Se acabó el baile, y avergonzado de ser vallisoletano
¿Cómo es posible? Unos sanitarios extraordinarios, una policía ejemplar y una solidaridad única de la ciudanía española, por un lado, y un gobierno que se dedica a contar chistes y a bailar en sus mítines en lugar de poner soluciones, por otro. Un Diez para la ciudadanía y los profesionales y un cero sin paliativos para el gobierno. Esta es la tragedia de España. Y sin nadie que asuma las responsabilidades de los muertos de Urda ni de los muertos de Adamuz o de los desaparecidos en la DANA, ni de los miles de familias que están llorando a sus familiares perdidos.
No solamente hoy. Hace muchos meses que España está de luto. Mientras no se resuelva el accidente de Adamuz, más aún, mientras no se condene a TODOS los responsables de la Dana de Valencia, y mientras no se libere a los 80 mil ceutíes, prisioneros en su propia ciudad y en sus propias casas, no hay nada que celebrar.
Los bailes de Sánchez, que nos recuerdan a los de Trump -por cierto, ambos políticos concuerdan en otros muchos aspectos- resultan patéticos. Mientras nuestras ciudades arden ante la pasividad de los delegados del gobierno, mientras los policías y guardias civiles son desalojados manu militari y se aplaude a los acampados en Sol, mientras en Ceuta se trata mejor a los invasores que a los invadidos, mientras se sublevan los agricultores y los pescadores porque no pueden pagar el gasoil y se engordan exponencialmente con nuestros impuestos las arcas del gobierno, esos bailes y esos abrazos de falso amor no solamente son patéticos sino también macabros. Siento vergüenza de ser español y mucho más de ser vallisoletano.
Seguiré luchando contra la injusticia y la corrupción y por dejar bien alto el nombre de España y de Valladolid, como lo he hecho todo el tiempo que he vivido en el extranjero, pero la España actual no la reconozco. Pensé que ya había pasado el tiempo de los dos bandos: los buenos y los malos. Pensé que estaba castigado incitar al odio, pero veo que la multitud -las masas diría Ortega y Gasset- aplaude a rabiar los insultos y las palabras soeces de los mítines.
Pasarán años hasta que pierda su efecto el odio que han sembrado los políticos en España, pasarán años hasta que volvamos a sentirnos seguros cada vez que tengamos que coger el tren y pasarán años hasta que las familias que han perdido a sus familiares por incompetencia de los políticos puedan perdonarlos. Espero que pasen siglos hasta que España vuelva a tener unos gobernantes tan incompetentes. Y deseo que no pasen ni meses hasta que en España tengamos otro sistema electoral que nos permita elegir a las personas que queramos y no a los incompetentes que nos proponen los partidos políticos.

