJ, Diminic S, Lund C, et al. Mental and substance use disorders in Sub-Saharan Africa: predictions of epidemiological changes and mental health workforce requirements for the next 40 years. PLoS One. 2014; 9:e110208.

 

2.            Vancampfort D, Stubbs B, Mitchell AJ, et al. Risk of metabolic syndrome and its components in people with schizophrenia and related psychotic disorders, bipolar disorder and major depressive disorder: a systematic review and meta-analysis. World Psychiatry. 2015; 14:339–47.

 

3.            Vancampfort D, Correll CU, Galling B, et al. Diabetes mellitus in people with schizophrenia, bipolar disorder and major depressive disorder: a systematic review and large scale meta-analysis. World Psychiatry. 2016; 15:166–74.

 

4.            Correll CU, Solmi M, Veronese N, et al. Prevalence, incidence and mortality from cardiovascular disease in patients with pooled and specific severe mental illness: a large-scale meta-analysis of 3,211,768 patients and 113,383,368 controls. World Psychiatry. 2017; 16:163–80.

 

5.            Murray CJ, Vos T, Lozano R, et al. Disability-adjusted life years (DALYs) for 291 diseases and injuries in 21 regions, 1990–2010: a systematic analysis for the Global Burden of Disease Study 2010. Lancet. 2012; 380:2197–223.

 

6.            Mammen G, Faulkner G. Physical activity and the prevention of depression: a systematic review of prospective studies. Am. J. Prev. Med. 2013; 45:649–57.

 

7.            Schuch F, Vancampfort D, Firth J, et al. Physical activity and incident depression: A meta-analysis of prospective cohort studies. Am. J. Psychiatry. 2018; 175:631–48.

 

8.            JAMA Psychiatry. 2019 Apr 1;76(4):399-408. doi: 10.1001/jamapsychiatry.2018.4175.

Assessment of Bidirectional Relationships Between Physical Activity and Depression Among Adults: A 2-Sample Mendelian Randomization Study. Choi KW, Chen CY, Stein MB, Klimentidis YC, Wang MJ, Koenen KC, Smoller JW; Major Depressive Disorder Working Group of the Psychiatric Genomics Consortium.

 

9.            Physical activity offsets genetic risk for incident depression assessed via electronic health records in a biobank cohort study. Karmel W. Choi  Amanda B. Zheutlin  Rebecca A. Karlson … First published: 05 November 2019. Depression and Anxiety journal.

 

10.          Exercise as a treatment for depression: A meta-analysis adjusting for publication biasFelipe B.SchuchabDavyVancampfortcdJustinRichardseSimonRosenbaumfPhilip B.WardfBrendonStubbsgh. Journal of Psychiatric Research. Volume 77, June 2016, Pages 42-51

 

11.          Exercise for depression in older adults: a meta-analysis of randomized controlled trials adjusting for publication bias. Rev. Bras. Psiquiatr. vol.38 no.3 São Paulo July/Sept. 2016  Epub July 18, 2016. http://dx.doi.org/10.1590/1516-4446-2016- Felipe B.Schuch abDavy Vancampfortcd Justin Richard seSimon Rosenbaumf Philip B.Wardf Brendon Stubbs.

 

12.          Luppa M, Sikorski C, Motzek T, Konnopka A, Konig HH, Riedel-Heller SG. Health service utilization and costs of depressive symptoms in late life - a systematic review. Curr Pharm Des. 2012;18:5936-57.

 

13.          Blazer DG. Depression in late life: review and commentary. J Gerontol A Biol Sci Med Sci. 2003;58:249-65.

 

14.          American Psychiatric Association. Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, Fifth Edition (DSM-5). Arlington: American Psychiatric Publishing; 2013.

 

15.          World Health Organization (WHO). The ICD-10 Classification of Mental and Behavioural Disorders - Diagnostic criteria for research [Internet]. 1993 [cited 2016 Apr 08]. who.int/classifications/icd/en/GRNBOOK.pdf.

 

16.          Sports Med. 2013 Mar;43(3):195-206. doi: 10.1007/s40279-012-0015-8. Physical activity interventions and depression in children and adolescents : a systematic review and meta-analysis. Brown HE1, Pearson N, Braithwaite RE, Brown WJ, Biddle SJ.

