Ilusionados por la política

Ilusionados por la política

Por Félix de la Fuente

El vendedor de Ceuta intentará también vender a toda España


Que los ceutíes no son dueños de sí mismos es un hecho evidente: no pueden utilizar sus playas, no pueden salir libremente a la calle, tienen que estar custodiados día y noche por la policía y el ejército, no pueden celebrar sus fiestas y sus negocios se vienen abajo. Toda Ceuta es una ciudad ocupa, y los ocupas no son precisamente españoles. No quiero decir que las viviendas de los ceutíes estén ocupadas, pero sí lo están sus plazas, sus espacios públicos, que son el entorno vital de los ceutíes. Y no es que los ceutíes no quieran o no puedan defenderse, es que no los dejan defenderse. Tampoco los demás españoles ,representados por el ejército español, podemos defender a Ceuta, porque lo tenemos estrictamente prohibido, aunque nunca se nos ha dicho el porqué. La situación actual de Ceuta es la misma que el día 31 de julio. Es verdad que el número de invasores es menor, pero no por méritos de nuestro gobierno, sino porque muchos se han vuelvo libremente a su lugar de origen. Ceuta sigue tan vendida como el primer día por deseo expreso del Big brother.


"Quien hace un cesto hace ciento si tiene mimbres y tiempo". Tiempo no es que tenga mucho, pero dispone de varios martes para prometer a diestro y siniestro el paraíso que luego nunca llega. Y mimbres, aunque se le van acabando, ya se los sacará de la gorra, pues eso de prestidigitador se le da de maravilla. Que se le ha visto el truco de Mari-Carmen, que su portavoz le ha frustrado el argumento de los fondos buitre, que el recurso del así llamado defensor del pueblo, en realdad el defensor del gobierno, se precipita antes de tiempo, o que la leyenda del beso es una historia ya muy manida, no importa, ya pondrá en marcha toda la maquinaria para inventarse nuevas historias que para eso cuenta con todo el dinero de unos presupuestos que no ha sido capaz de aprobar en cuatro años. Si el Big brother piensa ahora que la calle es suya, que no se haga ilusiones. Las manifestaciones apenas han comenzado, y se han convertido ya en "altercados y violencia incontrolable".


Toda España está en venta y a precio de saldo. Ya podrá ir bien la economía de un país y podrá haber subido el salario y los salarios mínimos, pero el poder adquisitivo de las familias y de los trabajadores ha bajado. La subida de los salarios se la come la subida de los impuestos y la carestía de la vida. Mientras se defienden los derechos humanos de los invasores, de eso se alardea, se pisotean los derechos humanos de los ceutíes. Mientras se defiende el derecho al voto de unas personas que quizás no tienen ningún derecho al pasaporte español, se pone en peligro la limpieza de unas elecciones en las que participan 38 millones de auténticos españoles. A esto se llama vendernos a todos los españoles, algo a lo que ya estamos acostumbrados, pues durante 4 años hemos estado regidos por un gobierno cautivo de los anti-España. La venta de España es una realidad tan evidente como la venta de Ceuta. Sabemos quién es el vendedor, sabemos qué es lo que está en venta: la democracia. Y sabemos quién pagaría la venta: todos los españoles También los votantes e incluso los candidatos del PSOE. Mirad lo que ha ocurrido en Palencia. Si queréis saber lo que nos costaría la venta de nuestra democracia, tenéis un punto de referencia proporcional: multiplicad por X el precio que están pagando los ceutíes.

Todavía hay instituciones, pocas, que no están copadas por el sanchismo, pero 4 años más serían suficientes para pasar a una dictadura plena.