 

17.          A. P.Bailey, S.E Hetrick, S. Rosembaum, R. Purcell. Treating depression with physical activity in adolescents and Young adults: a systematic review and meta-analysis of randomise controlled trials. Psychological Medicine. Volume 48, Issue 7. May 2018, pp. 1068-1083.

 

18.          Association of Efficacy of Resistance Exercise Training With Depressive Symptoms Meta-analysis and Meta-regression Analysis of Randomized Clinical Trials Brett R. Gordon, MSc1; Cillian P. McDowell, BSc1; Mats Hallgren, PhD2; et al  Jacob D. Meyer, PhD3; Mark Lyons, PhD1; Matthew P. Herring, PhD1,4. JAMA Psychiatry. June 2018;75(6):566-576. doi:10.1001/jamapsychiatry.2018.0572

 

19.          Aerobic exercise for adult patients with major depressive disorder in mental health services: A systematic review and meta‐analysis - Morres - 2019 - Depression and Anxiety. Depression and Anxiety Journal. 18 October 2018.  Ioannis D. Morre , Antonis Hatzigeorgiadis, Afroditi Stathi , Nikos Comoutos, Chantal Arpin‐Cribbie,  Charalampos Krommidas , Yannis Theodorakis

 

20.          Miller AH, Raison CL. The role of inflammation in depression from evolutionary imperative to modern treatment target, Nat. Rev. Immunol. 2016; 16:22-34.

 

21.          Sowa-Kuc´ma M. Styczen´K, Siwek M, et al. Are there differences in lipid peroxidation and inmune biomarkers between major depression and bipolar desorder: effects of melancholia, atypical depression, severity of illness, episode number, suicidal ideation and prior suicide attemps. Prog. Neuropsychopharmacol. Biol. Psychiatry. 2018; 81: 372-83.

 

22.          Schuch FB, Deslandes AC, Stubbs B, et al. Neurobiological effects of exercise on major depressive disorder: a systematic review. Neurosci. Biobehav. Rev. 2016; 611-11.

 

23.          Schuch FB, Vasconcelo Moreno MP, Borowsky C, et al. The effects of exercise on oxidative stress (TBARS), and BDNF in severely depressed inpatients. Eur. Arch. Psychiatry Clin. Neurosci 2014; 264; 605-13.

 

24.          Lavebrat C, Herring MP, Liu JJ, et al. Interleukin-6 and depressive symtoms severity in response to physical exercise. Psychiatry Res. 2017; 252: 270-6.

 

25.          Polyakova M, Stuke K, Schuemberg K, et al. BDNF as a biomarker for successful treatment of mood disorders: a systematic & quantitative meta-analysis. J. Affect. Disord. 2015; 174; 432-40

 

26.          Suh JS, Schneider MA, Minuzzi L, et al. Cortical thickness in major depressive disorder: a systematic review and meta-analysis. Prog. Neuropsychopharmacol. Biol. Psychiatry. 2019; 88: 287-302. 

 

27.          Huang, T., Larsen, K.T., Ried-Larsen, M., Møller, N.C., Andersen, L.B. The effects of physical activity and exercise on brain-derived neurotrophic factor in healthy humans: a review. Scand J Med Sci Sports. 2014;24:1–10.

 

28.          Firth J. Stubbs B, Vancampfort D, et al. Effect of aerobic exercise on hippocampal volumen in humans: a systematic review and meta-analysis. Neuroimage. 2018; 166: 230-8.

 

 

 

Comentarios

M. Jesús Hernández 11/10/2020 22:50 #11
Félix muy interesante tu magnífico artículo, expuesto con la elegancia y el entusiasmo que te caracterizan. Con un alto nivel de acreditación científica. Haces hincapié en la dieta saludable con productos frescos, en la práctica regular de las distintas modalidades de actividad física como efecto antidepresivo y de apoyo a la terapia farmacológica. Todo ello acompañado de un buen café, cómo efecto protector y paliativo de la depresión para así sentirnos mejor. Muchas gracias.
Inmaculada Hernández 05/10/2020 22:35 #10
Félix agradecer, una vez más, tu capacidad de trabajo, de exposición y tu deseo de dar a conocer, de manera rigurosa, científica, contrastada, lo relacionado con la consecución de un buen estado de salud, como podemos comprobar en este documentado artículo sobre el efecto preventivo y terapéutico que ejerce la actividad física regular sobre la depresión mental. Expones, con todo tipo de detalles, los estudios realizados y las conclusiones obtenidas, que sirven para todas las edades y latitudes. Nos invitas a realizar 45' de actividad física 3 veces por semana, a llevar una Dieta saludable, por ejemplo la Mediterránea, sin olvidar la ingesta de un buen café, para que vivamos y nos sintamos mejor física, mental y socialmente. Muchas gracias por tu espléndida labor de divulgación de conocimientos.
José Ramón Rozas 05/10/2020 17:08 #9
Muy bien argumentado y por supuesto muy interesante. En mi caso llevo practicando actividades físicas toda mi vida, y realmente los beneficios son extraordinarios, tanto desde el punto de vista físico: efecto antiinflamatorio y antioxidante etc como el aspecto psicológico aumentando la autoestima, la sensación de bienestar y por supuesto potenciando el efecto antidepresivo Enhorabuena Félix por tu gran artículo
Pedro Artola 04/10/2020 18:45 #7
Interesantes conclusiones las que nos aportas en el estudio, entre ellas: - Que por cada 4 horas adicionales de ejercicio físico a la semana, se reduce en un 17% el riesgo de sufrir otro episodio depresivo. - Que la actividad física contribuye a mejorar nuestra autoestima. Como en muchas situaciones de la vida, una parte importante de nuestro futuro depende de nuestra fuerza de voluntad, de nuestro esfuerzo en lograrlo. 'Con casa paso que hagamos creceremos más y más fuertes, más habilidosos y más seguros'. ¡GRACIAS Félix!
anonimo 01/10/2020 17:04 #6
Me encantó!!!! y muchas gracias por adjuntar los estudios, que son varios...
vallisoletano 01/10/2020 14:24 #5
A ver, algún amíguete más por ahí??
JESUS MARIA MARTINEZ SAIZ 01/10/2020 11:20 #4
Gracias y enhorabuena Félix por este nuevo articulo. Este trabajo confirma lo que ya gran parte de la sociedad piensa, especialmente nuestros mayores. Cada día se puede ver a más gente haciendo deportes al aire libre, paseando por nuestros parque y a nuestros mayores realizando actividades que les hace sentirse bien como la natación y sus paseos en grupo. Esto hace que se socialicen más y puedan disfrutar en grupo de muchas actividades deportivas. Esto les hace que se sientan mejor y más activos.
Manuel Pérez Iscar 01/10/2020 10:53 #3
Muy interesante y bien divulgado, como siempre, el tema que abordas hoy, el de la depresión, coincidiendo con el Día Europeo de la Depresión. Me gusta especialmente el fuerte rigor que aportas y cómo lo dulcificas para que lo pueda entender bastante gente. Es obvio que algunos no llegan a ciertos conceptos metodológicos, pero no dejes de mostrarlos, porque no pueden desvirtuarse. Muchos de los que te seguimos, desde hace años, no disfrutamos sólo con los temas de rutas y de patrimonio artístico y natural, amables, entretenidos, con múltiples fotos, pero sin dejar de aportar datos rigurosos, sino también con los temas en los que haces educación sobre estilos de vida saludables, como el actual de la depresión. No cambies de trayectoria ni de estilo, por favor.
Ana Méndez García 01/10/2020 08:23 #2
Esta época de sufrimiento y de estrés necesita sistemas que nos descarguen de los mismos, como la actividad física, que cuando la haces, se nota mucho, se eleva el espíritu y el ánimo. En este magnífico post lo has explicado muy didácticamente, con buenos datos científicos y buena literatura que hace todo más ameno. Contigo siempre aprendemos. Muchas gracias. Enhorabuena.
vallisoletano 01/10/2020 08:12 #1
Podrías intentar hacer tus informaciones más divulgativas. El tema que abordas me parece interesante pero lo expones de una manera que más bien parece un trabajo fin de carrera

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